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Opinión

Una triste realidad: hay familias en EEUU que pasan hambre

Durante la pandemia del coronavirus y el confinamiento consiguiente, la distribución de alimentos se ha convertido en una ayuda clave para que las familias que han perdido sus trabajos puedan sobrevivir, ya que son muchas las que no tienen suficientes recursos para llegar al fin de mes.

Estoy segura de que ahora que las escuelas ya han notificado que los niños se tienen que quedar en casa hasta el próximo año escolar, el pánico entre muchas familias aquí en el sur de la Florida ha sido colectivo. Y no solo en la Florida, en todo el país. Los niveles de hambre infantil se han elevado durante la pandemia, de hecho, el New York Times reporto esta semana que el programa de emergencia creado por el Congreso de Estados Unidos no da abasto. Para el pasado 15 de mayo solo alrededor del 15% de los niños elegibles habían recibido beneficios alimenticios, y solo 12 estados habían empezado a enviar dinero.

En abril, la Organización de Naciones Unidas alertó que pudiera haber una pandemia de hambre. El director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, dijo en el Consejo de Seguridad de la ONU que desde mucho antes de que hubiese la pandemia del coronavirus ya habían advertido que en el “2020 se presentaría la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial”.

Eso se debe a las guerras en Siria, Yemen y otros lugares, los enjambres de langostas (saltamontes) en África, los frecuentes desastres naturales, y las crisis económicas que afectan a países como Líbano, Congo, Sudán y Etiopía, dijo Beasley. Agregó que 130 millones de personas pudieran llegar a pasar hambre para finales de 2020, además de los 821 millones de personas en el mundo que en la actualidad se acuestan con hambre todas las noches.

El Sur de la Florida no se queda atrás. Antes de la pandemia del coronavirus, la organización sin ánimo de lucro “Feeding Florida” (Alimentando a Florida) asistía a 255,680 personas que sufren de “inseguridad alimentaria”, o sea, personas que no tienen suficiente alimentos. En el condado Broward esta cifra es un poco más alta, 257,910 personas.

Los niños, los adultos desempleados y las personas de la tercera edad son los más vulnerables, pero ojo, porque en muchos casos, según esta misma entidad, hay al menos un adulto empleado en la familia, pero el salario de esta persona no alcanza para cubrir todas las necesidades alimentarias del grupo familiar.

El pasado 15 de abril tomaron una foto de una fila de personas en Miami, dentro de sus autos que se extendía por 1.5 millas, esperando para recoger donativos de comida. La ansiedad de no tener qué comer y no tener dinero para comprar comida ha obligado a muchos residentes a abastecerse a través de ayuda alimentaria, porque temen que al no tener trabajo no tendrán suficiente comida para cubrir sus necesidades durante las primeras semanas del mes. Antes de la pandemia del coronavirus, 22.3% de los niños del Sur de la Florida sufrían de “inseguridad alimentaria”. ¿Se imaginan ahora?

En Los Ángeles y Nueva York las filas de personas también son impresionantes.

Me pregunto por qué hemos llegado en algunos sectores de Estados Unidos a una disparidad social tan extrema, no solamente en las ciudades de los rascacielos, de los millones de dólares y la vida de ultra lujo, que acaba de pasar por un boom de construcciones, pero que no ocurrió en las zonas rurales. Y agrego, las cadenas alimenticias de producción industrial en Estados Unidos siempre ha sido el gran negocio, los restaurantes ofrecen platos grandes que la mayoría de la gente no puede terminar, además de ofrecer comidas procesadas llenas de fructosa y azúcar).

Estamos viendo que la “economía robusta” que supuestamente tenía Estados Unidos no era tan robusta.

Pensamos durante la pandemia que Latinoamérica moría de hambre. Pero es desafortunado que en primera economía del mundo también hay mucha gente sufriendo sin comida.

Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.

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