Opinión

DANIEL SHOER ROTH: Un enemigo entre nosotros

En la grabación de video, Franklin Nueves instó a los jueces y fiscales a “decir la verdad” pese a las presiones que reciben de sus superiores que amenazan con destituirlos.
En la grabación de video, Franklin Nueves instó a los jueces y fiscales a “decir la verdad” pese a las presiones que reciben de sus superiores que amenazan con destituirlos.

Villano, a muchos produce indignación, un sentimiento de ira por sus impropias acciones que tantos malos efectos han infligido en el corazón de un pueblo herido.

Reprensible, a muchos suscita un dolor demasiado áspero, una aspiración irresistible a que le eche mano la justicia divina por haber presentado el teatro de un crimen fundado en mentiras.

Ahora se atreve a sostener, sin un ápice de sentido moral, que jamás ha consumado injusticia alguna; que no usurpó la libertad de nadie; que los horrores manados de sus expedientes fueron responsabilidad de otros; que siempre estuvo de parte de las víctimas y jamás acompañó, como perrito faldero, a los verdugos. ¡Degradable hipocresía!

El exfiscal Franklin Nieves, uno de los maquinadores de la acusación a Leopoldo López –a ese admirado y valeroso líder del mundo democrático despojado de su libertad, de su familia, de su partido y de su país–, se ha refugiado en Miami, haciendo gala de una perorata de excusas que no dan crédito a su conciencia, sobre la cual se vierten lágrimas por la violación de los derechos humanos por el Poder Judicial venezolano del cual fue parte integral durante más de una década.

Se escurre el letrado entre las pulverulentas grietas de las leyes de asilo norteamericanas, prometiendo desvelar la careta de un despótico régimen cuyos caprichos ha satisfecho, sin escrúpulos, como fiel súbdito. La “presión” ejercida por el Ejecutivo nacional y por sus superiores que invoca en defensa propia, no lo expían, empero, de los engaños, temores y recelos que sembró fabricando pruebas falsas para atar de manos y pies a hombres honrados.

Juzgar su juicio no hago, pues desconozco ese almacén vacuo en el que se anidan las almas cuando el chavismo amenaza con dejarlas secas y frías. Pero me identifico con aquellos compatriotas en el Sur de Florida que sufrirían si con él se cruzan en el pasillo del supermercado. O si en el vecindario lo ven paseando al perro. O si en el restaurante toma asiento adyacente a sus mesas. O si convergen en el concesionario de autos, donde paga con el Tesoro nacional de los venezolanos. O si comparten el mismo reclinatorio en la adoración al Creador…

Para una comunidad de inmigrantes, exiliados y refugiados como la nuestra –de personas que en sus países aguantaron prisión, tortura, hostigamiento, confiscación de bienes, violación a su dignidad–, Nieves simboliza a una nutrida estirpe de peones de gobiernos opresivos que, cuando la miseria a sus puertas toca, buscan santuario en Miami, alegando que no son quienes han sido. Confiesan arrepentimiento, honesto o deshonesto, para vivir placenteramente en el dorado exilio tropical, a costa de lo expoliado a sus conciudadanos, y eludiendo pagar el elevadísimo precio de sus fechorías.

Es imprescindible comprender dicha sensibilidad y pasión colectivas, antes de tildar de intransigentes a quienes se manifiestan en contra de la presencia de estos elementos en un suelo sobre el cual, valiéndose por sí mismos, se vieron forzados a recomenzar sus vidas desde cero, asediados por fantasmas y miedos del pasado.

Bienvenidos sean los informes que comprometan al corrupto sistema de (in)justicia venezolano, en particular si contribuyen a la liberación de presos políticos. Pero, ¡ojo!, no confundamos el mensaje con el mensajero que lo porta, especialmente si este se ha apartado de la pureza de la rectitud de principios, airándose contra los inocentes. Lo dijo Justiniano, el padre del Derecho Romano: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuens – La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho. 

Los invito a mi presentación de la biografía “Agustín Román: Pastor, Profeta, Patriarca” en vísperas de la Feria del Libro. Sábado 14 de noviembre a las 3:30 p.m. en el Koubek Center, 2705 SW 3rd St. Miami.

dshoer@elnuevoherald.com

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