Opinión

EN NUESTRA OPINION: Un mensaje navideño

Vecinos del oeste de Kendall se toman fotos en el recién iluminado árbol de Navidad en la biblioteca de Kendale Lakes, en noviembre de este año.
Vecinos del oeste de Kendall se toman fotos en el recién iluminado árbol de Navidad en la biblioteca de Kendale Lakes, en noviembre de este año. Para The Miami Herald

La Navidad y el Año Nuevo ya están a las puertas y, tras un mes de fiebre de compras, que esta vez empezaron el mismo Día de Acción de Gracias, es hora de celebrar.

Y es hora de regocijo no solo para los cristianos, los que festejan el nacimiento de Jesús en un pesebre de Belén, hace más de dos mil años. Incluso los que no son religiosos se sienten cautivados por la magia de la fecha, por el espíritu de fiesta que rodea el suceso más celebrado de la cristiandad. Es una poderosa y entrañable tradición que de una humilde cuna en un pueblo pequeño del Oriente Medio se extendió a todo el mundo mediterráneo y de allí, siglos después, a América. Una celebración del nacimiento de Jesús y también de la armonía y los buenos deseos que deben reinar entre todos.

Es verdad que la Navidad se ha comercializado y los negocios esperan la cercanía de la fecha con ansia porque en esta época sus ventas se disparan. El frenesí del Viernes Negro es un testimonio del afán materialista de nuestro tiempo. Pero ya pasada la avalancha de la adquisición de regalos, llega la tranquilidad y la hora de festejar la Navidad con los seres queridos.

También es un buen momento, el mejor del año, para observar los logros y los reveses de los doce meses que dejamos atrás. Todavía no hemos superado la crisis económica, pero el desempleo ha disminuido. La reforma del sistema de salud no ha dado los resultados esperados, pero es un punto de partida y una afirmación de que todo el mundo debe tener acceso a la atención médica, que en ese aspecto nadie se debe quedar atrás. La desigualdad social ha aumentado, pero el hecho de reconocerlo implica que se pueden dar pasos para mejorar la situación de los menos afortunados.

El mensaje navideño es, entre otras cosas, un mensaje de esperanza.

Llegaron las fiestas de Navidad y fin de año, una época de festejo y también de reflexión. El espíritu navideño debe conducirnos a la paz y la piedad entre los seres humanos, una armonía que es el fundamento y la esencia del cristianismo y de las otras grandes religiones. Celebremos con alegría. Y también vamos a proponernos –como una de las tradicionales metas que nos fijamos cada vez que llega un año nuevo– esforzarnos siempre por lograr un mundo mejor.

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