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Opinión

El COVID-19 está diezmando a los negocios y hospitales

Jackson Memorial Hospital in Miami, Florida on Wednesday, July 1, 2020.
Jackson Memorial Hospital in Miami, Florida on Wednesday, July 1, 2020. mocner@miamiherald.com

El 1ro. de julio, la American Hospital Association (AHA), proyectó una pérdida financiera para final del año que ronda los $323 billones. La debacle económica de los hospitales se suma a los negocios en general que han perdido cuantiosos ingresos o han tenido que cerrar.

En negocios al detal se destacan los restaurantes, donde no solo el distanciamiento social entre los comensales han reducido la venta, sino la escasa asistencia del público que teme consumir alimentos fuera de casa, también se pone de manifiesto. En el caso de restaurantes buffett o self service, la situación ha sido extrema ya que la mayoría ha tenido que cambiar su estilo para evitar el cierre.

No solamente los restaurantes, sino los lugares de asistencia masiva también han sufrido, como por ejemplo los gimnasios, clubes nocturnos y casinos que igualmente han pagado un alto precio. Ni hablar de los Cruceros, ya que aunque los precios son ahora ridículamente bajos, pocos se arriesgan al contagio a bordo. Incluso, hasta en los vuelos, muchos tienen temor por la cercanía en el avión.

El Departamento de Salud de EEUU recientemente comenzó a distribuir los primeros $30,000 millones del fondo de emergencia destinado a los hospitales como ayuda para tratar los casos de la pandemia. A este respecto, según análisis de Kaiser Health News, se ha podido determinar que esta primera ronda de emergencia será distribuida según la participación histórica de Medicare y no de acuerdo con el verdadero costo que ha representado el COVID-19. Es por esta razón que algunos estados fuertemente golpeados por la pandemia recibirán menos que otros que han sido menos afectados.

Por ejemplo, según las cifras tabuladas por The New York Times, la ciudad de New York recibirá solo $12,000 por cada paciente con el virus; en cambio, Alaska recibirá $306,000 por cada caso. Desde luego, después el estado distribuirá los fondos a sus hospitales del área de acuerdo a los pacientes que tengan.

Algunos estiman en unos $73,000 el costo promedio de un paciente de COVID-19. Sin embargo, existen casos como el de Michael Flor de 70 años, quién estuvo hospitalizado en el centro médico Swedish Issaguah en Seattle por 62 días y recibió una factura por $1,122,501.04 que incluía $9,736 diarios por cuidados intensivos y $82,000 por el uso del respirador por 29 días, entre otros gastos.

Evidentemente, esta situación con la distribución de los fondos a los hospitales puede distorsionar la verdad referente a los fallecidos por causa de la pandemia. Según Jama Internal Medicine, el número real de fallecidos por el COVID-19 es mayor al conocido hasta ahora.

Según un análisis de la BBC, del 16 de febrero al 2 de mayo, el incremento en las muertes en EEUU ha sido del 16%, de los cuales 70,266 son causados por el COVID-19 y 26,986 por otras causas. Realmente, esto no es fácil ya que las personas pueden haber resultado positivas en el test del coronavirus, pero pueden haber fallecido por otras causas. También puede ocurrir que aunque la causa final del deceso sea un infarto, el COVID-19 pudo haber precipitado esa acción.

A escala global, Estados Unidos tiene el 4.25% de la población mundial, pero muestra un 25.74% de todos los infectados del planeta, ocupando lamentablemente el deshonroso primer lugar en esta lista. Sin embargo, se debe aclarar que la honestidad en las estadísticas oficiales de EEUU no es la misma en otros países y menos en los comunistas.

Por ejemplo, China, un país con más de 1,400 millones de habitantes, alega tener solo 83,557 contagios, de los cuales 78,518 se han recuperado, o sea un 93.97%. Cuba, por su parte, dice tener solo 2,372 casos, de los cuales se han recuperado 2,229, o sea curiosamente un 93.97%, igual que China. Estados Unidos muestra un 56.59% de recuperación en los contagiados.

Se entiende que países tecnificados como Alemania y Suiza exhiban una tasa de recuperación del 92% y 90.67% respectivamente. También se entiende que países pobres como Honduras y Guatemala tengan una baja recuperación de 10.40% y 14.55% respectivamente.

Sin embargo, no se logra explicar como países fronterizos tienen diferencias abismales en cantidad de fallecimientos. Por ejemplo, Irán tiene muchos decesos e Irak muy pocos. Lo mismo sucede entre República Dominicana y Haití, y entre Indonesia y Malasia.

Realmente esta pandemia está ocasionando una alarmante situación de salud y una debacle económica mundial.

Nosotros en Estados Unidos como primera potencia del mundo, pudimos prever, además de invertir en armas de guerra para nuestra defensa, también invertir en educación para la prevención de una guerra bacteriológica.

Al fin y al cabo, también es una guerra y hasta peor que una convencional.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de julio de 2020, 7:02 p. m..

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