EN NUESTRA OPINIÓN: ¿Eliminar el Obamacare? Piénsenlo bien
No es extraño que el presidente electo Donald Trump haya nombrado a un tenaz opositor del Obamacare, el representante Tom Price, republicano por Georgia, al frente del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Trump quiere demostrar a sus seguidores que su idea de eliminar la ley de salud del presidente saliente va en serio.
Pero quien espere que la anulación de la ley será fácil, ahora que los republicanos controlan el gobierno, quedará decepcionado, sobre todo si Trump fue sincero cuando dijo, después de la elección, que quiere mantener algunos de los aspectos más atractivos de la ley.
Los republicanos llevan años tratando de sabotear la Ley de Cuidado de la Salud Asequible de la manera que sea. Los republicanos de la Cámara han votado por lo menos 60 veces para eliminar la ley. Se trata de un caso de terquedad ideológica desafiando a un presidente que nunca les agradó.
Pero ahora que un presidente republicano estará en la Casa Blanca, con un Congreso de mayoría republicana, descubrirá que elaborar un proyecto de ley cuidadoso para mejorar las vidas de los norteamericanos –si eso es de verdad lo que intentan– es mucho más difícil que enviar un tuit.
Por una parte, los republicanos del Congreso quieren eliminar el Obamacare, así de simple.
Por la otra, ahora Trump dice que quiere mantener la parte de la ley que prohíbe a las compañías de seguro discriminar a personas con problemas médicos preexistentes. Y también le gusta la cláusula que permite a los padres tener a sus hijos en la póliza hasta los 26 años de edad.
Trump parece entender la paradoja de la ley de cuidado de la salud: “Obamacare” se ha convertido en un sinónimo de gobierno excesivo y a muchos les disgusta, pero millones se han beneficiado de la ley y exigirán un reemplazo que mejore el mercado de los seguros de salud y garantice que a los norteamericanos no se les niegue cobertura por ninguna razón.
Salvar esta y otras cláusulas esenciales mientras se elimina el Obamacare sería el equivalente legislativo de cerrar el círculo. No hay una vía clara hacia un reemplazo porque los republicanos no se han molestado en sentarse con los demócratas para determinar cómo mejorar la ley que todo el mundo, incluido el presidente Obama, admite que está lejos de ser perfecta. Eso habría requerido un acuerdo bipartidista, que no se pudo lograr por la hostilidad de los republicanos del Congreso al presidente Obama.
Se ha derramado mucha tinta para recalcar los defectos de la ley, entre ellos que los precios son más altos, y las opciones son menos. Y aunque la mayoría de los inscritos están satisfechos con la ley, el índice de aprobación está bajando.
Pero los logros de la ley no se pueden ocultar. Más de 16 millones de norteamericanos han conseguido seguro de salud. No hay límites anuales a la atención médica. No se puede cobrar según el estado de salud o el género. Hay subsidios para la mayoría de los que los necesitan. El aumento en los costos médicos ha disminuido. La elegibilidad al Medicaid se ha ampliado en 26 estados (la Florida no es uno de ellos).
Sería cruel, y además políticamente riesgoso, eliminar esas protecciones al cuidado de la salud para millones de norteamericanos sin tener lista una alternativa viable. Ese será el desafío del nuevo secretario de Salud.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2016, 6:01 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: ¿Eliminar el Obamacare? Piénsenlo bien."