EN NUESTRA OPINIÓN: El Senado debe examinar a los nominados de Trump
Ahora que el Colegio Electoral certificó que Donald Trump es el presidente electo, es hora de enfocarse en sus nombramientos al próximo gabinete. Algunos nominados se han opuesto a la misión de las agencias que dirigirán si ganan la confirmación. Esa contradicción parecería descalificarlos desde el mismo principio.
La mayor parte de la atención se ha concentrado en Rex Tillerson, el presidente de ExxonMobil, un hombre que no pertenece a la clase política y que fue condecorado por Vladimir Putin, que no es precisamente un amigo del gobierno norteamericano.
La agresiva postura de Rusia en Europa Oriental y el Medio Oriente, y la brutal supresión de la disidencia interna por el gobierno de Putin deben enfrentar la oposición enérgica del jefe de la diplomacia norteamericana en todo momento y en todo foro. “El próximo secretario de Estado debe ser alguien que vea el mundo con claridad moral”, dijo el senador Marco Rubio, quien expresó sus reservas sobre la nominación.
Y quienquiera que dirija el Departamento de Estado también debe dar prioridad a los esfuerzos internacionales por detener el cambio climático, causado por la actividad humana. El compromiso debe ser total para que ese esfuerzo no fracase.
Es cierto que Tillerson es un hombre de capacidad excepcional, con una extensa experiencia en asuntos mundiales gracias a la vasta presencia internacional de ExxonMobil.
Pero es justo y necesario que el Senado examine sus puntos de vista sobre Rusia, el cambio climático y otros temas. ¿Cómo lidiará con Cuba? ¿Será un firme defensor de los objetivos tradicionales de política exterior de Estados Unidos? El Senado debe averiguarlo. El senador republicano John McCain, de Arizona, expresó su escepticismo: “Cuando recibe el premio de la amistad de un carnicero, francamente es algo que creo que debe examinarse”.
Pero también nos sentimos escépticos ante otros nominados, entre ellos:
▪ Scott Pruitt para dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Pruitt no cree que haya un cambio climático y se declaró enemigo de la “agenda activista” de la EPA. Ha sugerido que no hay pruebas que relacionen el método de extracción de petróleo y gas conocido como fracking con la contaminación del agua. Dice que la Ley de Energía Limpia aumentará “considerablemente” los precios de la electricidad. Se equivoca en ambas cosas, y es la persona equivocada para el puesto.
▪ Rick Perry para dirigir el Departamento de Energía. Ridículo. Ese es el departamento que dijo que quería abolir cuando se postuló a la presidencia en el 2012 (pero se le olvidó el nombre del departamento en un debate). Perry se negó a implementar la Ley de Energía Limpia en Texas cuando era gobernador del estado y es miembro de la junta directiva de la compañía que quiere construir el oleoducto en Dakota del Norte. Es un defensor de la industria del petróleo y el gas y rechaza la mayoría de las regulaciones. Su nominación debe ser rechazada.
▪ El representante Tom Price como secretario de Salud. Su principal credencial parece ser su disposición a eliminar la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Costo y reemplazarla con algo mucho menos extenso. ¿Cómo ayuda su actitud al propósito de que los norteamericanos vivan mejor? No ayuda, claro, y por eso no debe ocupar ese cargo en el gobierno.
Los senadores no deben dar su visto bueno automáticamente a todos los nombramientos de Trump. Ante la nación tienen el deber de examinar cuidadosamente los puntos de vista de todos los nominados y poner al país por encima de la política votando en contra cuando las consecuencias de votar a favor serían desastrosas para los norteamericanos.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de diciembre de 2016, 2:59 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El Senado debe examinar a los nominados de Trump."