¿Podrá la gente seguir comprando como antes en EEUU?
Todo lo que estamos viendo nos señala que la mayoría de los consumidores no tienen los recursos para seguir adquiriendo bienes y servicios al ritmo acostumbrado.
En efecto, después de una contracción económica del 4.8% en el primer trimestre, vemos que para el mismo periodo el consumo disminuyó un 7.6%, siendo esto aún más notable en la compra de bienes duraderos donde se mostró un declive de un 16%.
Y desde luego, considerando que el consumo constituye un 67% del PIB, en los tres primeros meses del año vemos que este último disminuyó un 1.3%, alcanzando a $5,384 millones.
En la práctica, ¿qué ocurre? La mayoría de negocios al detal casi no tienen clientes. Se nota la ausencia de público, incluso en bancos y gasolineras. Donde sí es visible un mayor movimiento es en la actividad policial donde ahora es más común el trajinar urgente de las patrullas con un destino incierto, pero probablemente relacionado con algún delito.
Lógicamente, cuando el desempleo es rampante, los negocios no tienen movimiento y la ayuda federal recibida por la mayoría fue de $1,200, es de esperarse que la delincuencia se multiplique. Y si a esto le añadimos la considerable cantidad de Inmigrantes indocumentados que no han recibido ninguna ayuda, entonces el panorama se complica porque a veces se trata de familias enteras sin un techo ni alimentos.
Y para colmo, como resultado de la pandemia vemos que la mayoría de los comestibles han aumentado sus precios hasta el doble en muchas ocasiones, algunas empresas de servicios básicos están cortando sus servicios para después cobrar reconección, e incluso, muchas empresas hipotecarias y otros organismos financieros están amenazando con embargar propiedades por un mes de retraso en los pagos.
Se deduce que debido al confinamiento masivo, la publicidad online debió haberse multiplicado. Sin embargo, no fue así. Por ejemplo, Cowen & Co estima que Google facturará al cierre de este ejercicio fiscal unos $28,600 millones menos de los previsto, o sea una disminución de un 18%. En esta caída en publicidad también aparecen Facebook, Twitter y YouTube, entre otras.
Según el Congressional Budget Office (CBO), en los primeros ocho meses de este año fiscal 2020, se reportó un déficit de $1.9 billones, o sea $1.2 billones más que año previo. Lo que es más evidente para la economía de EE.UU y de cualquier país, es que una disminución del ingreso, en conjunto con un aumento del gasto conforman una combinación explosiva.
En la Ley Tax Cuts and Jobs Act aprobada en diciembre de 2017, se disminuyó el impuesto corporativo, de un 35% a un 21%, lo cual generó un déficit de $1.5 billones. En teoría se esperaba que el aumento de la liquidez corporativa generara inversiones a granel. Realmente lo que aumentó fueron las negociaciones en la bolsa, pero no ocurrió lo mismo en la creación de empresas. Algo similar ocurrió con los recortes de impuestos en el gobierno de Ronald Reagan.
Aún, con esta mezcla explosiva actual, la economía de EEUU es tan gigantesca que un aumento importante en el déficit fiscal parece no hacer mella en el corto plazo, aunque sí es peligroso en el largo plazo si sigue esa tendencia.
En 1946, según el U.S. Bureau of Public Debt, al término de la Segunda Guerra Mundial, EEUU experimentó el mayor gasto en comparación con su ingreso bruto ya que para entonces se gastó un 21.7% más que lo que el país produjo. En el presente, según el Banco de la Reserva Federal de St Louis al primer trimestre de este año, “solo” se ha gastado un 7.8% más que el Producto Interno Bruto (PIB) a la misma fecha.
Después de las anteriores consideraciones, vemos que es necesario e importante que la población en EEUU tenga los recursos para poder seguir adquiriendo bienes y servicios en los expendios. Estos negocios a su vez, si prosperan, contratarán más empleados.
El lunes 29 de junio vimos como el Down Jones y el S&P 500 tuvieron ligeros repuntes. Esto pudo ocurrir porque mucha de la ayuda federal terminó en la bolsa. Sin embargo, vimos como el NASDAQ decayó un 0.65% apuntalada por la caída de un 3% en las acciones de Facebook, debido a que las inversiones en publicidad digital decayeron.
Insistimos en nuestra recomendación de que la forma de incentivar la economía es logrando que los consumidores tengan recursos. Y la mejor forma de hacerlo es garantizando que todos los negocios pequeños que existían antes, vuelvan a abrir.
Por ello, la ayuda que se les pueda otorgar, no debe estar condicionada a sus impuestos, a sus reportes de crédito o a la cantidad de empleados que tengan. Lo único que se les debe exigir es que abran sus puertas de nuevo.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de junio de 2020, 2:41 p. m..