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Daniel Shoer Roth

DANIEL SHOER ROTH: El cochinito de los políticos en Miami y los distritos más pobres

Funcionarios del Condado y de las Agencias para el Redesarrollo Comunitario (CRA) dan comienzo a un proyecto de viviendas asequibles en Overtown, junio del 2015.
Funcionarios del Condado y de las Agencias para el Redesarrollo Comunitario (CRA) dan comienzo a un proyecto de viviendas asequibles en Overtown, junio del 2015. MIAMI HERALD

He ahí, retratados en sus páginas, los acérrimos enemigos de los contribuyentes de Miami: la corrupción gubernamental, la complicidad y el favoritismo.

Los delinea un juzgado de instrucción de la Fiscalía estatal en un informe con tinta fresca en el cual reprueba a los dirigentes locales, a esos caprichosos Césares del trópico, por el turbio manejo –para conveniencia propia– de fondos destinados a proveer viviendas a precios asequibles y aliviar el costo social de los barrios de tugurios, el hacinamiento y la insalubridad.

Rimbomba el trueno y braman los volcanes en la ciudad.

En el fondo del lienzo, quedan plasmados los negruzcos nubarrones de una fea tempestad en el entorno de las Agencias para el Redesarrollo Comunitario (CRA), que obran en los distritos depauperados del Condado Miami-Dade. Nutridas con el incremento diferencial en la recaudación tributaria a los propietarios de cada jurisdicción, estas entidades de opaca contabilidad han sido panales del despilfarro. Una suerte de caja B a la mano de los políticos.

El gran jurado manifiesta su desconcierto por un hecho que esta tribuna anteriormente denunció: las juntas de los CRA a menudo están constituidas por los comisionados o miembros del concejo de las municipalidades donde tienen potestad. Al respecto, “descubrimos varios ejemplos de juntas de CRA que gastan grandes sumas de dinero de los contribuyentes en lo que parecían ser los proyectos favoritos de los funcionarios electos (…) Bajo estas circunstancias, creemos que existe el grave peligro de que los fondos de las CRA sean empleados con fines ilícitos para los funcionarios electos”.

Así, con la fuerza de un relámpago fúlgido, comienzan a desmoronarse estos organismos sobre las áureas bóvedas de sus palacios. ¡Qué nadie se mueva! Levanten las manos los pecadores.

Ofende, sí, porque se supone que su razón de existir es tender una mano de misericordia a los desprovistos de techo y de una vida digna, a la par de revitalizar los vecindarios pobres con infraestructura pública moderna y nuevas fuentes de empleo. Sin embargo, en lugar de beneficiar a los desfavorecidos, los empuja más hacia la indigencia y el desamparo, bajo la mirada cómplice e indiferente de miembros de la jerarquía política que prefieren figurar risueños, portando un casco de constructor y una pala, al lado de los urbanizadores y otros donantes de sus campañas el día de colocar la primera piedra de un proyecto en el sector privado que recibió dinero gratis de los contribuyentes en nombre del desarrollo.

La evidencia habla por sí misma. No hace falta demasiada explicación para darnos cuenta de cómo los gobiernos municipales y condal, mediante sus políticas fiscales, han ahondado la brecha entre ricos y pobres –y han fomentado aún más la segregación. Porque las transformaciones, si bien mejoran la estética, el valor de las propiedades y la seguridad de un vecindario, a la postre, desplazan a las poblaciones originales del lugar por otras de un mayor nivel adquisitivo. Todo lo contrario a la meta original.

“La mayoría de las CRA ni siquiera intentan confrontar la acuciante escasez de viviendas de calidad asequibles existente dentro de las áreas de redesarrollo de sus CRA –reza el informe. Las personas que sufren de este fracaso de las CRA son los residentes de bajos ingresos en los tugurios y los ancianos”.

Precisamente aquellos inquilinos que amanecen en viviendas bañadas de aguas residuales, con moho tóxico, tuberías arruinadas, techos descascarillados y otras condiciones sanitarias inadecuadas, bien sea por conductas personales o porque los dueños han dejado de invertir en el acondicionamiento de los inmuebles conjeturando su venta a inversionistas interesados en lucrarse del potencial renacimiento del área.

El juzgado identificó pruebas fehacientes de conflictos de interés y prácticas comerciales cuestionables en la concesión de fondos del erario entre miembros de las juntas de CRA, maestros ellos en el arte de la coreografía política. Este patrimonio fiscal de los miamenses también se desvía al subsidio, con aportes multimillonarios, de estadios deportivos, auditorios, museos, estudios de producción y hasta parques para perros. Circo.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de febrero de 2016, 3:12 p. m. with the headline "DANIEL SHOER ROTH: El cochinito de los políticos en Miami y los distritos más pobres."

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