Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Los desafíos que Trump afronta

Donald Trump rehizo el mapa político el día de las elecciones. Rompió la “barrera” en que los demócratas confiaban para contrarrestar el empuje republicano en los estados del centro y se alzó con la victoria.

Ganó estados como Iowa y Pensilvania, que votaban por los demócratas desde hacía décadas y que respaldaron dos veces a Barack Obama. Ganó Wisconsin, donde el presidente Obama logró 6.9 puntos porcentuales en el 2012. Trump consiguió suficientes votos electorales en la región para ganar la elección.

El multimillonario sorprendió a los medios y la elite política. Pocos vieron venir esto, del mismo modo que pocos entendieron la gravedad del resentimiento y la frustración que tantos miembros de la clase trabajadora de raza blanca sienten ante lo que consideran un desdén de la clase política y del gobierno en Washington hacia ellos.

Los demócratas no deben considerar este episodio solamente como una victoria de los misóginos y de los racistas. Claro que la retórica de Trump ganó su apoyo, pero lo decisivo fue su mensaje sobre lo que él, y muchos de sus seguidores, consideran un sistema político fracasado.

No quieren limosnas, pero sí que el gobierno los atienda. Quieren buenos trabajos y una jubilación decente. Quieren matrículas universitarias asequibles para sus hijos. Hillary Clinton les prometió todo eso y, en realidad, le ganó el voto popular a Trump. Pero no la ayudó su condición de mujer, ni que de haber ganado sería un tercer término consecutivo de los demócratas en la Casa Blanca.

Ahora le toca a Trump cumplir sus numerosas promesas.

Afronta desafíos enormes. En su discurso de aceptación exhortó a los norteamericanos a reunirse como un pueblo unido, pero su campaña fue muy divisiva. Los grupos contra los que lanzó sus dardos —hispanos, afroamericanos, norteamericanos musulmanes y otros— difícilmente olviden sus ponzoñosos ataques. Es Trump el que tendrá que pavimentar el camino de la unidad, quizá su primera lección en verdadero liderazgo.

También le será difícil cumplir otras promesas. Podrá convertirse en el hombre más poderoso de la Tierra, pero no puede cambiar las leyes de la física. El cambio climático no es un engaño: es real.

¿Y cómo podrá cumplir la promesa de balancear el presupuesto, invertir en infraestructura para crear empleos y reducir la deuda nacional, todo al mismo tiempo? ¿Cómo eliminará el Obamacare, y asegurar que todos los norteamericanos tengan un plan de salud?

Los demócratas, mientras se restañan sus heridas, deben seguir el ejemplo de Hillary Clinton, que inició el proceso de curación con un elegante discurso de concesión. Dijo a sus partidarios que le deben al próximo presidente “una mente abierta y una oportunidad de dirigir”.

Trump también fue elegante cuando dijo que la nación tiene “una gran deuda de gratitud” con Clinton por sus años de servicio público. Es un principio, pero hace falta mucho más para unir a la nación después que el divisivo candidato obtuvo la victoria.

A pesar de las profundas divisiones que esta elección sacó a la luz, la mayoría de los norteamericanos cree en la Constitución y en sus garantías de protección igualitaria bajo la ley. Si Trump puede demostrar que comparte esa fe en el credo nacional, puede empezar a unir a la nación.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de noviembre de 2016, 5:42 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Los desafíos que Trump afronta."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA