El problema migratorio se ha politizado
Cuando los inmigrantes arriban a Estados Unidos no son republicanos ni demócratas; sin embargo, su estatus legal es utilizado por ambos partidos para hacer política, cuando solo se trata de ayudar a los que ya están aquí en una forma humanitaria y temporal.
Siendo EEUU el faro del mundo, donde se respetan los derechos humanos, donde la justicia prevalece y donde además existen las oportunidades para prosperar y labrar un mejor futuro para nuestros hijos, es normal que muchos alrededor del planeta pretendan emigrar a Norteamérica.
Aunque Estados Unidos es el destino preferido, esta problemática es mundial y el flujo inmigratorio observa un sentido direccional desde los países más pobres a los más ricos. A pocos se les ocurre la peregrina idea de emigrar hacia los países con menos oportunidades, a menos que se trate de una situación familiar o de un traslado forzoso por condiciones de empleo.
Es así como en el 2013 se reveló un estudio que muestra a los adultos migrantes del sur hacia el norte en una proporción de un 40% del total mundial. La norma del tránsito desde los más pobres a los más ricos se mantiene en todas partes, por ejemplo de Nicaragua a Costa Rica o de Bolivia a Argentina. Difícilmente se contabiliza una migración importante en sentido contrario.
Europa no se queda atrás. La migración masiva hacia la región, mayormente de África y países musulmanes, ha estado incidiendo en la civilización, la cultura y hasta en la base religiosa.
No obstante, se sabe que a través de los siglos Estados Unidos y Europa se han beneficiado con el arribo de los inmigrantes. Es conocido el hecho que EEUU se construyó en base a ellos y que Europa logró sus idiomas y hasta su sistema numérico por la ayuda de los Inmigrantes.
Con el devenir de los años, muchas sociedades se han desarrollado enormemente mientras otras se han quedado estancadas. Evidentemente, esta disparidad en conjunto con sistema dictatoriales que han oprimido a los pueblos, han determinado que el flujo inmigratorio se haya disparado en los últimos años.
Sucede que ha llegado el momento en el cual los países sienten la presión de un aumento desmedido de la inmigración, que desde luego afecta las oportunidades de empleo, las costumbres autóctonas y hasta los alimentos que se venden en los expendios.
EEUU no escapó a este clamor y en ese sentido el entonces candidato Donald Trump supo canalizar esa inquietud de la comunidad anglosajona en el 2016, y consecuentemente basó su campaña presidencial en un nacionalismo puro avalado por la promesa de la construcción de un muro fronterizo con México. Para entonces se estimaba que la población hispana votante sería una avalancha incontenible que le daría el triunfo a la candidata demócrata Hillary Clinton. Sin embargo, los hispanos no salieron a votar en la proporción esperada.
En el aspecto migratorio hay un punto importante que se debe resaltar. La contribución a la sociedad estadounidense que han hecho los inmigrantes es notoria. El 26 de abril del 2013 publicamos una columna en El Nuevo Herald titulada “Inmigrantes y Patentes”. En ella destacamos que la Dra. Jennifer Hunt, ingeniera de MIT, con PhD en economía de Harvard, quien recibió el premio “American Economic Journal” como la mejor investigación macroeconómica en el 2013, determinó que para la década 1990-2000, los inmigrantes registraron el doble de patentes que los nacidos en Estados Unidos.
Recientemente, un tribunal de apelaciones del noveno circuito de EEUU ratificó la orden de poner fin al programa de Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes de El Salvador, Nicaragua, Haití y Sudán. Se estima que esto afectará unas 400,000 personas y unos 200,000 niños nacidos en EEUU, según publica la agencia Reuters. Sin duda, esto será un gran inconveniente para familias que han vivido en EEUU, incluso, hasta por 20 años.
Entendemos que la situación migratoria no es tarea fácil, que evidentemente deben existir regulaciones para la inmigración legal y que la única forma de encontrar una solución a los 12 millones de inmigrantes no documentados que aún viven en EEUU, es terminar de formular una reforma migratoria integral o incorporar a los inmigrantes al proceso productivo de las empresas que se han relocalizadas a EEUU, pagándoles bajo la forma de bonos canjeables (que no es salario), hasta que regularicen su estatus. Esto es algo que hemos propuesto por años.
Lo que no entendemos es la posición de ciertas personas, que alguna vez fueron inmigrantes pero que ahora arremeten contra ellos olvidando su pasado.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.