Fabiola Santiago

Cancelación de visa es un nuevo destierro para los cubanos

EEUU anuncia que visados a cubanos serán de una sola entrada y por tres meses

La encargada de negocios de la embajada de EE.UU. en La Habana, Mara Tekach, anunció el 15 de marzo de 2019 que los visados para los cubanos servirán para una sola entrada a EE.UU. Las visas será válidas solamente durante tres meses.
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La encargada de negocios de la embajada de EE.UU. en La Habana, Mara Tekach, anunció el 15 de marzo de 2019 que los visados para los cubanos servirán para una sola entrada a EE.UU. Las visas será válidas solamente durante tres meses.

Hay algo en Cuba que asalta el corazón cuando menos lo esperas.

En un día claro y frío en enero, visité la cumbre azotada por el viento del monte Nebo en Jordania donde se dice que Moisés, el líder del éxodo de la esclavitud egipcia, recibió la visión de la tierra prometida por Dios.

Esta vista panorámica del valle del río Jordán y el Mar Muerto ofrece destellos de Jericó y Jerusalén en la distancia. Es aquí, dijo nuestro guía turístico, que Dios le dijo a Moisés que estaba destinado a contemplar la tierra de Canaán desde lejos, pero que nunca podría entrar en ella.

La historia bíblica me conmovió como ninguna otra.

Como exiliada cubana en Miami, he vivido durante casi 50 años en una situación similar, tan cerca de mi tierra natal, pero sin poder caminar por calles que eran mías, ni disfrutar de un sol que arde como ningún otro, o abrazar a las personas que son mi gente.

Estoy destinada a “ver” mi patria solo desde lejos.

Puedo viajar allí gracias la realidad virtual de los mapas de Google. Puedo abrigar el paisaje y las personas cercanas a mi corazón a través de fotografías, videos, y la escasa visita familiar de la isla. Puedo actualizar la historia interna de Cuba con los relatos de cada recién llegado.

Como periodista puedo estudiar e investigar a Cuba y pasar toda una vida escribiendo al respecto.

Pero, como Moisés, no puedo entrar a la tierra prometida.

¿La nueva política sobre visas de ojo por ojo del presidente Donald Trump para los viajeros cubanos cambiará esto?

Lo dudo seriamente.

El aislamiento político y económico de Cuba por parte de Estados Unidos bajo Trump solo ha logrado que el gobierno cubano sea más paranoico, más dictatorial y más arraigado en la creencia de que solo el totalitarismo puede sostener a el régimen.

Las políticas punitivas, carentes de incentivos para democratizar, solo han animado a los líderes de Cuba a reprimir más y forzar a la gente a obedecer una nueva Constitución que formaliza la censura, entre otros males. Y las políticas de Trump han alentado al gobierno a abrir más las puertas de Cuba a malos actores como Rusia e Irán, quienes están encantados de llenar el vacío.

En los últimos dos años, las políticas de Trump no han acercado a Cuba a la democratización. Por el contrario, ha regresado a los días sombríos a una Cuba que se estaba modernizando a pequeños pasos y con un sector de línea dura en la oposición, pero que avanzaba de todas formas debido a la normalización de las relaciones diplomáticas del presidente Barack Obama.

Y ahora, las reglas de viaje más duras de la administración Trump para los cubanos en la isla nos regresan a todos —en Cuba, Miami y en todas las comunidades en Estados Unidos donde se han asentado los cubanos— a las épocas de relaciones familiares severamente restringidas y al sufrimiento.

Ya para un cubano en la isla obtener una visa de turista era supremamente difícil. A todos se les sospecha de ser un posible inmigrante que quiere quedarse más allá de lo que permite su visa y ajustar su estatus con la ley de inmigración disponible solo para los cubanos.

La eliminación de la visa de turista de cinco años que permitía a los cubanos visitar a sus familias en Estados Unidos solo:

1) Perjudicará a las familias que tienen que viajar a un tercer país para obtener las visas a raíz del casi desmantelamiento de la Embajada de Estados Unidos en La Habana por parte de Trump.

2) Perjudicará al creciente sector empresarial que venía aquí en busca de suministros y capacitación.

3) Perjudicará a los disidentes que vienen a recaudar dinero y a actualizar al mundo sobre Cuba como no lo pueden hacer desde la isla.

4) Conducirá a nuevas travesías marítimas ilegales como vimos el miércoles pasado en Sunny Isles, cuando cubanos abandonaron su bote hecho de espuma de poliestireno y madera y desaparecieron a vivir entre la población indocumentada.

Con vigencia inmediata, la visa B2 ahora permite un solo ingreso para una estadía de tres meses. Mara Tekach, la encargada de negocios de la embajada de Estados Unidos, dijo que el cambio logra reciprocidad entre las reglas de visa de Estados Unidos y las de Cuba, que permiten a la mayoría de los estadounidenses solo visas de turista de una sola entrada por un periodo máximo de tres meses.

¿Cómo se puede hablar de reciprocidad cuando la mayoría de los estadounidenses obtienen sus visas como parte del boleto de la aerolínea o el plan de viaje (los cargos varían según el proveedor, desde $50 hasta alrededor de $75) y los cubanos tienen que pagar $160 más el costo de la tarifa aérea y del hotel en un tercer país solo para ver sus solicitudes rechazadas?

Entiendo el deseo de castigar a la represiva dictadura cubana de 60 años.

Pero, al otro lado del Estrecho de la Florida, las familias cubanas viven con un anhelo similar al mío: que se les permita el paso a la Tierra Prometida de Estados Unidos de América, ya sea como visitantes o como inmigrantes.

Como Moisés, la mayoría de nosotros morirá en nuestros respectivos rincones sin volver a vernos.

No se trata de un edicto de Dios, sino el de una mezcla de personajes de lados opuestos del espectro político que imponen la misma línea dura de separación y aislamiento: el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel y su elenco de apoyo de comandos comunistas al estilo de Castro por un lado; y Trump y los legisladores cubanoamericanos, que nunca han puesto un pie en Cuba y aún así estructuran políticas para Trump, como el senador Marco Rubio.

Estas dos tribus guerreras ideológicas han retrasado por décadas la política de Cuba en los últimos dos años. Pero esta última maniobra es particularmente macabra porque la separación de la familia solía ser una fabricación sólo de Cuba y los hermanos Castro.

Era Cuba la que impedía a los cubanos la salida.

Era Cuba la que obstaculizaba los viajes de ida y vuelta.

Era Cuba la que castigaba a quienes se marchaban a un destierro permanente, marcando pasaportes como el mío “Nulo”, sin validez, a la salida.

Ahora, son las políticas de Trump las que construyen muros de separación. Una visa de tres meses válida para una sola visita puede parecer normal si eres de otra parte, pero nada es normal entre nuestros dos países.

Esa mañana fría en Jordania, caminando tras los pasos de la historia, una lágrima inesperada rodó por mi mejilla.

Una vez más, Cuba había venido a perseguirme por algún lugar remoto del planeta.

Los gobiernos de ambos lados del Estrecho de la Florida han hecho que la carga de mi generación sea pagar el precio de marcharse, o quedarse y soportar desde ambas partes el destierro.

Siga a Fabiola Santiago en Twitter: @fabiolasantiago.

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