La tragedia venezolana no debe manipularse con fines electorales en EEUU
Primero fueron las sanciones. Después “todo estaba sobre la mesa”. Ahora se vislumbra una reunión Trump-Maduro donde se negociaría la salida pacífica del último. Lo cierto es que sin duda, todo este “tejemaneje” tiene sus repercusiones sobre las elecciones en Estados Unidos.
Parece que en la política todo es válido con tal de obtener la victoria. Por más de 40 años todos los candidatos a la Presidencia de EEUU han venido a saborear una taza de café cubano en la Calle Ocho de Miami, jurando en ese instante que ese sería el último año de Castro en el poder. Léase mi columna publicada en El Nuevo Herald el 18 de febrero de 2019, Trump y el Maleficio del Café Cubano.
Desde luego, la importancia de la influyente comunidad cubana en el área siempre ha sido decisiva para ganar el estado de la Florida, el cual es considerado vital en las aspiraciones de una victoria electoral. En estos momentos algo similar está ocurriendo con la comunidad venezolana. Cientos de miles de Inmigrantes venezolanos ya forman parte de la sociedad en el Sur de la Florida. Muchos con recursos y fuertes vinculaciones con sectores empresariales y políticos del área, se han destacado al punto de ser un factor importante en los procesos electorales, ya sea por ellos mismos, por sus amigos o cónyuges.
Evidentemente, los cubanos, venezolanos, nicaragüenses y todos los que han sufrido los rigores de un estado socialista, ven con buenos ojos las acciones que Estados Unidos pueda adoptar en contra de esos regímenes, ya sea económica, o incluso, como parte de una coalición multinacional destinada a derrocar esas tiranías.
Pero seamos objetivos. Aunque la Florida es primordial en cualquier aspiración presidencial, hay muchos Estados de la Unión que son ajenos al problema latinoamericano, desconocen su historia o poco les interesa. Inclusive, algunos ven a los hispanos llegados a EEUU como simples Inmigrantes.
Quizás en ese sentido, el presidente Donald Trump en su reciente entrevista con AXIOS en la Oficina Oval, declaró que a pesar de estar firmemente en contra del régimen madurista, la elección de Juan Guaidó como presidente interino legítimo de Venezuela no fue “muy significativa”.
Tan pronto fue conocida esta entrevista, el Presidente publicó un tuit donde señala que “siempre estará contra el socialismo y del lado de la gente de Venezuela y que la única forma de tener una reunión con Maduro sería para discutir su salida pacífica del poder”.
Como se hace en cualquier democracia, el embajador legítimo de Venezuela en EEUU, Carlos Vecchio, ha tenido contactos y actos públicos, tanto con personeros del Partido Republicano como del Partido Demócrata.
Algunos piensan que la actitud del Presidente obedece a que Juan Guaidó y sus funcionarios no han mostrado suficientes gestos de agradecimiento hacia Estados Unidos después de todo lo que este país está haciendo por Venezuela. O sea, el hecho de reunirse con los demócratas, pudiera haberse percibido como un desagravio. Bajo este punto de vista cabe destacar la intolerancia de Trump hacia el menor gesto de deslealtad, tal como lo confirman los despidos masivos en su tren ejecutivo.
Aún así, para muchos Trump representa un bastión de lucha contra el comunismo internacional y sus pretensiones de desestabilizar al mundo con sus grupúsculos de vándalos y saboteadores de oficio. Lógicamente, la pregunta que se impone es, y si verdaderos potentados con una riqueza incalculable están detrás de estos grupúsculos, ¿qué es lo que pretenden? Evidentemente, dominar la producción y venta de sus productos o servicios para enriquecerse aún más. Ni soñar en que puedan repartir su fortuna entre los más necesitados.
Para finalizar, existe un punto que también es interesante. Sabemos que Trump es un mago de la escena, alguien que siempre es el foco de atención. En el caso venezolano, con sus declaraciones a AXIOS se formó un torbellino, que luego se multiplicó con su posterior tuit. Así como supo mantener a su audiencia cautiva con su programa de TV usando la frase “estás despedido”, así mismo ha hecho con toda su actuación política. Y esta no es una excepción. Lo importante es estar en el escenario.
Solo esperamos ahora que el sufrido pueblo de Venezuela, sumido en la más espantosa miseria, insalubridad y criminalidad, no sea utilizado solo con propósitos electorales en Estados Unidos, sino que las promesas de liberación que le han hecho, se conviertan en realidad.
Esta puede ser la mecha que incendie al polvorín de libertad en Venezuela y que otros países como Cuba y Nicaragua por fín vuelvan a vivir en paz y con prosperidad.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.