Unidad bipartidista para evitar un cierre del gobierno | Opinión
Por muchos años el bienestar económico de EEUU ha sido utilizado como medida de presión política por los partidos.
En ese sentido, si los requerimientos no son satisfechos por el bando contrario, el presupuesto fiscal del país pudiera no ser aprobado y el gobierno en consecuencia cerraría por falta de fondos para operar. Evidentemente, quienes resultan más afectados son los millones de consumidores que dejan de percibir su salario.
Cuando se cierra el gobierno, se dejan de prestar muchos servicios federales, como por ejemplo, los parques y museos, la emisión de pasaportes, la oficinas de rentas interna (IRS), los tribunales de Inmigración, entre otros. Los empleados involucrados no tienen ningún ingreso durante el cierre.
Otros servicios considerados esenciales, como la atención médica, el servicio postal y la seguridad nacional, permanecen abiertos, aunque sus empleados percibirán su salario solo en forma retroactiva una vez que se normalice la situación. En ambos casos el empleado deberá acudir a préstamos personales para cubrir sus gastos fijos y variables, con el consabido gasto en intereses que esto genera.
Desde 1976 han existido 19 cierres del gobierno en EEUU. En el mandato de Jimmy Carter se cerró cinco veces, cuando Ronald Reagan ocho veces, con George H. Bush una vez, con Bill Clinton dos y con Obama una vez. El período más largo ocurrió entre el 22 de diciembre del 2018 y el 25 de enero del 2019, durante la administración de Donald Trump, quien durante su gestión tuvo dos cierres en total.
En aquella ocasión, Trump, con mayoría en ambas cámaras, requería de $5,000 millones para la construcción del muro en la frontera con México, como condición para aprobar el presupuesto. Tras las elecciones del segundo término cambió la mayoría en el Congreso y terminó por aprobarse solo $1,375 millones para el muro, lográndose así levantar el cierre del gobierno.
El problema en ciernes que podemos visualizar viene dado por las proyecciones económicas que se conocen a la fecha y que pudieran complicarse con un nuevo y peligroso cierre del gobierno.
Según la última publicación del economista jefe de la Oficina de Presupuesto Congresional (CBO), Mark Doms, el déficit fiscal aumentará en $1.9 billones para el 2031 cuando superará en un 107% el Producto Interno Bruto (PIB) para la fecha. Para el 2051 estima que la deuda federal en manos de terceros, será de 200%. O sea, las obligaciones financieras del país serán dos veces mayores que todos los bienes y servicios producidos en EEUU.
En esta proyección no se incluye el “American Rescue Plan Act” promulgado el 11 de marzo del 2021 por $1.9 billones, que está supuesto a incrementar adicionalmente un 27% del PIB. Esta nueva ley comprende el último estímulo económico de $1,400 y la extensión del seguro de desempleo hasta septiembre de 2021, entre otros aspectos.
Este tipo de proyecciones ha ido aumentando con cada situación histórica en particular. Por ejemplo, sabemos que la deuda federal en manos de terceros, en la Primera Guerra Mundial fue 37% del PIB. En la Gran Depresión fue 45%. En la Gran Recesión del 2009 alcanzó 75%. Con la Pandemia llegó al 100%, y actualmente es un 129.91% del PIB. En teoría cada ciudadano de EEUU debe $64,122.
El temor a no aumentar “El Techo de la Deuda” por supuesto que siempre está latente. Algunos opinan que esto solo se trata de poner a funcionar “la maquinita de imprimir billetes”, como hiciera el presidente Lincoln en 1862 cuando emitió $450 millones en lo que se conoció como “Green Backs”, y como también hiciera el presidente Kennedy cuando firmó su orden ejecutiva 11110, mediante la cual emitió $4,300 millones en lo que se denominó “Silver Certificates”.
En ambos casos, el dinero se emitió directamente del Tesoro Nacional sin solicitar ningún tipo de aprobación, lo que sin duda se convierte en un signo de inflación ya que este tipo de fondos no tuvo su respaldo en oro, como era lo costumbrado.
Actualmente, el enorme gasto realizado por el gobierno ha estimulado al sector empresarial que ha tenido que enfrentar a la fecha 655,049 bancarrotas, mayormente de negocios. Por eso se espera que la Economía crezca un 4.6% este año comparado con la contracción anterior de un 3.5%. Después el crecimiento será regular, y si no ocurre algo extraordinario, se espera 2.2% y 2% para los dos años venideros.
Pero el peligro está en que el déficit fiscal continúa creciendo; en septiembre de 2020 alcanzó $3.13 billones; en 2019 fue de $984,000 millones; en el 2018, $779,000 millones; y en 2017, $666,000 millones. Lógicamente, bajo estos parámetros, un cierre del gobierno sería catastrófico.
El 1ro de octubre de cada año arranca el año fiscal del gobierno con nuevo presupuesto.
Hacemos votos porque exista entonces una unidad bipartidista en aras de la gran nación americana, para evitar un inútil y peligroso cierre del gobierno.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.