El Mes de la Herencia Hispana celebra el auge y el progreso de la comunidad | Opinión
En este Mes de la Herencia Hispana, mientras celebramos el rico y variado mosaico cultural de la comunidad hispana en Estados Unidos y sus cuantiosos aportes a esta nación, observamos también el aumento notable de este grupo demográfico.
El Mes de la Herencia Hispana tiene su origen en 1968, cuando se proclamó la Semana Nacional de la Herencia Hispana. Veinte años después, la celebración se extendió a un mes, del 15 de septiembre al 15 de octubre.
Según el Censo de 2020, que midió a la población estadounidense hasta el 1 de abril de ese año, hay 62.1 millones de hispanos en el país, el 18.7 por ciento de la población. Casi uno de cada cinco estadounidenses es hispano. En el censo anterior, en 2010, la proporción era de 16.3 por ciento.
En la misma fecha, el porcentaje de menores de 18 años de origen hispano en los Estados Unidos era del 25.7 por ciento. Es decir, poco más de la cuarta parte de todos los menores en el país son hispanos.
Estamos presenciando un boom poblacional hispano en Estados Unidos, con un mayor crecimiento en los estados de California, Florida, Illinois, Nueva York y Texas. Este incremento demográfico tendrá (ya tiene) visibles repercusiones en todos los sectores de la vida nacional, incluidas la cultura, la política, la inmigración y la forma de ver el mundo más allá de nuestras fronteras, sobre todo al otro lado de la frontera sur.
El incremento de la población hispana también tiene un impacto en la economía, desde luego: según datos del Centro Selig de Crecimiento Económico de la Universidad de Georgia, el poder adquisitivo de la comunidad hispana ha crecido considerablemente desde 1990. En ese año era de $213,000 millones, y actualmente es de $1.9 billones.
El aumento del poder adquisitivo de los hispanos tiene que ver, entre otros factores, con la elevación del nivel educativo: en 2020, el 20.8% de los hispanos de 25 años en adelante tenía un título universitario.
El auge de la población hispana, sin embargo, no carece de contratiempos. La tasa de pobreza se ha reducido, pero en 2020 todavía era de más del 15%, según la Oficina del Censo, solo superada por el índice de pobreza entre la población afroamericana.
La discriminación es otro mal que lamentablemente perdura. Más del 70% de los hispanos opina que hay discriminación contra su comunidad, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Harvard. Pero los prejuicios cederán cada vez más ante el crecimiento demográfico hispano y su mayor peso en la vida social y en la actividad política.
En su libro El espejo enterrado, el escritor mexicano Carlos Fuentes pone las siguientes preguntas en boca de un trabajador inmigrante proveniente de México que acaba de entrar en Estados Unidos cruzando la frontera: “¿Acaso no ha sido esta siempre mi tierra? ¿Acaso no estoy regresando a ella?”.
En efecto, la presencia hispana en Norteamérica es tan antigua como la del grupo actualmente mayoritario, o más antigua. Los primeros colonizadores ingleses llegaron a Plymouth en el Mayflower en 1620, pero en 1565, más de medio siglo antes, los españoles habían fundado la ciudad de San Agustín en el noreste de la Florida.
En el mismo libro, Carlos Fuentes señala que la hispanidad en Estados Unidos “constituye no solo un hecho político o económico. Es, sobre todo, un hecho cultural. Toda una civilización ha sido creada en Estados Unidos con un pulso hispánico”.
En el Mes de la Herencia Hispana, evocamos y celebramos la civilización hispana que Fuentes describió con maestría literaria, una civilización que constituye una parte indisoluble del mosaico norteamericano desde la época en que la nación comenzó a conformar su identidad.
Andrés Hernández Alende es un escritor, periodista cubanoamericano y ex editor de la sección de Opinión de el Nuevo Herald. Su obra más reciente, Biden y el legado de Trump, fue publicada por Mundiediciones.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2021, 7:46 p. m..