BENJAMÍN F. DEYURRE: Divisiones partidistas: cómo afectan al electorado
“Cuidado a quien pisas para subir porque quizás te lo encuentres al bajar”. Este es un refrán popular y basado en aquel axioma que reza “el mundo da muchas vueltas”. Y se aplica a variados ámbitos; de menor intensidad en el campo estudiantil, a mediana escala en el giro laboral y con mayor fuerza en los partidos políticos.
En efecto, en el activismo político vemos como la lucha por el poder es de grandes proporciones. Particularmente en Estados Unidos este aspecto ha alcanzado una estatura considerable.
Una reciente película de Hollywood, Our Brand is Crisis, con la cual contribuimos en su premiere en Miami, nos ilustra sobre la dureza de las campañas políticas. Basada en hechos reales, dicha película se filmó en Bolivia y nos relata como un candidato presidencial con 10% en las encuestas, contrata a un equipo de campaña norteamericano que lo lleva a la victoria, tras una encarnizada faena. La película nos demuestra cuán descarnadas son las campañas políticas en Estados Unidos, donde el único objetivo es ganar, a cualquier costo.
Resulta que en el acontecer diario de la política vemos algunas actitudes francamente incomprensibles: De pronto vemos como algún allegado deja de atender tus llamadas telefónicas. Sin motivo aparente, alguien te evita o te niega el saludo en una reunión. Inexplicablemente, te prohíben el micrófono en un acto donde estabas supuesto a hablar.
Realmente, muchos temen que los que vienen subiendo les hagan sombra, restándoles oportunidades o superándolos en prestigio.
Algunas veces eso es debido a una competencia netamente política, o sea, un “quítate tú pa’ponerme yo” como se dice, y se comprueba ahora mismo en la reñida batalla por la nominación presidencial republicana.
Otras veces se debe a peticiones de amigos. Esto es: “Tráncame a ese, frénamelo”.
Y otras veces se debe a viejas rencillas.
Todo esto, sin duda, conlleva a divisiones partidistas ya que empiezan a formar distintos grupos dentro del partido. Pareciera una habilidad el hecho de formar un grupo de seguidores partidistas. O sea, mientras más apoyo político interno tengas, más frenas a los competidores, aunque ellos sean mejores que tú en muchos aspectos.
Sucede que existen personas que no solo pierden elecciones por ellos mismos, sino que se las hacen perder a su partido. Estas personas son normalmente divisivas y se encargan expresamente de entorpecer a cualquier otro candidato de su propio partido. Simplemente no toleran que otro gane en posición similar ya que eso los hace lucir mal.
Pero en medio de su ambición, le hacen daño a su partido y al país ya que en muchas ocasiones, el mejor candidato no es el que finalmente llega a las elecciones.
Y aunque llegue a elecciones, increíblemente vemos como existen sectores dentro de su propio partido interesados en su derrota.
En el ámbito laboral, muchos temen relatar su verdadera experiencia. Resulta que el entrevistador también está temeroso de contratar “cuchillo para su garganta”. De igual forma, suele suceder que el jefe tenga su propio candidato, generalmente amigos o recomendados.
Desde luego, la perjudicada en este caso es la empresa contratante, que deja de utilizar los servicios de un personal idóneo debido a presiones externas o individuales que en nada favorecen al negocio.
Lo mismo sucede en la política, solo que en este campo los afectados son muchos; los votantes, quienes se ven impedidos de elegir al mejor candidato ya que son variados y entrelazados los factores que intervienen en su nominación, a saber: dinero, individualismos, manipulaciones, ambiciones y poder.
¿Cómo elegir a los mejores candidatos? Existen dos formas viables: 1) Limitando el gasto en las campañas electorales; por ejemplo, dependiendo de la posición, se pudieran comprar espacios de TV solo hasta $100.000. 2) Concibiendo la votación de ambos partidos en las primarias de ambos partidos; por ejemplo, en la primaria demócrata, que voten ambos, republicanos y demócratas, y viceversa.
Con estas medidas el más beneficiado es el votante, quien sin duda así se acerca más a un candidato menos prefabricado.
Economista y periodista.
Siga a Benjamín DeYurre en Twitter: @DeYURRE
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de diciembre de 2015, 11:17 a. m. with the headline "BENJAMÍN F. DEYURRE: Divisiones partidistas: cómo afectan al electorado."