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Daniel Shoer Roth

DANIEL SHOER ROTH: Las armas cantan victoria

La vida, cada día, pierde más valor en la Florida.

La delincuencia callejera aflora por doquier; los tiroteos dejan a niños muertos mientras juegan en el patio; los crímenes pasionales seducen a los televidentes; las trifulcas caseras tiñen la hierba del vecino de sangre; los lunáticos asesinan a un espectador porque conversa por el teléfono móvil en la sala de cine. A este violento caos urbano, se suma la población que usa fuerza letal a diestro y siniestro, amparada por leyes estatales imprecisas y tornadizas.

El Estado de Florida debiera redoblar los esfuerzos en aras de minimizar la criminalidad, frenar la proliferación de las armas de fuego en las comunidades y eliminar las ambigüedades de las leyes de autodefensa. Pero, a juzgar por los vientos que soplan en Tallahassee, lo que ya está muy mal, pronto estará peor.

Una preocupante legislación que extiende el alcance de la ley de defensa propia Stand Your Ground y sella los expedientes judiciales de los acusados en casos de autodefensa fue aprobada el jueves por el Senado estatal y remitida al gobernador para su bendición final. Además de esta, un par de propuestas vitoreadas por los grupos de presión en favor de las armas a los cuales los políticos han jurado acendrada fidelidad, avanzaron en los comités legislativos en días pasados.

Con apoyo bipartidista en ambas cámaras, el proyecto de ley concede inmunidad a las personas que disparan un arma de fuego en señal de advertencia, poniendo en riesgo a transeúntes inocentes por el impacto de un proyectil perdido, y fomentando mayor confusión en las agencias del orden público y los tribunales. Dar carta blanca a la ciudadanía en general, de hecho, condona el irresponsable e innecesario uso de armas de fuego. Simultáneamente, las personas que ni siquiera poseen permiso para portar armas ocultas podrán salir armadas cuando acontezcan desastres naturales o disturbios, medida que augura desenlaces trágicos precisamente en momentos de desmedida inseguridad pública.

La filosofía que respalda Stand Your Ground es legítima y debe prevalecer en tanto las personas tienen derecho a la autodefensa. En manos apropiadas, las armas de fuego disuaden el crimen y salvan vidas. Sin embargo, no es fácil equilibrar el derecho constitucional y los controles precisados para evitar que dichas armas, a veces fusiles de asalto, terminen en manos del hampa y sucumban más almas. Stand Your Ground ha sido invocada en cientos de ocasiones para defender a homicidas, narcotraficantes y otros delincuentes violentos puestos en libertad aun cuando fueron los instigadores de los enfrentamientos con sus víctimas y posteriormente emplearon fuerza letal.

Lo lógico sería enmendar la ley o derogarla para impedir la protección de los audaces criminales –no ampliarla para incorporar más casos que se presten a distorsionar el concepto de autodefensa–. Por otro lado, la Asociación de Alguaciles de Florida, así como agencias del orden público, se oponen a que individuos que no hayan pasado una inspección de antecedentes ni recibido el debido entrenamiento de seguridad, porten armas en situaciones de emergencia.

Si la legislación apodada "disparo de advertencia" no fuera suficientemente perniciosa para la seguridad pública, su impacto en la transparencia del sistema judicial es aún más insana, pues enmascara a los beneficiarios de una ley que legaliza la violencia mortífera.

El historial delictivo de un acusado que justifica, con éxito, su sentimiento de amenaza antes de disparar, será expurgado si un fiscal o juez retira los cargos.

En otras palabras, su orden de arresto y expediente judicial –incluso para los imputados de asesinato, homicidio o asalto– se ocultarán de la ciudadanía y los empleadores, encubrimiento que pudiera detonar la erosión de la confianza pública en el sistema normativo, legal e incluso penal, claves para una democracia.

Las detenciones e imputación de cargos son registros públicos, por lo que los procesos penales se efectúan en sesiones de acceso libre, excepto en circunstancias particulares. Los acusados tienen derecho a un juicio justo e imparcial para demostrar su inocencia, pero no al anonimato. Así lo contempla la ley del Estado, inclusive en los casos en que se retiran los cargos o la justicia determina la inocencia de un inculpado –dejando una mancha, a mi parecer injusta, en la imagen e historial de ese individuo–. Permitir ahora la expurgación de ciertos expedientes bajo la premisa de la ley de autodefensa fomenta el favoritismo entre los acusados y priva a la ciudadanía del sumario.

Es desagradable que una ley suministre munición a las personas para que se sientan libres de lanzar disparos de aviso despreocupados de ser arrestados o encarar una querella. Especialmente en los espacios públicos y los complejos residenciales de alta densidad, la tensión y el peligro son inminentes. Por algo a los policías les enseñan desde el primer día que estos disparos son extremadamente riesgosos y deben evitarse.

Otro polémico proyecto de ley que avanza en su cruzada, y requeriría otra columna, pretende armar a empleados y voluntarios en los recintos escolares con el objetivo de proteger a los estudiantes. Garantizar su seguridad indubitablemente es una prioridad comunitaria. No de esta forma. Aunque da la ilusión de seguridad, incrementar el número de armas de fuego tiene potencial de causar más accidentes. Además, la capacitación requerida para los portadores de armas en las escuelas es insuficiente.

No se trata de erradicar las armas, dado que cientos de miles de floridanos responsables y honestos con permisos legales tienen derecho a ellas. Pero en estos tiempos de cólera las leyes debieran ser más prudentes y no promulgarse en detrimento del interés colectivo. Ojalá que las autoridades de Florida escuchen el verdadero disparo de advertencia.  

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de abril de 2014, 8:49 p. m. with the headline "DANIEL SHOER ROTH: Las armas cantan victoria."

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