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Opinión

Los extraños nuevos síntomas de los niños y la irresponsabilidad de muchos

Una mujer pasa enfrente de una carpa está instalada en el centro de ambulancias en el hospital de niños New Stan York-Presbyterian Morgan Stanley, en Nueva York, el 19 de marzo de 2020.
Una mujer pasa enfrente de una carpa está instalada en el centro de ambulancias en el hospital de niños New Stan York-Presbyterian Morgan Stanley, en Nueva York, el 19 de marzo de 2020. NYT

Los casos de coronavirus en Estados Unidos superaban los 73,000 fallecidos y los 1.22 millones de contagios al cierre de esta columna.

Entre tanto, una nueva ola de síntomas desconocidos hasta el momento han sido manifestados en más de 64 niños que estaban hospitalizados en Nueva York. Los documentos médicos los han catalogado como lo que parecía un “síndrome inflamatorio múltiple pediátrico: ojos hinchados, un brote, ganglios de la cervical inflamados, altas fiebres (por encima de 102 Fahrenheit).

Sin embargo, lo que en un inicio parecía la enfermedad de Kawasaki, que es poco frecuente, mostró después que los niños daban positivos a las pruebas de coronavirus, y a anticuerpos relacionados. Hasta el momento, se pensaba que los síntomas en los menores eran mucho mas leves que en los adultos, y que si bien podían ser portadores de COVIDA-19, no tenían tantas complicaciones.

Se ha reportado, según documentos médicos, que algunos de los niños que han ingresado a hospitales en Nueva York, han tenido que ser conectados a respiradores artificiales. Estas cifras, que aun deben ser investigadas a grande escala, están mostrando una dura realidad: mientras sigan los infectados, no solamente estamos hablando de los mas vulnerables a fallecer de la enfermedad, como enfermos o ancianos, sino también podría incluir a los niños.

Y mientras en el estado de Nueva York, y próximamente probablemente en otros lugares de altas cifras de contagio, se está viviendo esta nueva pesadilla, el país sigue adelante con sus planes de reapertura para mejorar la economía. Incluyendo órdenes de retorno a aulas escolares, con distanciamiento social en algunos sectores, durante el mes de agosto. (Cuando probablemente no habrá vacuna.)

Como madre de familia que trabajo fuera de casa como periodista en condiciones usuales, entiendo la dificultad de los padres que para alimentar a sus niños ruegan hoy día que se mejoren las condiciones sanitarias para poder salir a trabajar. Además, entiendo la preocupación de no tener con quién dejarlos. Por ejemplo, esto es un problema importante para esa madre o padre que trabaja en un restaurante, sitio de construcción, o lugares donde deben estar ahí fisicamente.

Pero también siento el miedo que pueden tener muchos cuando la ciencia (que ha mostrado ir por delante de los factores economicos) sigue mostrando que este peligroso virus no discrimina de edad. Y creo que en un país con tantos recursos como Estados Unidos, deben ser prioridad los niños y los padres de familia, sin discriminar qué tipo de empleo realicen. Un ayuda económica de $500 por cada niño, en un confinamiento que irá casi hasta el verano, debería dar vergüenza ya que no alcanza sino para un mes de comida (tomando en cuenta los altos costos de la comida y ahora la escasez de productos básicos en algunos sectores).

Así como al gobierno del presidente Donald Trump no le da vergüenza haber ayudado a grandes empresas con prestamos (como los LA Lakers) que luego hasta devolvieron el préstamo, y dejar a pequeños empresarios y trabajadores independientes sin ayuda del estímulo financiero.

Más de 3.1 millones de personas solicitaron el subsidio por desempleo en Estados Unidos durante la semana pasada, con lo que suman más de 33 millones de trabajadores los que iniciaron esos trámites en las últimas seis semanas, informó el Departamento de Trabajo.

Si que hay y habrá crisis económica. Pero la responsabilidad sanitaria y social debería ir por encima de cualquier valor petrolero, Wall Street y las grandes empresas que han respondido a punta de despidos de los más vulnerables (por ejemplo, madres solteras), y más aún, de la reelección del presidente Trump.

Dios quiera los niños en Estados Unidos no continúen infectados y que estos casos en Nueva York si bien dolorosos para esos padres de familia, sean aislados, y que luego las escuelas logren mantener la salud de los menores con el distanciamiento social.

Dios quiera que esos “guerreros” llamados a trabajar por la administración de Trump, salgan victoriosos. Y Dios quiera que haya una vacuna pronto.

Porque la realidad de lo que estamos viviendo es que todos esos irresponsables que manifiestan en las calles sin máscaras, y sin distanciamiento social, a favor de Trump y de reabrir el país, solo muestran una cara de Estados Unidos: la que no le dá la mínima importancia a la saludo del prójimo (y lo desafortunado es que sean tantos). Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.

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