¿Por qué Taiwán nunca cerró los negocios ni las escuelas?
Taiwán fue la primera nación en prohibir los vuelos de China, en examinar a la población y en aumentar su producción de mascarillas alcanzando 13 millones de unidades diarias.
Siendo una isla con 24 millones de habitantes, según la Universidad Johns Hopkins, actualmente solo tienen 441 contagiados y se habían confirmados siete decesos. En los últimos 20 días solo se han reportado dos nuevos contagios.
En sus cafeterías y restaurantes solo se accede tras una previa limpieza con gel desinfectante, además se conserva una distancia prudencial entre los clientes. En las escuelas, se les exige a los estudiantes que vengan con los zapatos y manos desinfectadas, a la vez que un guardia de seguridad mide sus temperaturas. Durante las clases, cada estudiante es separado con divisores plásticos corrugados, cuyo costo es $1.66 por unidad. Solo al momento del almuerzo, los estudiantes se quitan las máscaras que deben usar en las clases.
Un hecho importante que acontece en Taiwán es que todas las personas en cuarentena han activado su localizador (GPS) en sus celulares, de manera que sus movimientos son vigilados para que se obedezcan las restricciones. Los infractores pueden ser penalizados con hasta 30,000 euros y sus datos personales publicados, lo que implica una vergüenza al descubierto. Esto puede ser considerado como una invasión a la privacidad. Sin embargo, la seguridad de todos está en juego.
Realmente es llamativo el hecho que Taiwán está a solo 81 millas de China y más de un millón de taiwaneses trabajan o viven allí, lo que supone un gran tráfico diario entre ambos países.
Ya para el 31 de diciembre, Taipéi había enviado un mensaje electrónico a la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtiéndole que en Wuhan habían siete personas tratadas con neumonía atípica y aunque Pekín seguía negando el contagio interpersonal, ya en Taiwán se tomaba la temperatura a todos los que arribaban procedentes de esa ciudad.
Al momento de aparecer el primer caso de un COVID-19 en Taiwán, ya el estado había activado un comando central de epidemias, el cual fue creado en el 2003 como respuesta para la época al contagio del SARS.
Algo tal vez decisivo en la prontitud para atender la pandemia en Taiwán fue la presencia de su vicepresidente Chien-Jen Chen, quien es epidemiólogo de profesión y se desempeñó previamente como ministro de Salud y Bienestar, así como ministro del Consejo Nacional de Ciencias.
Por su parte, la primera mujer elegida a la presidencia de Taiwán desde el 2016 y reelecta este año, Tsai Ing-wen, ha dirigido eficiente y responsablemente todas las operaciones antipandemias desde su inicio.
Además de Taiwán, otros países del oriente asiático han mostrado extraordinarios resultados en el manejo de la pandemia.
Por ejemplo, Hong Kong hasta el 27 de mayo había reportado 1,066 casos con solo cuatro fallecidos. Sus 7 millones de habitantes de forma espontánea se distanciaron socialmente, usaron mascarillas y sin estar obligados a permanecer confinados, mantienen cerrados los bares, karaokes y discotecas. No se pueden reunir públicamente más de cuatro personas y desde el 25 de marzo sus fronteras están cerradas.
Para la misma fecha, Singapur había reportado 32,876 contagios con 23 decesos (el país tiene 5.6 millones de habitantes). Ya 21 días antes de su primer caso, se tomaba la temperatura a las personas y se solicitaba a los médicos que informaran sobre cualquier síntoma similar a una neumonía.
También Corea del Sur, hasta el 27 de mayo mostraba 11,265 infectados con 269 fallecidos. En ese país se realizó una detección masiva para frenar el contagio con unas 20,000 pruebas diarias, alcanzando a más de 500,000 ahora.
El caso de Taiwán es muy particular. Solo es reconocido como nación por 14 países y no es miembro de las Naciones Unidas. Increíblemente, siendo el país más exitoso en el manejo de la pandemia, la OMS no lo deja participar en su Asamblea para compartir su experiencia y aportar sus ideas.
Sucede que Taiwán, conocida como República de China, es democrática, es independiente y dirige su propio destino. Por el contrario China, conocida como la República Popular China, es comunista y se niega a perder el control sobre Taiwán pretendiendo más bien unificar las dos Chinas.
En ese sentido la presidenta actual de Taiwán le ha solicitado al Premier Chino Xi Jinping que preserve su independencia, respete los derechos humanos y renuncie al uso de la fuerza militar en su contra.
Creemos que Taiwán es un digno ejemplo de democracia a seguir en la región, cuyo éxito en el manejo de la pandemia debe ser imitado por todos, especialmente por China.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.