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Opinión

Lo bueno y lo malo de los candidatos presidenciales de EEUU

Nadie sino Dios tiene la verdad absoluta sobre las próximas elecciones presidenciales en EEUU. Sin embargo, podemos hacer una aproximación objetiva a fin que los electores evalúen por sí mismos de acuerdo con sus prioridades, al candidato que más se ajusta a sus principios y conveniencias. Y esto no es más que la finalidad de cualquier análisis político imparcial, basado en la ética profesional periodística.

El Partido Republicano viene desarrollando hace algunos años una estrategia política que sin duda les ha rendido frutos. Se trata de vincular a los demócratas con el socialismo, e incluso, identificarlos como “la izquierda” en la mayoría de los casos.

Resulta que este es un tema muy sensible para todos, particularmente para los cubanos, venezolanos, nicaragüenses y todo aquel que ha tenido que lidiar con un sistema comunista en cualquiera de sus fases.

El Partido Demócrata realmente ha venido cambiando hace algunos años debido a que se ha visto infiltrado por tecnócratas de izquierda, quienes han visualizado que ese es el camino para penetrar el sistema político estadounidense. Desde luego, esto ha sido un trabajo minucioso y paciente en el tiempo, envenenando conciencias juveniles en los colegios y universidades mediante el convencimiento a la generación del milenio que ellos son merecedores de una mejor vida, como una libre educación superior y atención médica gratuita, por ejemplo.

Evidentemente, la aparición en escena de un candidato a la presidencia de EEUU abiertamente socialista y con un pasado notorio en esa ideología política, como ha sido Bernie Sanders, indiscutiblemente ha exacerbado la discusión ya que se habla de un antes y un después de Sanders, quien de esta forma se ha convertido en un punto focal, del cual se desprenden otros acólitos como la congresista Alexandra Ocasio-Cortez.

En la pasada presidencia de Barack Obama se restablecieron relaciones con Cuba. En aquel entonces, para muchos, esa movida podría haber terminado con la dictadura en ese país ya que una brisa de capitalismo puro entraba en los cimientos del régimen. Sin embargo, se ha demostrado que no fue así, por el contrario, el comunismo se endureció y la represión aumentó, a la vez que el estado obtuvo importantes beneficios económicos que apuntalaron su desastrosa gestión.

Este acercamiento con Cuba ha sido utilizado hábilmente por el Partido Republicano para publicitar a renombrados demócratas en compañía del tirano Raúl Castro y otros jerarcas comunistas. Entre estos se encuentra el entonces vicepresidente y actual candidato Joe Biden.

Los demócratas, por su parte, han ripostado alegando que Trump es responsable por haber negado la pandemia en sus comienzos, haber iniciado tarde las acciones de detección y prevención, e incluso, de dar un mal ejemplo actualmente cuando en su reciente alocución en la Casa Blanca durante la Convención Republicana, no se exigió el uso de la mascarilla y en consecuencia muy pocos la utilizaron en ese acto multitudinario.

También los demócratas han hecho referencia a que Trump no debe entorpecer la votación por correo negándole recursos al servicio postal, ya que ese método siempre ha resultado eficaz y seguro. Por otra parte, se espera que la votación por correo sea masiva, sobre todo si llega a existir un recrudecimiento de la pandemia para entonces.

En relación a manejos oscuros con fondos monetarios, los republicanos acusan a Biden de haber movido sus influencias cuando era vicepresidente para colocar a su hijo Hunter en una compañía de gas ucraniana, donde resultara sospechoso de apropiarse de $10 millones. La problemática se tornó más seria, cuando acusaron a Biden de haber forzado el despido del fiscal que investigaba el caso en Ucrania, a fin de “echarle tierra al asunto”.

Los demócratas como respuesta acusan a Trump de rodearse de personajes que han cometido una serie de actos fraudulentos y hoy están en prisión. Tal es el caso del ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort que recibió más de $50 millones de un oligarca ucraniano y de Michael Cohen, ex asesor jurídico de Trump quien fue acusado de mentir al Congreso, entre otros delitos. O del ex jefe de estrategia de Trump, Steve Bannon, que actualmente es investigado por el faltante de unos $20 millones recaudados en contribuciones por un organismo dirigido por él para destinarlo a levantar el muro en la frontera con México.

La política es completamente descarnada en ambos partidos y el único objetivo es ganar las elecciones a toda costa.

Trump promete erradicar el comunismo de América Latina y recuperar la economía de la pandemia. Biden promete aumentar el salario mínimo y salvar al medio ambiente con energía limpia.

Al final pudiera ocurrir que si gana Trump, el comunismo seguiría tan campante como siempre.

Y si gana Biden, probablemente mantengamos el salario mínimo federal de $7.25 por hora.

Por eso es que lo importante radica en que cada uno de nosotros, de acuerdo con nuestros valores, elijamos al candidato que más afín sea con nuestros propósitos, porque después de todo, de eso se trata, de elegir al mejor.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2020, 6:05 p. m..

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