Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Fabiola Santiago

No le paguen $324,000 al alcalde de Miami-Dade. No se lo merece

Carlos Giménez, alcalde de Miami-Dade, habla en una conferencia de prensa en primer Día del Transporte Público en el condado, actividad realizada en el Palmetto Golf Course el 9 de diciembre del 2016.
Carlos Giménez, alcalde de Miami-Dade, habla en una conferencia de prensa en primer Día del Transporte Público en el condado, actividad realizada en el Palmetto Golf Course el 9 de diciembre del 2016. pportal@miamiherald.com

Si el Gran Miami estuviera en la liga de ciudades de clase mundial —como a nuestros políticos, incluido el alcalde, les gusta alardear— tuviéramos un sistema de transporte público fiable y eficiente que prestara servicio en todo el condado.

Lejos de eso, tenemos que soportar una fiabilidad que está en una baja histórica, con menos horas de operación y rutas de autobuses, y excepto un nuevo tren del Metrorail puesto en servicio hace dos semanas, miles de personas usan a diario trenes viejos y sucios que a las horas pico van llenos como latas de sardinas.

Es una desgracia, mucho más cuando el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, hizo campaña sobre la idea de ampliar y mejorar el transporte público, pero en realidad permitió que se deteriorara.

A esto se agrega ahora que el alcalde quiere incumplir otra promesa: quiere cobrar el sueldo de $324,000 anuales que su predecesor —Carlos Álvarez, sacado del cargo en un referendo revocatorio— ganaba en momentos en que había dinero y el condado le regalaba a los Marlins un estadio de $515 millones, beneficiaba al Heat con un contrato muy generoso y le otorgaba al alcalde fuerte un salario elevado y no merecido.

Todos debemos indignarnos con la solicitud de Giménez. Si se lo conceden, ganaría un salario mayor que los alcaldes de Nueva York, Chicago y Los Ángeles.

Pero según Giménez ve las cosas, sólo debemos sentir gratitud porque pudiera haber estado cobrando esa cantidad desde el primer día, pero él mismo se bajó el sueldo.

“El alcalde Giménez le ha ahorrado a los contribuyentes de Miami-Dade millones de dólares desde que lo eligieron en el 2011 al reducirse su salario en aproximadamente $174,000 y rechazó beneficios ejecutivos como el pago de un automóvil, guardaespaldas, y devolvió ese dinero al fondo general para apoyar servicios como la policía, el transporte público y los parques”, me dijo Michael Hernández, portavoz del alcalde. “Él lideró con el ejemplo durante la época fiscalmente más problemática en la historia del condado”.

Pero la realidad está muy lejos de esas heroicidades, porque el alcalde sí tiene sus beneficios.

Giménez usó un policía del condado para propósitos de seguridad durante un viaje reciente al Salón Internacional de la Aeronáutica de París, pagado con fondos del condado. Y tiene planeado otro viajecito a China el próximo año.

El alcalde usó esa reducción de salario para tener la autoridad moral para controlar otros salarios en el condado. Con su solicitud de aumento de sueldo, tendremos que pagarle más no solamente hasta el final de su período en el 2020, sino por el resto de su vida. Porque el aumento de sueldo que pide también le aumenta la pensión del condado.

Para todos los empleados del condado, la pensión mensual de retiro se calcula sobre la base de los últimos cinco años de salario más elevado. Giménez quiere retirarse con un sueldo de $324,000, pero empleados de mayor edad que se acercan a la edad de retiro durante la alcaldía de Giménez están atrapados con pensiones más reducidas.

¿Quieren saber lo que eso significa?

Esto fue lo que dijo una persona que se retiró hace poco: “Todavía estoy sufriendo las consecuencias de la fuerte reducción de salario y beneficios que tuvimos durante tres años, a partir del 2012. A lo que renunciamos, en total, significó aproximadamente 18 por ciento de la compensación por año. Esto fue una combinación de una reducción de salario de 5 por ciento, que el alcalde la calificó hipócritamente de ‘una contribución al seguro médico’, la pérdida de cinco días feriados pagados al año, la eliminación del aumento salarial anual de entre 1 y 3 por ciento por el aumento del costo de la vida, y el congelamiento de todos los aumentos por mérito ya programados. La pérdida de ingreso resultante me afecta todos los meses. En tres de esos cinco años, mi ingreso se desplomó sustancialmente, así que mis beneficios son menores de lo que yo había anticipado cuando hice mis planes de retiro”.

¿Por qué debemos sentir pena por el alcalde, quien disfruta de otra generosa pensión de la Ciudad de Miami financiada por los contribuyentes de cuando fue jefe de los bomberos y administrador municipal? Giménez ya tiene garantizado un retiro a todo trapo, cuando el resto de nosotros apenas podemos darnos el lujo de un retiro de supervivencia.

Peor que lo que pide Giménez es la aquiescente Comisión del Condado, tacaños a la hora de aprobar dinero para otros asuntos presupuestarios, pero listos para otorgar a Giménez el aumento que pide el próximo martes. La semana pasada lo aprobaron en comité sin las quejas de rigor por la falta de fondos. En el presupuesto condal de $7,400 millones, obra de Giménez, no se encontró dinero para cubrir todas las rutas de autobuses, pero sí para la compensación completa del alcalde. ¡Milagros del presupuesto!

El enorme salario que pide el alcalde beneficia a los comisionados también. No sólo tienen planeado subirse el sueldo, sino que varios tienen ambiciones a la alcaldía.

El otro día escuché a la jefa de Transporte del alcalde justificar la reducción en las rutas de autobuses y restar importancia a sus consecuencias en una reunión de la Junta de Transporte Público. Ella alegó que esas rutas de autobuses las usaban muy pocas personas. Pero para esas pocas personas, el transporte público es el único medio que tienen para ir y venir del trabajo, porque tienen empleos de poca paga que no les permiten el lujo de tener un auto. Para esas personas, la pérdida es inmensa.

¿Qué les parece si usamos el aumento de $174,000 del alcalde para restaurar esas rutas de autobús?

Giménez prometió a los electores que iba a trabajar por menos dinero, así que no se le debe autorizar más que el aumento en el costo de la vida.

No se lo merece.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de diciembre de 2017, 4:34 p. m. with the headline "No le paguen $324,000 al alcalde de Miami-Dade. No se lo merece."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA