La bueno, lo malo y lo peligroso de las pandemias de 1918 y 2020
Después de finalizada la mortífera gripe española en 1919, a partir de 1921 con la elección del Presidente Warren Harding, comenzó a resurgir la gran nación americana. A continuación compararemos los pormenores de esa pandemia con la que padecemos actualmente y estimaremos las similitudes y diferencias entre ambas, a la vez que establecemos una ruta propicia por donde guiar la economía para que vuelva a resplandecer.
Para empezar diremos que aunque la gripe española es la más mortal de las pandemias conocidas en la historia, no es la más contagiosa. Esa deshonra le toca al COVID-19 donde se estima que cada infectado contagia un promedio de 2.2 personas, mientras que en la gripe española cada individuo contagiaba a solo 1.8 personas en average.
Y los nombres surgen para permanecer. Se conoce que un corresponsal de THE TIMES en España fué el primer en reportar un contagio, el cuál aconteció en Madrid, donde terminaron falleciendo unas 300,000 personas. Recordemos que a la fecha el único medio masivo era la prensa, ya que la radio daba sus primeros pasos.
Sin embargo, se tiene noticia que esa pandemia apareció en el condado Haskell, Kansas. O sea, se llama gripe española aunque no se originó en España sino en EEUU. Y su origen, aunque no se conoce a plenitud, se le achaca a los soldados de la Primera Guerra Mundial, quienes cavaban trincheras en la tierra, sufriendo frío y hambre, y hasta compartiendo con ratas y otras alimañas. Estos soldados al regresar a sus países, incubaron el virus que luego comenzó a propagarse, aún a pesar de la lentitud del transporte marítimo para la fecha.
Y esa fue una diferencia importante ya que mientras el virus nacía supuestamente en los cuatro años de duración de la guerra (1914-1918), el COVID-19 empieza a propagarse más rápidamente en unos tres meses desde su aparición formal en diciembre 2019.
Desde luego, los adelantos de la ciencia en nuestro siglo han hecho lo suyo. Mientras que ahora los mayores de 65 años son los más susceptibles a la pandemia, en 1918 la población entre los 15 y los 40 años estaba también muy afectada, al igual que los animales domésticos. Se entiende entonces que la medicina y el modo de vida actual fortalece el sistema inmunitario en los más jóvenes, al igual que la ciencia veterinaria protege más ahora a los animales en la casa.
Tal vez la parte más evidente de la diferencia entre ambas pandemias es que en 1919 hubieron más de 50 millones de fallecidos. En cambio la pandemia actual ronda los 280,000 decesos. Para entonces los cuidados médicos más conocidos eran el sangrado y el oxígeno. Los hospitales estaban desbordados, todos andaban con tapabocas y el endeudamiento era general. La mortalidad para la fecha fue tal que llegٗó a calcularse la esperanza de vida en EEUU en 39 años.
En este punto cabría la posibilidad de ampliar la investigación ya que ahora con la cantidad de fallecidos existente, muchos hospitales y servicios funerarios colapsaron. Nos imaginamos el caos en esa época con 50 millones de muertos. Resulta algo inconcebible porque simplemente no habría instalaciones suficientes ni forma de manejar y transportar semejante volumen de cuerpos, además del tratamiento a los contagiados. ¿Donde estaba la capacidad instalada para atender a los enfermos?
Algo que sucedió en ambas pandemias fue que al principio se les restó importancia. Otra cosa que sucedió fue la corrida de rumores. Por ejemplo, en 1918 se decía que las personas con sobrepeso eran inmunes al contagio. Hoy en día se tejen rumores similares.
La parte más negativa en 1918 fue el segundo brote de la pandemia entre los meses de septiembre y noviembre, que resultó en un incremento en el contagio. Afortunadamente, con nuestra tecnología actual que incluye a las redes sociales, las medidas de precaución están ampliamente difundidas, algo que no ocurría antes, por lo tanto somos optimistas respecto a las recaídas. Probablemente, lo que si coincidirá es que habrá un aumento en la tasa de natalidad debido al confinamiento forzoso, como ocurrió en 1919 cuando hubo un incremento de 44.8% en los nacimientos.
La parte buena en medio de la pandemia es que después surge un periodo económico esplendoroso, como sucedió en la época de los años 20 cuando se vivió la mejor etapa financiera en EEUU.
Lo peligroso del caso es lo que pueda suceder con un exceso de abundancia tal como aconteció el 24 de octubre de 1929 cuando se desplomó la bolsa en New York debido a las acciones “infladas” artificialmente en su precio por un aumento desproporcionado de la demanda. Como sabemos este fue el gran Crash de la economía mundial donde el mandatario Hebert Hoover terminó por perder su reelección a manos de Franklin D. Roosevelt, quién con su New Deal y su política Keynesiana vino en auxilio de la economía.
Por ahora, esperamos controlar la pandemia, proporcionar recursos a los consumidores, financiar a los pequeños negocios, generar manufactura doméstica, contratar a nuevos empleados y aumentar nuestras exportaciones.
Y una vez que estemos nuevamente en la cima, intentaremos manejar la abundancia con criterio de escasez.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2020, 8:36 p. m..