DANIEL SHOER ROTH: Virgen de la Leche nutre un hogar nuevo
Determinadas a extirpar la presencia del gran imperio enemigo, las fuerzas inglesas de la Carolina descendieron a la Florida española en los albores del siglo XVIII junto con sus belicosos aliados indios. Fracasarían en conquistar el Fuerte de San Agustín, donde hallaron amparo los atemorizados habitantes, pero la sede de la expansión colonial sufrió devastadores e imponderables daños, siendo destruida la primera iglesia. Con ello, comenzó a desarticularse la actividad misionera promotora de la evangelización de los indígenas en Norteamérica.
Aquella modesta ermita erigida hacia 1620, que había abrigado los contactos iniciales de las tribus nativas con la fe católica, estaba dedicada a la Virgen de la Leche y del Buen Parto. En su interior, ocupaba un lugar preponderante una imagen de bulto de esta tierna representación de la Virgen María amamantando al Niño Jesús, copia de la muy venerada en Madrid. La estatuilla, según cronistas, fue utilizada por los atacantes como blanco para prácticas de tiro durante el asedio de este primer poblado permanente europeo en la Florida, fundado hace 450 años.
En el futuro, los avatares de la historia relegarían a la Florida española al olvido y al menosprecio. Pero ni siquiera el tiempo, ni las adversas circunstancias geopolíticas, ni la ausencia de la imagen, reprimieron la devoción a esa primera advocación mariana que arraigó con vehemencia desde muy pronto en Estados Unidos y se extendería a otras regiones del Nuevo Mundo, incluyendo la isla de Cuba. Y ahora sus devotos sentirán el gozo de tributarle homenajes en un nuevo hogar.
Precisamente en el área donde se presume que los conquistadores celebraron la Fiesta de la Natividad de la Virgen María ante un altar rústico en 1565, a mediados de octubre pasado se inauguró un santuario que conecta a los visitantes con un capítulo poco comprendido de la historia colonial y también con uno de los secretos mejor guardados: el impacto civilizador de una cadena de misiones en el litoral sudeste de Norteamérica pertenecientes a la Diócesis de Santiago de Cuba, conectadas entre sí por un camino real y coordinadas desde San Agustín.
El nuevo templo colinda con una capilla histórica erigida a principios del siglo XX que, desde entonces, se transformó en un notorio destino de peregrinación de fieles urgidos por el ardiente deseo de recibir el don de ser padre o madre; de mujeres encinta que suplican la poderosa intercesión de Nuestra Señora de la Leche para que Dios les conceda el feliz término de su embarazo. Es, asimismo, un imán de atracción para miles de turistas.
Por su diminuto tamaño, la capilla tiene capacidad máxima para acoger simultáneamente a una docena de personas. El obispo cubano de la Diócesis de San Agustín, Felipe Estévez, explica la iniciativa: “Para que haya pastoral de santuario, como lo es la Ermita de la Caridad en Miami, se necesita espacio, ministros, personal, administrar los sacramentos, predicar la Palabra”.
La especial configuración que adopta el altar mayor es un registro de la historia de la Iglesia católica en la Florida y Norteamérica. Acompaña a la efigie de la Madre lactante la imagen del fundador de la orden franciscana, San Francisco de Asís, cuyos frailes encabezaron la asimilación de los cacicazgos en la provincia eclesiástica de Santa Elena de la Florida –desde las islas costeras de Georgia hasta la Bahía de Biscayne habitada por los Tequesta– donde lograron copiosas y auténticas conversiones.
Descuella la representación de Santa Katherine Drexel, fundadora de una congregación de hermanas entregadas valientemente al servicio social y la educación de los indios americanos y afroamericanos floridanos en una época de odios y discriminación racial. Igualmente, es objeto de reverencia Santa Kateri Tekakwitha, conocida cariñosamente como el “Lirio de los Mohawks”, la primera nativa norteamericana canonizada y declarada patrona, junto con San Francisco, del medio ambiente y la ecología.
Los creyentes que se prosternen y fervorosamente recen en este centro de culto se enlazarán, no solo a la herencia hispánica de la Florida, sino también a un tiempo y a un lugar muy remotos, a la Belén de los albores de la fe católica. Según la leyenda cristiana, María amamantó a Jesús y una gota de su leche se derramó en una piedra que, de improvisto, emblanqueció. Hoy se levanta allí, en Israel, una gruta de oración y súplica frecuentada por madres de diversas confesiones que ruegan obtener abundancia de leche para alimentar a sus criaturas. Esta escena bíblica se incorporó a la iconografía pictórica cristiana desde los tiempos de la Iglesia primitiva; la más antigua es un fresco en las catacumbas romanas de Priscilla.
Pulse aquí para agrandar el mapa
Hacia el siglo XVI, la devoción a la Virgen de la Leche había calado con hondas raíces en España, de donde se propagaría a otras regiones del imperio español, además de la Florida. En 1763, España cedió la península a Gran Bretaña a cambio de La Habana. Una segunda imagen que había sustituido a la exterminada por los ingleses salió “exiliada” a Cuba y, en consecuencia, el culto se popularizó en la isla.
“Afortunadamente, tres años antes, un pintor anónimo plasmó en un lienzo un ‘verdadero retrato’ de esa segunda imagen, con lo cual hoy podemos darnos cuenta cómo lucía: Estaba de pie”, expone el historiador Miguel Bretos, ex director de Asuntos Latinos de la institución Smithsonian, al resaltar que la pintura tiene una indulgencia concedida por Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, uno de los obispos más notables de la Cuba colonial.
El culto litúrgico a Maria Lactans en La Habana continuó hasta adentrado el siglo XIX, pero se desconoce el paradero de aquella imagen de espléndido estofado. Mientras tanto, en el suelo peninsular, se interrumpió, en medio de cambios en la soberanía del estado como resultado de los tratados de París (1783) y de Adams-Onís (1819). Regresaría a fines del siglo XIX, primero modestamente, y solemnemente cuando una tercera estatua fue traída de Europa en la segunda década del siglo pasado y entronizada en la actual capilla histórica. Una cuarta imagen de mayor dimensión, tallada en Italia, preside el nuevo santuario, una morada divina que, pese a su novedad, evoca una profunda presencia española en la Florida, a veces ignorada, pues la narrativa tradicional ha puesto énfasis en la colonización inglesa de Estados Unidos.
“La presencia de María bajo este título es un eco del tiempo de Navidad en una forma permanente, tal como es en Tierra Santa donde es conocida como Nuestra Señora de Belén”, declaró el obispo de San Agustín en una carta pastoral. “El tema de la Epifanía se renueva cada vez que los fieles vienen al santuario a adorar al Niño en manos de su Madre”.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de diciembre de 2015, 11:52 a. m. with the headline "DANIEL SHOER ROTH: Virgen de la Leche nutre un hogar nuevo."