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Opinión

Hambruna en Cuba y el fantasma del dictador

Estoy haciendo unas compras en Winn Dixie, en medio de la pandemia, y me llaman la atención unos mangos alargados, como esos que se les abre un agujero en el extremo para succionar, cada uno con su sellito de procedencia, y descubro que son de la humilde y vapuleada Haití.

O sea que agricultores de ese país, generalmente calificado como un sitio sin esperanza, y los comerciantes intermediarios que hacen funcionar tales menesteres, han logrado colocar sus valiosos productos en una de las más importantes cadenas de supermercados de Estados Unidos.

De la no menos sufrida Venezuela, donde todavía opera un segmento de la economía capitalista, provienen los más variados productos que se consumen en el sur de la Florida. Muchas de las mariquitas de plátanos, integrante de buena parte de la culinaria regional, se elaboran y envasan en el país suramericano.

De tal modo, con las limitaciones naturales de la pandemia que a todos aflige, naciones inmersas en conflictos sociales y políticos, a veces de graves consecuencias para sus poblaciones respectivas, han seguido produciendo porque la reconocida regla de oro comercial que hace posible esta operación no ha sido abruptamente clausurada.

Lo demás son especulaciones contra natura creadas por utopías condenadas al fracaso desde su propia formación. El ejemplo de Cuba en el ámbito de la alimentación sigue siendo paradigmático, desde los experimentos alucinantes del dictador, ninguno con huella sustentable ni en la naturaleza, ni en la mesa, hasta las zorrerías de sus discípulos incapaces de satisfacer todavía las perentorias necesidades de un pueblo profundamente afligido, con poca capacidad de respuesta.

En Facebook leo posts de amigos intelectuales en la isla congraciándose con la escasez. Uno descubre el lugar que todavía oferta pollo frito y lo aguijonan a preguntas sobre el precio, otros elaboran y exhiben los más estrafalarios platos, donde se echan de menos o son sustituidos componentes o especies.

Es penoso como la vida se acepta de tal modo, en un país donde las recetas del libro Cocina al minuto, de Nitza Villapol, resultan ser hoy literatura quimérica.

Un periódico de provincias da cuenta del criador de puercos, convertido a la acuicultura de agua dulce, labor de éxito en otros confines del planeta. No es la tilapia, sin embargo, el objeto de sus afanes, especie que alguna vez fue considerada en Cuba, aunque el sabor a tierra en su carne resultara intolerable al paladar.

Este granjero, alude que apenas hay comida para los puercos. Los peces, sin embargo, ostentan varias opciones de alimentación, sobre todo para la apetente claria, que ha decidido criar en sus estanques.

Se trata de una repugnante especie, alterada genéticamente, devastadora para la fauna autóctona, como se ha podido comprobar. Otro de los experimentos castristas donde no valen las advertencias ecológicas.

La pandemia y el aumento de la represión parecen haber dañado seriamente la frágil fibra comercial creada por perseverantes cuentapropistas, sobre todo en el área gastronómica y alimentaria en general. Las esperanzas de lidiar con la escasez de comida por esta vía se disipan.

Mientras tanto integrantes de la nomenclatura del régimen engordan a ojos vistas, mientras en los barrios se desencadenan batallas campales para alcanzar los escasos “módulos alimenticios” que se distribuyen al precio de 27 CUC, con nuevos engendros del racionamiento histórico donde se combinan los más raros componentes, como masas cárnicas para elaborar croquetas.

El periódico Granma ha reconocido que la producción de carne de cerdo – “renglones proteicos”–, se ha visto seriamente afectada por la falta de pienso, en esta suerte de círculo vicioso. La información aboga, sin embargo, por “la incorporación de los resultados de los estudios de Fidel sobre el empleo de las plantas proteicas”.

La maldición del fantasma del dictador parece seguir rondando la hambruna nacional.

Twitter: @alejandroriostv. Correo: alejandrorios1952@gmail.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de mayo de 2020 a las 3:13 p. m..

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