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La unidad de los exiliados en Miami es clave para derrotar el socialismo | Opinión

Varios grupos del exilio cubano en Miami participan en una marcha en conmemoración del 116 aniversario del comienzo de la Guerra de Independencia conocido como “El grito de Baire”, el 24 de febrero de 2011 en la Calle Ocho de La Pequeña Habana.
Varios grupos del exilio cubano en Miami participan en una marcha en conmemoración del 116 aniversario del comienzo de la Guerra de Independencia conocido como “El grito de Baire”, el 24 de febrero de 2011 en la Calle Ocho de La Pequeña Habana. EFE/Archivo

En el espectro de organizaciones que abogan por la liberación de los países que las identifican, se destacan principalmente tres: la cubana, la venezolana y la nicaragüense. Varios problemas se presentan en ellas, a saber: el personalismo, la ausencia de una generación de relevo, el manejo de sus fondos y la inasistencia a foros de otros grupos, entre otros.

Evidentemente, la existencia de un líder siempre es importante. Sin una cabeza, no hay cuerpo que valga. Desde luego, el líder debe tener colaboración, tampoco se le pueden dejar a él todas las tareas. Y esa colaboración viene expresada en variados términos, tales como aporte de ideas, trabajo físico y espontaneidad en metálico. El líder, por supuesto, debe ser un patriota de su causa, una persona afín con los medios, carismático y amable.

Sabemos que el capitán identifica a su tripulación, sin embargo, podemos observar que muchos se presentan en actos públicos sin una adecuada representación. Sucede que en las organizaciones comunitarias de la Florida, particularmente en Miami, vemos que el personalismo es excesivo.

De aquí se desprende la segunda problemática: la ausencia de una generación de relevo. Ocurre en forma consistente, en particular en el exilio cubano que data de más de 60 años. Acontece que en diferentes organizaciones cubanas, no se ha cultivado la formación de sucesores, aquellos que tendrán la responsabilidad de mantener encendida la llama de la libertad de Cuba. Sobre este punto es relevante destacar, que un verdadero líder es aquel que forma otros líderes, que a su vez se ocuparán de mantener activa la organización y hacerla perdurar en la historia.

El manejo de los fondos que hacen funcionar a las organizaciones es otro renglón que nos ocupa. El año pasado, excluyendo los hospitales y escuelas, 8,168 fundaciones donaron a organizaciones $3,844 millones, casi todo en dinero en efectivo. Incluyendo a los hospitales y escuelas, las donaciones en EEUU en el mismo período, alcanzaron $69,276 millones, realizadas por 44,458 entidades.

En el caso de organizaciones para las libertades civiles radicadas en Miami, las donaciones anuales que se han recibido varían desde $1 millón, a unos $35,000 y en algunos casos a 0, porque simplemente no reciben donaciones documentadas. Curiosamente, los que menos recursos tienen, hacen reuniones regularmente y muestran un ferviente patriotismo. Los que reciben más, ejecutan ayudas menores en sus países y generalmente tienen salarios asignados y gastos de operaciones importantes.

Otro hecho que sucede es que los que tienen más recursos, por lo general no se vinculan con las demás organizaciones que tienen menos, no asisten a sus reuniones ni tampoco las convocan a sus actividades.

Desde luego, este proceder no beneficia a la causa de la libertad en cada uno de sus países. Por ejemplo, se han conocido casos en Miami de varias tarimas o eventos públicos el mismo día, con el mismo objetivo, pero en diferentes lugares y con distintas organizaciones. Esto ha resultado en que el público asista parcialmente a los dos eventos, o al que considere mejor, en cuyo caso se observa una marcada división, lo cual no favorece la causa.

Otras veces ocurre que una organización es invitada a un acto y otra no. Esto genera, que en ocasiones, la organización despreciada produzca comentarios negativos sobre la invitada, perjudicando su imagen y por lo tanto, el efecto de sus acciones.

También suele ocurrir que las organizaciones emergentes tropiecen en su ascenso con las veteranas, quienes pueden interponer todos los obstáculos a su alcance para impedir que las novatas surjan, por más prometedoras que sean. Normalmente en este caso, el temor de las veteranas no solamente sería perder prestigio sino ver que los “grants” que reciben se vean disminuidos.

Las fuentes de ingresos más importantes para las organizaciones de este tipo son de origen público y generalmente son El Buró del Departamento de Estado para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo, la “National Endowment for Democracy” y la ayuda a Prisioneros Políticos.

La unidad de los exilios en EEUU y en Miami en particular, es de vital importancia si realmente se quiere ayudar a que el comunismo internacional sea derrocado en los países que somete.

Ahora más que nunca se debe recordar esa histórica marcha en la Calle Ocho de Miami, convocada el 24 de febrero del 2011 por la Organización Unidad Cubana y donde participaron importantes agrupaciones como el Partido Ortodoxo Cubano, la Junta Patriótica Cubana, el Consejo por la Libertad de Cuba, los Presos Políticos Cubanos, los Municipios de Cuba en el Exilio y el Colegio Médico Cubano.

Este importante ejemplo debe perdurar, debe repetirse y debe ser una guía para todas las organizaciones de diferentes países que hacen vida común en el Gran Miami.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

Benjamín F. DeYurre
Benjamín F. DeYurre

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de diciembre de 2020, 4:56 p. m..

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