La partida del superintendente Carvalho a Los Ángeles es una terrible pérdida para Miami | Opinión
Su historia, el ascenso de un adolescente inmigrante sin hogar a superintendente de las Escuelas Públicas de Miami-Dade, es la clásica historia de Miami, y a Alberto Carvalho le sirvió bien esa travesía en su trabajo.
Puso los intereses de los niños en primer lugar.
Caminó con soltura y sensatez por la cuerda peligrosa de la política de Miami como independiente. Fue fuente de inspiración en todas las comunidades.
Y, sobre todo, era una presencia constante donde los miamenses más lo necesitaban, en los vecindarios donde los niños que fueron víctimas de la horrible violencia causada por las armas de fuego.
Él consolaba a los padres y niños y realmente le importaba la gente de todas las diversas comunidades, y fue puente entre ellas.
“La violencia comunitaria persiste mientras aceptemos la negligencia, la desesperanza y la apatía”, dijo Carvalho, exasperado, en 2017, después de que una serie de tiroteos desde autos en movimiento dejaran un saldo de inocentes atrapados en el fuego cruzado.
“La recuperación de nuestras calles comienza con la recuperación de nuestras casas”, dijo. “La violencia comunitaria es una consecuencia. Las verdaderas soluciones residen en identificar y abordar la causa. Juntos, como comunidad, (debemos hacerlo) por los niños”.
Se marcha a Los Ángeles
La partida de Carvalho para dirigir el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles es una pérdida terrible para Miami-Dade y para toda la Florida, donde el insufrible estado de la política exige más Carvalhos trabajando para hacer frente a los autoritarios que pisotean la educación pública, no perder uno de los pocos ejecutivos valientes.
¿Quién puede culpar a Carvalho, de 57 años, por dejarnos por la California gobernada por demócratas, donde seguramente enfrentará otros desafíos, pero al menos no la política de extrema derecha trumpista de Florida?
Al elegir un gobernador y legisladores empeñados en violar el principio sagrado de la libertad académica, los votantes de la Florida han hablado en voz alta.
Prefieren segregar a sus hijos en escuelas privadas pagadas por los contribuyentes de la Florida. Y los sistemas de escuelas públicas sufren como resultado de las arcas agotadas, dinero que con frecuencia se usa sin escrutinio público o suficiente responsabilidad.
Es una situación lamentable. Perdemos lo bueno y lo malo se afianza.
El papel de Carvalho en la pandemia
Ni siquiera cuando llegó la potencialmente mortal pandemia del coronavirus, pudieron ponerse de acuerdo los floridanos con respecto a la seguridad escolar.
Pero en Miami-Dade estábamos mejor que muchos condados porque teníamos a Carvalho a la cabeza.
No se anduvo con rodeos sobre lo que él haría: seguir la información verificada por la ciencia, incluso si eso significaba enfrentarse a las amenazas del gobernador Ron DeSantis de castigar a los administradores que realmente velan por el bienestar de nuestros hijos.
No hubo rebelión de los padres en Miami-Dade, a pesar de la política divisoria en torno a las máscaras y a las vacunas, porque tampoco generó antagonismo cuando habló del tema; él era una especie de Sr. Suiza.
Sospecho que la partida de Carvalho es solo el comienzo de la fuga de cerebros del sistema de educación pública de la Florida, que están bajo el asedio de los ideólogos republicanos. Se llevará buena gente con él. Me alegro por todos ellos. Los votantes deben tener aquello por lo que votan. En el caso de la Florida, demagogia y mediocridad.
Cuando la ciudad de Nueva York casi contrata a Carvalho en 2018, suspiré aliviada cuando decidió quedarse. Qué bien, dije. Miami necesitaba su coraje político poco común entre los dirigentes locales.
No tuvimos suerte la segunda vez. Hemos perdido al mejor superintendente que ha tenido este distrito escolar, el cuarto más grande del país.
El trabajo de Los Ángeles, dijo Carvalho en una conferencia de prensa el pasado jueves, es “mi objetivo, mi decisión, al abrir mi corazón a Los Ángeles, es nunca cerrar mi corazón a Miami. Esta ha sido mi casa. Durante 30 años, he sido un educador en esta comunidad”.
Pero, basta de duelo.
Todo lo que queda por decir es: Gracias, superintendente Carvalho, por el extraordinario trabajo que ha realizado aquí en más de una década al mando.
Miami te extrañará.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de diciembre de 2021, 3:04 p. m..