La política no debe interferir en la búsqueda del próximo superintendente escolar de Miami-Dade | Editorial
Si alguna vez hubo un buen momento para la partida del superintendente de las Escuelas Publicas de Miami-Dade, Alberto Carvalho, no era este. Seguimos en medio de una pandemia con pérdidas de aprendizaje sin precedentes, un aumento de las amenazas de violencia en las escuelas y un gobierno estatal que quiere controlar la administración las escuelas públicas locales.
Los jefes de Carvalho, los nueve miembros de la Junta Escolar de Miami-Dade, estarán bajo el microscopio en los próximos meses cuando tomen la decisión más importante de sus carreras: nombrar a su sustituto. Carvalho anunció la semana pasada que aceptó ser el jefe del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles.
Cualquiera que haya estado en la Florida durante dos minutos espera que su salida desencadene una campaña de trastienda por parte de los líderes republicanos del estado para colar a un político en el sistema escolar más grande del estado, que alberga a 350,000 estudiantes. En 2021, la educación pública es más que una cuestión académica, es el escenario de batallas políticas, ya sea para privatizar la educación básica o para lanzar la próxima guerra cultural contra la teoría crítica de la raza, los libros, las mascarillas o el tema de indignación del día.
Los padres de Miami-Dade —y los habitantes, en general— deberían exigir una búsqueda nacional de un nuevo superintendente que sea transparente y que involucre al público. Lo mínimo que deberían esperar es alguien que haya estado en un puesto de liderazgo en un gran distrito escolar, con un historial de logros académicos allí y, preferiblemente, que haya enseñado en un aula y sea experto en navegar por las minas políticas de Miami-Dade.
‘La mezcla adecuada’
Gran parte de la responsabilidad de hacerlo bien recaerá en la presidenta Perla Tabares Hantman, una veterana de 25 años en la Junta Escolar.
“Estoy segura de que, como Junta, continuaremos trabajando en colaboración y dentro de nuestra autoridad, para dar los pasos necesarios para seleccionar al próximo superintendente”, dijo a la Junta Editorial del Herald. “Es nuestra responsabilidad identificar a la persona con la mezcla adecuada de experiencia, conocimiento, habilidades, temperamento y una comprensión de la comunidad a la que servimos”.
Desde nuestra plataforma haremos que el Junta Escolar cumpla con ese compromiso.
La preferencia de Carvalho por el protagonismo a menudo eclipsaba a los funcionarios electos en la Junta Escolar, que en las últimas elecciones se ha vuelto menos amigable con él. La junta tendrá la tentación de nombrar a alguien sumiso, un adulador que prefiera actuar tras bastidores.
Para quienes tienen influencia política, es el momento perfecto para influir en el proceso. Ya ha ocurrido antes en Miami-Dade.
Cuando el Miami Dade College se preparaba para seleccionar un nuevo presidente en 2019, tras la jubilación del veterano dirigente Eduardo Padrón, el proceso normal de selección terminó girando en una nueva y preocupante dirección.
Ya se había llevado a cabo una búsqueda nacional, pero algunos miembros del Consejo de Fideicomisarios de la universidad, nombrados con vínculos con Tallahassee, dijeron que los candidatos seleccionados por una empresa de cazatalentos eran mediocres.
Quisieron empezar el proceso de nuevo. Aunque ya se habían gastado casi $170,000, se salieron con la suya, para consternación del profesorado, el personal y los estudiantes, que pensaban que el proceso estaba secuestrado. Nosotros estuvimos de acuerdo con esta opinión.
Una lucha en el MDC
Esto es lo que dijo una escéptica Junta Editorial en su momento: “Cualquiera que siga la política estatal y la larga disputa entre Padrón y los legisladores estatales republicanos de la delegación de Miami-Dade podría haber visto venir esto. Cualquiera que haya visto las presidencias de las universidades de la Florida hechas a medida para dar a los legisladores estatales que se jubilan —no educadores— un lugar blando donde aterrizar, no debería sorprenderse, solo indignarse.
“En otras palabras, una junta directiva rehecha del MDC está buscando un títere político—no un educador profesional, no un luchador por los estudiantes y la comunidad a la que el MDC sirve— para reemplazar a Padrón”.
Afortunadamente, la segunda vuelta condujo a la selección de la estelar Madeline Pumariega, ahora presidenta del MDC.
Incluso antes de que comience la búsqueda del próximo superintendente, ya se habla de que el gobernador Ron DeSantis podría volver a poner el dedo en la llaga. Carvalho desafió al gobernador al imponer un mandato de uso de mascarillas en las escuelas en el otoño. Ese no es el tipo de bofetada en la cara que los republicanos que controlan la financiación de las escuelas públicas y la política en Tallahassee olvidarán.
Varias fuentes dijeron a la Junta Editorial del Herald que uno de los nombres que se barajan es el del senador estatal Manny Díaz Jr., republicano de Hialeah, aunque no está claro quién propone su nombramiento y si tiene el apoyo de los miembros de la Junta Escolar. Las fuentes también mencionaron a José Dotres, un superintendente escolar adjunto en el Condado Collier. Hasta principios de este año, Dotres había sido jefe de capital humano de las Escuelas Públicas de Miami-Dade, donde pasó la mayor parte de su carrera.
Díaz es ex profesor y subdirector de Hialeah-Miami Lakes Senior High. Como legislador, ha trabajado para ampliar las escuelas chárter y los vales escolares, que han comenzado a utilizar el dinero de los contribuyentes para financiar becas en escuelas privadas. Díaz es un ejecutivo del Doral College, administrado por la compañía de escuelas chárter con fines de lucro Academica, también beneficiaria del dinero de los contribuyentes.
Díaz dijo al Consejo Editorial a través de su oficina que “me siento halagado por la mención, sin embargo, estoy concentrado y preparándome para la próxima sesión”, donde dirigirá el Comité de Política de Salud del Senado. Añadió que Carvalho ha sido un “superintendente ejemplar para Miami-Dade”.
Por supuesto, en caso de que cambie de opinión y persiga el puesto de superintendente, Díaz debería ser bienvenido a optar al puesto mientras los miembros de la Junta Escolar buscan internamente —y en todo el país— al mejor partido.
Los profesores opinan
La interferencia política fue una preocupación de casi 3,000 maestros y miembros del público que respondieron a una encuesta de United Teachers of Dade durante el fin de semana. Muchos dijeron que quieren a alguien que se enfrente a los intentos políticos de restar financiamiento a la educación, dijo la presidenta del sindicato, Karla Hernández-Mats, a la Junta Editorial.
“Este es ciertamente un momento vulnerable para la educación en el Condado Miami-Dade”, dijo. “Mi mayor preocupación es que no tengamos un oportunista”.
Nueve miembros de la Junta Escolar se encuentran entre el timón del cuarto sistema escolar más grande de Estados Unidos y los oportunistas, los aduladores o un líder visionario.
Su decisión será su legado. No pueden permitir que se subvierta el proceso.