La administración Biden no parece estar junto al pueblo cubano | Opinión
¿Cómo vamos a pedir peras al olmo? La actitud de la administración Biden frente a la oleada de protestas ocurridas en Cuba ha sido ambivalente. Su oferta de crear una mesa de trabajo para estudiar las remesas ofende al pueblo cubano que ha expresado de manera contundente su deseo de ser libre.
Pero la palabra libertad parece no encajar en el vocablo del Partido Demócrata en cuanto a Cuba, y un repaso de la historia nos deja la impresión que siempre ha estado del lado del régimen comunista.
Fue una administración demócrata la que el 17 de abril de 1961 traicionó a la Brigada 2506 en Bahía de Cochinos. En esa fecha más de 1,200 hombres, mi padre entre ellos, fueron abandonados en las costas cubanas con solo las armas que pudieron desembarcar, indefensos bajo los intensos bombardeos, después de que el presidente John F. Kennedy les retirara la cobertura aérea cuando ya se encontraban en alta mar.
En 1999, la administración demócrata del presidente Bill Clinton cedió ante el régimen castrista ignorando el sacrificio de Elizabeth Brotons, quien había perecido ahogada en alta mar en su intento de traer a su hijo, Elián González, a tierras de libertad. Clinton, a través de su secretaria de Justicia, Janet Reno, fingió negociar de buena fe una solución aceptable a ambas partes en el caso, mientras ordenaba un asalto armado al hogar del niño aquí en Miami para devolverlo a Cuba, lo cual sucedió.
El 17 de diciembre de 2014 marca otra traición. En esa ominosa fecha, el presidente Barack Obama anunció la reapertura de las relaciones con Cuba, y su nueva política de acercamiento al régimen comunista. Concebida secretamente sin consultar a legisladores cubanos en el Congreso, y llevada a cabo a través de concesiones unilaterales y sin ningún planteamiento de condiciones relativas a los derechos humanos, la política de acercamiento de Obama no buscaba un cambio político en Cuba, sino una salida económica impulsada por los mercaderes del dolor cubano en el exilio.
Fue un fracaso total. Porque la reacción del pueblo cubano ante el simbólico “jamón” que Obama blandió prometedoramente durante su discurso en La Habana, fue huir de Cuba por aire y por mar a riesgo de sus vidas, en muchos casos cruzando cinco países para llegar a Estados Unidos. Obama quizás se cavó un legado histórico con los Castro; pero para el pueblo cubano, su único legado fue uno de decepción.
Ese mismo pueblo que Obama decepcionó y todos consideraban dormido en la eternidad de su infortunio comunista, es el que se lanzó a las calles sorpresivamente el 11 de julio de 2021 dispuesto a labrarse su propio camino hacia la libertad. Por eso en más de 40 ciudades y pueblos a lo largo de la isla la gente desnudó sus pensamientos, profesando en alta voz no tener miedo, y manifestando su descontento no con gritos de “comida”, “remesas”, o “vacunas”, sino repitiendo una y otra vez la razón por la cual lo arriesgaba todo: “libertad”, “libertad”, “libertad”.
Es imperdonable que ante el coraje del pueblo cubano, una administración demócrata de nuevo se coloque al lado del régimen comunista. Porque en lugar de apoyar a ese valiente pueblo a realizar su deseo de ser libre, esta administración lo ofende desestimando sus ansias de libertad, y lo humilla ofreciéndole miserables limosnas que no han pedido: más remesas, más viajes, más vacunas.
La administración Biden sigue al pie de la letra el historial antilibertad para Cuba del Partido Demócrata. Y ante la violencia de “las boinas negras”, uno de los grupos represivos del régimen, y de los matones armados con bates que apalean a cientos de manifestantes, la Casa Blanca muestra vacilación y hace abstractas declaraciones de apoyo al pueblo cubano. Mientras, la narrativa del Partido Demócrata es culpar al embargo y no al régimen por el descontento popular, y pedir el levantamiento de este, como recientemente han hecho el Democratic Progressive Caucus of Florida y otros grupos similares.
Si la Administración Biden quiere demostrar que está junto al pueblo cubano, debe restablecer con urgencia las comunicaciones por internet en toda Cuba. Ello le es muy fácil y representa una ayuda vital para quienes valientemente en Cuba se abren paso hacia la libertad. Pero, honestamente, no creo que podamos contar con ello. ¿Cómo vamos a pedir peras al olmo?
Escritora y activista de derechos humanos.