Opinión

ROLAND J. BEHAR: Una vez más la ONU

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad este jueves una resolución para cortar el financiamiento a grupos yihadistas.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad este jueves una resolución para cortar el financiamiento a grupos yihadistas. EFE

Nuestro flamante Secretario General de las Naciones Unidas (secuestradas) Ban Ki-moon acaba de declarar en una conferencia sobre los derechos del pueblo palestino y la situación en Jerusalén, efectuada en Yakarta, Indonesia, que “los recientes ataques palestinos a israelíes son creados por las casi cinco décadas de ocupación israelí”. La respuesta de parte de Danny Danon, el enviado de Israel ante la ONU, no se hizo esperar y declaró que “en lugar de perder el tiempo tratando de racionalizar el terrorismo palestino, la ONU debe enfrontar a la Autoridad Palestina para erradicar la incitación que viene de sus niveles más altos, penetrando en el sistema educativo y las redes sociales”. Agregó que el Comité de la ONU sobre el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino “es un organismo separado de la realidad”. Y subrayó que “no hay justificación para el terrorismo”.

Ban Ki-moon fue más allá de lo racional cuando dijo refiriéndose a la situación entre árabes y judíos que “es el resultado del miedo, la humillación, la frustración y la desconfianza”. Y agregó: “Ha sido alimentada por las heridas de décadas de sangriento conflicto, que llevará mucho tiempo para sanar. Los jóvenes palestinos, en particular, están cansados ​​de promesas rotas y no ven la luz al final del túnel”. Para echar más leña al fuego, también culpó a la “empresa de los asentamientos” de Israel por el deterioro de la situación en la región.

En otra parte de su discurso, por supuesto sin destacar la milenaria historia judía de la ciudad, estipuló que “Jerusalén, una de las ciudades más antiguas del mundo, tiene santuarios sagrados de miles de millones de personas en todo el mundo, musulmanes, judíos y cristianos por igual”. Y añadió: “Lo que sucede en Jerusalén reverbera en todo el mundo”.

A pesar de que el gobierno israelí ha declarado una y mil veces que no piensa cambiar el statu quo del Monte del Templo, Ban Ki-moon comentó, como para que el tema no fuese echado al olvido: “Cualquier acción que pudiera interpretarse como un intento de cambiar el delicado equilibrio conseguido, y particularmente el statu quo de los lugares sagrados, lleva consigo el riesgo de conflicto” y “hay necesidad urgente de que los líderes frenen la incitación”. Por supuesto, no mencionó la campaña de incitación orquestada por la Autoridad Palestina desde su cúpula a través de todos los medios de comunicación y sociales a su alcance, incluyendo en sus escuelas, pero pidió a las fuerzas de seguridad israelíes “asegurar un uso calibrado de la fuerza en respuesta a incidentes”.

Esta conferencia fue organizada por el Comité de la ONU para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino y la Organización de Cooperación Islámica sobre la cuestión de Jerusalén. En la conferencia, para no variar, Israel además fue acusado de llevar a cabo una limpieza étnica de palestinos en Jerusalén. La acusación fue hecha por Shawan Jabarin, director general de Al-Haq, una organización que defiende los derechos de los palestinos. Posiblemente refiriéndose a los contados casos de connotados terroristas y sus familiares a los cuales les han derribado sus casas.

La ONU y Ban Ki-moon son parte de la campaña de deslegitimación de Israel y del derecho de su pueblo a la autodeterminación y la defensa de sus vidas y hacienda.

La ONU es un organismo político internacional que provee extraordinarios ingresos y prebendas a sus empleados (financiado mayormente por el contribuyente norteamericano) pero que entre sus 193 miembros cuenta con una mayoría (que vota en bloque) conformada por 56 países islámicos formados por la Liga Árabe y la Organización de Estados Islámicos. Además, está el bloque de 68 naciones bajo el Movimiento de Países No Alineados liderados por Castro y Maduro. Estos bloques suman 125 votos. Para la Asamblea General de la ONU, 97 votos constituyen mayoría para aprobar una resolución. Si añadimos a China, Rusia, y un par de sus satélites junto a Brasil, se logra una súper mayoría de más de 129 sin necesidad del voto de uno solo de los representantes de las democracias occidentales.

Para colmo la “república” de Sudán del Sur, donde miles de personas han sido recientemente asesinadas por su etnicidad o religión, y donde la violación de los derechos humanos es la norma.

La actitud de Ban Ki-moon y de la ONU responde cuando menos a contentar a su clientela con sus pronunciamientos y resoluciones contra la única democracia del Medio Oriente. Me resulta asquerosa. ¿A Ud. no le parece? A mí sí.

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