Federico Fellini y la feliz complicidad con mi hijo | Opinión
En las Navidades pasadas, le regalé a Sándor, mi hijo mayor, cinéfilo de raza, la suscripción de un año a la plataforma de streaming Criterion Channel, paraíso sobre la tierra para quienes tenemos absoluta fe en la salvación de la humanidad disfrutando lo mejor del séptimo arte.
Yo me había suscrito meses antes, cuando el cineasta y amigo Magdiel Aspillaga me dio el impulso que necesitaba: “ahí está todo”, puntualizó lapidario con su sugerencia y comenzó a mencionar muchos de aquellos nombres de grandes directores que han hecho las delicias de mi vida, desde que tengo uso de razón.
Hoy pudiera prescindir de otros sitios, repletos de “contenido” pero escasos de “forma”, tal y como se queja recientemente Martin Scorsese en un nuevo ensayo sobre la importancia del cine, a partir de la obra del glorioso director italiano Federico Fellini.
Uno explora Netflix, Hulu y Amazon Video, por mencionar tres de los lugares más poderosos en cuanto a contenido y promoción y cuesta trabajo desbrozar lo superfluo para encontrar una novedad que nos llegue al corazón.
Son sitios de entretenimiento, donde incluso figuran no pocos de los clásicos, pero la idea esencial es el consumo.
Como quiera, las plataformas mencionadas también ostentan el mérito de producir filmes de importancia, como la más reciente del propio Scorsese (“The Irishman”) o “Mank”, de David Fincher.
En su texto recién publicado en la revista Harper’s Magazine, que puede ser consultado online, y se titula “Il Maestro, Federico Fellini y la magia perdida del cine”, el director de “Taxi Driver” argumenta que son los algoritmos los que eligen nuestra siguiente película en las plataformas aludidas.
“Curar” listas de películas valiosas, no es un hecho antidemocrático o “elitista”, un término tan utilizado que ha perdido su sentido original, subraya Scorsese. Es un acto de “generosidad”, donde estás compartiendo lo que amas y lo que te ha inspirado.
En dos segmentos del Canal 41, AmericaTeVe, cada semana, me honra sugerir, sin pedanterías intelectuales, películas que voy expurgando de una masividad de “contenido” sin valores culturales notables, que puede resultar agobiante.
Tal vez sea el único canal de programación local que hace un aparte para la cultura, en ese sentido, sin menoscabar otros intereses populares como la información continua que produce la farándula.
He contado con la satisfacción de saber que no pocas personas agradecen las sugerencias semanales, mi “curaduría”.
A veces, cuando salgo del canal, José, el guardia de seguridad en la puerta de entrada, me dice que una persona llamó para saber el nombre de la película que yo había sugerido esa tarde, porque no pudo copiarla a tiempo.
Nuestros más importantes cines de arte, El Teatro Tower, del Miami Dade College, y Coral Gables Art Cinema, también se benefician de estos segmentos para que el público sepa de películas que aportan a nuestra experiencia intelectual y sentimental.
Scorsese diserta sobre Fellini y el cine en grande de modo conmovedor. Yo he tenido ese maestro italiano en mi ADN, desde aquel día que en La Habana falsifiqué el carnet de identificación escolar porque “La dulce vida”, se exhibía para mayores de 12 años.
He perdido la cuenta de las veces que he visto “8½” y me alegra coincidir con Scorsese en tan entrañable circunstancia.
En la reciente y respetable lista de las películas más importantes de la historia del cine, según la revista Sight & Sound, donde “Vértigo” ha destronado a “El ciudadano Kane” en el primer lugar, me deleita saber que “8½” figura en el décimo puesto.
Recientemente, Sándor y yo coincidimos en un nuevo disfrute de esta obra maestra sobre la creación artística, la compleja relación masculina con las mujeres, y la familia, en general.
Estuvimos largo rato hablando por teléfono sobre sus valores, las memorias personales que desencadena y nuestra admiración por Marcello Mastroianni.
Fui muy feliz al constatar que la obra de Fellini nos cura el alma de sinsabores cotidianos, y que mi hijo disfrutará para siempre de esos placeres humanistas que logré convocar en su vida.
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Esta historia fue publicada originalmente el 18 de febrero de 2021, 6:19 p. m..