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Opinión

¿Cuál será la incidencia de las protestas en las elecciones de EEUU?

No es la primera vez que demócratas y republicanos se acusan mutuamente de “radicales”. Resulta que la historia da sus giros. En su campaña para las elecciones congresuales de medio término en 1866, el entonces Presidente demócrata Andrew Johnson acusó a los republicanos de “radicales” por favorecer la emancipación de los esclavos. Este hecho determinó que su partido perdiera esas elecciones.

Actualmente son los republicanos quienes acusan a los demócratas de “radicales” por las protestas masivas, acompañadas de vandalismo y delincuencia, como consecuencia del asesinato del hombre afroamericano George Floyd a manos de un policía. En vista que quien acusa al otro de “radical” pierde las elecciones, ¿acaso esto significa que los republicanos perderán las elecciones en noviembre? No necesariamente.

Las manifestaciones públicas tienen su recurrencia de violencia y disturbios a través del tiempo y suelen repetirse. Incluso, alguna de ellas pueden favorecer a un candidato a la presidencia, tal como aconteció en 1968 durante la elección de Richard Nixon.

En efecto, en abril de ese año ocurrió el asesinato del líder de los derechos civiles Martin Luther King Jr. En un año particularmente difícil, además influenciado por la muerte del Ché Guevara en 1967, las turbas salieron en masa no solo a protestar en 200 ciudades, sino a saquear negocios, quemar propiedades y hacer todo tipo de vandalismos. En Washington la situación fue dantesca ya que 2,000 personas quedaron sin vivienda, 5,000 sin trabajo, 7,600 fueron detenidos y 13 perdieron la vida. Esto originó que 13,000 soldados llegaran a la ciudad en lo que fue considerada como la mayor ocupación desde la Guerra Civil.

El entonces aspirante republicano a la presidencia Richard Nixon, hábilmente utilizó principalmente dos famosas frases de campaña: “Aquí existe una mayoría silente” y “vota como si el mundo entero dependiera de ello”. Y las protestas que habían acontecido bajo el mandato demócrata de Lyndon Johnson, en conjunto con estas frases surtieron su efecto ya que Nixon resultó electo en esos comicios.

Refiriéndose a este hecho, el presidente Donald Trump ha publicado un Tweet donde asegura que espera emular el éxito de Nixon. Por supuesto, siempre y cuando el segundo brote de la pandemia lo permita.

Las protestas actualmente continúan en unas 300 ciudades del país. Realmente las 18,000 estaciones de policía con sus 800,000 oficiales en Estados Unidos no se enfrentan a una tarea fácil. Mientras la discriminación ha disminuido desde 1968, así como también la pobreza en la población afroamericana, aún esta comunidad continúa en desventaja en empleos, ingresos y salud con respecto a otras comunidades.

De acuerdo a Columbia University y Mathematica Policy Research, para 1970, 47% de las personas de raza negra en el país eran pobres. Para el 2014 ese porcentaje había caído a solo el 27%, aunque continuaban siendo tres veces más pobres que otras comunidades. Para 1972 aproximadamente el 80% de afroamericanos mayores de 20 años se encontraban trabajando. Pero esa cifra a través de la última década ya era 67%, hasta alcanzar ahora un 63% bajo la pandemia. Los nacimientos de niños en parejas no casadas aumentaron del 40% al 70% en el mismo periodo y alrededor del 70% de las parejas se habían separado antes que sus hijos alcanzaran a la edad de 5 años.

El cuerpo de policía es el primer garante de la institucionalidad. Vela por la seguridad pública de los ciudadanos. Protege los negocios e instalaciones públicas. Vigila que se respeten las normas de tránsito. En fin, la policía hace cumplir las leyes que rigen nuestra sociedad y no se concibe ningún tipo de gobierno sin su competencia por el hecho que siempre existirán delincuentes y violadores de esas leyes.

Pero lógicamente, los policías también son seres humanos con sus virtudes y defectos. Y en ocasiones deben enfrentarse con elementos armados aún en peligro de sus propias vidas. Y desde luego, también en ocasiones cometen excesos y hasta crímenes comprobados. Sobre este particular se sabe que los agentes policiales acaban con la vida de una 1,000 personas cada año y que los ciudadanos afroamericanos tienen tres veces más probabilidades de morir por este concepto que las personas de tez blanca.

Por su parte, desde el 2000 al 2014, 2,445 oficiales han muerto en el desempeño de su labor. Esto contrasta con el Reino Unido donde solo han perdido la vida 25 oficiales. Y según mappingpoliceviolence.org, del 2013 al 2019, 7,663 personas han muerto a manos de la policía y solo 95 policías han sido acusados de un crimen por estos decesos, lo que representa solo 1.24%. En este sentido, hay que destacar que los oficiales de policía difícilmente son acusados por la fiscalía de homicidio.

Por supuesto en el caso del crimen cometido contra George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis, ya no se habla de exceso policial sino de asesinato y esto es lo que ha generado las protestas masivas que se han contaminado con elementos comunistas y delincuentes comunes.

En todo caso, la incidencia de las protestas sobre las próximas elecciones en EEUU es real, apuntalada por los problemas económicos causados por la pandemia.

Evidentemente puede haber un rechazo del votante ante el vandalismo y eso favorecería a Trump como favoreció a Nixon. Sin embargo Nixon aspiraba ganarle a un gobierno demócrata y Trump aspira contra sí mismo porque busca la reelección.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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