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El Oscar en tiempos de pandemia | Opinión

En esta combinación de fotos, de izquierda a derecha, las nominadas al Oscar a la mejor actriz de reparto Maria Bakalova en “Borat Subsequent Moviefilm”, Glenn Close en “Hillbilly Elegy”, Olivia Colman en “The Father”, Amanda Seyfried en “Mank” y Yuh-Jung Youn en “Minari”. (Amazon Studios/Netflix/Sony Pictures Classics/Netflix and A24 via AP)
En esta combinación de fotos, de izquierda a derecha, las nominadas al Oscar a la mejor actriz de reparto Maria Bakalova en “Borat Subsequent Moviefilm”, Glenn Close en “Hillbilly Elegy”, Olivia Colman en “The Father”, Amanda Seyfried en “Mank” y Yuh-Jung Youn en “Minari”. (Amazon Studios/Netflix/Sony Pictures Classics/Netflix and A24 via AP) AP

El domingo es la gran noche del cine, en términos de publicidad, mediante un premio que algunos critican y hasta rechazan, mientras otros darían “su reino” por ganarlo.

En el último caso se encuentra, otra vez, la legendaria Glenn Close, quien ha perdido el Oscar en siete ocasiones y ahora compite en el apartado de actriz de reparto por su memorable interpretación de una anciana hillbilly.

La Academia que concede las distinciones supuestamente, se ha ido modernizando, incluyó otros cientos de votantes, de etnias diversas. El año pasado, una de esas etnias arrasó con los principales premios: “Parásito”, la memorable película coreana.

Hubo un tiempo que le criticaron su “blancura” y la institución prometió rectificar. El arte ha dejado de ser arte para complacer los estremecimientos políticos de la nación y todo se vuelve estadísticas relativas al color y el género de los relegados históricos. Creo que, en esta jugarreta, la calidad se resiente irremediablemente.

Los ingleses no se dejaron intimidar y premiaron a su coterráneo Anthony Hopkins con un galardón BAFTA por su actuación en “The Father”. Hopkins está en la cúspide de su arte y no tiene competencia. El anciano con demencia senil que interpreta nos mueve el piso, produce vértigo su precisión e intensidad.

Pero los agoreros oportunistas y cautelosos ya están concediéndole el Oscar al difunto Chadwick Boseman, de modo póstumo, por el trompetista inconforme y ambicioso, que interpreta, algo estereotipado y predecible, en “Ma Rainey’s Black Bottom”.

“Nomadland” también obtuvo galardones importantes en los premios que concede Gran Bretaña (BAFTA) y es, o era, una favorita para los Oscars, porque tropas de twitteros, suerte de milicia de la cancelación cultural, ya han denigrado la película porque se menciona a la compañía Amazon, como uno de los sitios donde los nómadas que deambulan por la geografía americana, libres y sin hogar permanente, solucionan algunos dólares al año para sobrevivir en su aislamiento.

Según estas criaturas malcriadas y letales de los medios sociales, Amazon solo debe ser mencionada de forma despectiva, porque aseguran que maltratan a sus empleados, aunque sean los mismos que recientemente votaron para no constituir un sindicato.

Y hablando de prejuicios, “people of color” y género, que se han vuelto una suerte de rasero para dirimir premios, los pronósticos apuestan, en la categoría de filmes internacionales, por la producción “Another Round”, sobre el daño del alcoholismo en Dinamarca, que cuenta con director y actor consagrados a su favor, blanquísimos y masculinos, aunque el tema y cierto aburrimiento narrativo la haga palidecer ante la tragedia de la matanza étnica que muestra “Quo Vadis Aida?”, en Bosnia, y lo poco que hizo la burocracia internacional de la ONU para impedirlo en 1995. Esta película impactante la dirige una mujer con mano maestra: Jasmila Žbanić.

Hay filmes de mucho rigor estético y conceptual que quedaron fuera de las listas tal vez por no caer en las deferencias a la nueva normalidad. “¡Queridos camaradas!”, del maestro Andrei Konchalovsky, y “Charlatán”, de la no menos reconocida Agnieszka Holland, exploran la maldad de los extremismos políticos, mientras “First Cow”, refiere la formación de la sociedad americana, su apego a la violencia, y la importancia de la inmigración.

Quedó fuera también de las nominaciones “The Assistant”, inquietante filme, sin pretensiones, donde la asistente de un poderoso magnate vive la ordalía del maltrato personal, al mismo tiempo que se hace cómplice de su secreta depredación sexual con potenciales empleadas, algo así como un anticipo de lo que, presuntamente, ocurre en la gubernatura de Nueva York, según dan cuenta las noticias.

Por suerte, categorías como fotografía, sonido, maquillaje, edición, efectos especiales y diseño de producción, entre otras, no entran en el tejemaneje de la corrección política, sino que se siguen concediendo por sus premisas de excelencia artística, condición que se va disipando en este universo enrarecido por el miedo, donde la libertad de expresión, piedra angular de nuestra sociedad, sufre dañinos embates ideológicos.

Siga a Alejandro Ríos en Twitter: @alejandroriostv. Correo: alejandrorios1952@gmail.com.

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