El exilio histórico debe tener un papel fundamental en la reconstrucción de Cuba | Opinión
El 20 de mayo convocamos al exilio histórico Cubano a un acto Patriótico para conmemorar la independencia de Cuba. Dicho acto fue realizado en el Museo de Hialeah Gardens, conocido como el Museo de la Brigada 2506.
La asistencia masiva de personalidades, medios y prominentes políticos pudo escuchar la ponencia de cada uno de los dirigentes actuales de estas organizaciones, a saber; el Partido Ortodoxo Cubano, los Municipios de Cuba en el Exilio, el Congreso Nacional Cubano, el Partido Auténtico Cubano en conjunto con la Junta Patriótica y el Miami Medical Team Foundation, con su fundador, el legendario Dr Manuel Alzugaray.
El Exilio Histórico Cubano durante muchos años ha luchado por la libertad de Cuba y nunca ha dejado de hacerlo, aún a pesar del tiempo transcurrido y las dificultades económicas que han enfrentado.
Más recientemente han surgido otras organizaciones que también hacen un trabajo extraordinario, apuntalados por reconocidas figuras públicas y privadas. Sería importante y algo verdaderamente patriótico que estas organizaciones se puedan unir en un objetivo común, que es lograr la libertad de Cuba, algo que después repercutirá en otros países que tienen regímenes comunistas, como Venezuela y Nicaragua.
Siendo el 20 de mayo un día histórico para los cubanos, era de esperarse que surgieran otros eventos para conmemorar la fecha, incluso algunos a la misma hora. Increíblemente en nuestro evento, algunos participantes recibieron llamadas telefónicas sugiriéndoles no asistir, algo que no funcionó yá que la asistencia fue masiva. Esto demuestra que cuando la intención es noble, el patriotismo se impone.
Evidentemente, esta división perjudica a la causa de la libertad de Cuba ya que los esfuerzos se esparcen en vez de ser uno solo. Una frase que viene al caso para ejemplificar esta situación fue la máxima de José Martí cuando escribió en su libro Nuestra América, “Es hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.
El 20 de Mayo coincidió con el encausamiento que se le hiciera a Raúl Castro, como el principal responsable en el derribo en aguas internacionales de dos avionetas de Hermanos al Rescate por parte de la fuerza aérea cubana, en la cuál perdieron la vida sus cuatro ocupantes.
El acto para el encausamiento fue presentado por el Departamento de Justicia en la Torre de la Libertad de Miami, donde acudieron masivamente figuras prominentes, políticas y civiles.
Cada uno de los ponentes en el Exilio Histórico Cubano respaldó esta acción, para lo cuál nunca es tarde ya que estos crímenes de lesa humanidad nunca prescriben.
Las avionetas fueron derribadas el 24 de febrero de 1996 y como respuesta el gobierno federal encabezado por el entonces presidente Bill Clinton, promulgó el 12 de marzo la Ley Helms-Burton, la cuál reforzaba el embargo estadounidense hacia Cuba, existente para la fecha.
Sin embargo, la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, que permitía demandar por propiedades confiscadas, fue sucesivamente suspendido por todos los presidentes desde Bill Clinton, hasta que el presidente Donald Trump restableciؚó su entrada en vigor en abril de 2019.
Precisamente, antes del encausamiento a Castro, ya se había emitido la orden ejecutiva 14404 mediante la cuál se habían sancionado a importantes empresas y ciudadanos cubanos. Las sanciones más renombradas fueron al conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas, GAESA y su presidente Ana Guillermina Lastres, así como a la empresa estatal MOA NICKEL que explota los yacimientos de níquel y cobalto, en conjunto con la minera canadiense Sherritt, quién yá anunció su retirada de la isla.
Estas sanciones resultan ser determinantes porque amenazan a toda persona o empresa que apoye en forma material, financiera o tecnológica al gobierno cubano. La congelación de sus activos en suelo norteamericano es la acción que materializa la amenaza. Evidentemente, estas sanciones tienen un efecto disuasivo en aquellas empresas o personas que operan en conjunto con el gobierno cubano.
Adicionalmente a las empresas sancionadas, también se han sancionado a 12 personas, de las cuáles siete son militares, incluyendo generales. También hay diputados a la Asamblea Nacional y miembros del Comité Central del Partido Comunista.
Lo cierto del caso es que las sanciones, una por una, unida al procesamiento de Castro y los posibles encausamientos que vienen en camino, forman parte de las justificaciones necesarias para que el gobierno cubano comprenda que debe renunciar al poder de una forma pacífica.
Ojalá que las cosas cambien en Cuba y que la isla pueda volver a ser lo que una vez fue: un emporio económico y turístico.
Y que en ese cambio el Exilio Histórico Cubano pueda ser útil con su extensa experiencia, a la reconstrucción de una Cuba digna, siempre recordando la famosa frase de Winston Churchill: “Todos quieren ser importantes, pero nadie quiere ser útil”.
Benjamin DeYurre es un economista, periodista y concejal comunitario del Country Club de Miami. X: @DeYURRE.