Fabiola Santiago

Periodista cubano ganó su petición de asilo político, pero ICE se rehúsa a liberarlo

“He pasado por tanto — primero en Cuba y ahora aquí”, me dijo el periodista cubano Yariel Valdés González en una llamada telefónica desde el Centro de Seguridad Media de la Parroquia Bossier en Plain Dealing, Louisiana.

Se necesitan en realidad tres llamadas telefónicas para entrevistar a Valdés.

A los reclusos solo se les permite 15 minutos en el teléfono; luego se les corta. Tenía que seguir llamándome. Tuve que continuar aceptando la llamada mientras una voz áspera y ronca que me decía que estaba hablando con un prisionero y la conversación sería grabada.

Valdés, de 29 años, no debería estar allí.

En una audiencia el 18 de septiembre, un juez de inmigración le otorgó asilo político en Estados Unidos. Era la segunda vez que un funcionario estadounidense consideraba creíbles sus afirmaciones de persecución en Cuba.

La primera vez, después de ingresar legalmente el 27 de marzo por el Puerto de Entrada Calexico West, entre el Valle Imperial de California y Mexicali, México, el oficial de inmigración que lo entrevistó le otorgó libertad condicional, que es un permiso para estar en este país para presentar su solicitud.

Pero la Policía de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) no lo liberó.

ICE envió a Valdés al temido agujero negro de las instalaciones remotas de detención del sur, donde los inmigrantes cubanos y centroamericanos se mantienen intencionalmente alejados del acceso a abogados de inmigración y comunidades acogedoras.

Primero, Valdés fue enviado a la instalación correccional del condado de Tallahatchie en Tutwiler, Mississippi. Luego, el 3 de mayo fue trasladado a las instalaciones de Louisiana, un lugar tan peligroso donde algunos de los 100 inmigrantes cubanos que languidecen allí (algunos desde 2017, según el Southern Poverty Law Center, sin abogado y viviendo en condiciones duras organizaron una huelga de hambre. Un joven se cosió la boca en señal de protesta.

El gobierno tiene hasta el 18 de octubre para impugnar la orden de asilo, pero eso no justifica mantener a Valdés encarcelado en condiciones hostiles. Y es particularmente insólito cuando la persona tiene un caso tan fuerte como el de Valdés.

Como periodista graduado de universidad que es, Valdés ha estado relatando sus experiencias desde la cárcel para el Washington Blade y otras publicaciones para las cuales trabajó como independiente desde Cuba después de que el gobierno lo echó por razones políticas de cada cargo de periodismo que tuvo. Trabajó en el principal periódico de Las Villas, Vanguardia, y en radio y televisión.

Cuando comenzó a trabajar para publicaciones del extranjero, el gobierno intensificó el hostigamiento.

“Los interrogatorios, las detenciones arbitrarias y la prohibición de abandonar el país”, señaló Valdés.

Dijo que solo pudo salir de Cuba después de recibir una invitación para ir a una conferencia de periodismo en Colombia y convenció a su orientador de que la mejor manera de deshacerse de él era dejarlo viajar. Desde allí voló a México, en cada etapa “con miedo de que me bajaran de un avión”.

Toda la persecución que sufrió en Cuba está documentada en el expediente de 270 páginas de evidencia y declaraciones juradas de los testigos que Valdés y su abogado presentaron al juez, quien falló a su favor.

“Volver a Cuba sería aterrador”, dijo. “Mi familia ha sido amenazada. Me van a encarcelar o peor, porque vine aquí y le dije a Estados Unidos todo lo que sé. [Hasta la decisión del juez de concederle el asilo] tenía mucho miedo de ser devuelto a Cuba”.

Solo se necesita una conversación para saber lo que este joven aportaría positivamente a este país. Es tan respetuoso que me pide que “trate bien en su artículo” al gobierno antiinmigrante de Estados Unidos que está manejando tan mal su situación.

¿ICE está siendo más duro con él debido a la profesión que ejerce, por el artículo “Viviendo una pesadilla americana” que escribió en inglés y español?

Escribe: “ ‘Este no es su país’, les dice a los solicitantes de asilo el Centro de Seguridad Media de la Parroquia Bossier cuando se quejan de la forma como los tratan o por las condiciones de la prisión”.

Si esa es la razón de su encarcelamiento ilegal, estaría sufriendo en Estados Unidos, bajo la administración Trump, la misma censura que padeció en Cuba.

Por cualquier motivo (ninguna agencia del Departamento de Seguridad Nacional discute los casos citando temas de privacidad), ICE está actuando como juez, jurado y departamento de correcciones, todo en uno.

Valdés debería haber celebrado su cumpleaños hace unos días en compañía de su familia de Miami. Pero en cambio, cumplió 29 años encarcelado con otros inmigrantes cubanos, algunos de los cuales han sido liberados, dijo, a pesar de solicitudes de asilo más débiles.

Está mal hecho y en contra de la ley y los principios del debido proceso de Estados Unidos mantener a Valdés en la cárcel, dicen los abogados.

El polizón cubano Yunier García, quien llegó a Miami en la bodega de un avión, ganó su solicitud de asilo en Miami el 25 de septiembre y fue puesto en libertad de inmediato. El gobierno dijo que también apelará esa decisión.

“Por ley, los funcionarios de inmigración deberían liberar a los solicitantes de asilo de la custodia del gobierno una vez que hayan demostrado que asistirán a sus audiencias de inmigración y que no harán daño a otros”, dice el SPLC en un artículo sobre la difícil situación de los cubanos detenidos en Luisiana. “No obstante, el gobierno está incumpliendo su obligación legal, encarcelando injustamente a cientos de solicitantes de asilo en condiciones crueles e inhumanas, sin un final a la vista”.

Valdés no entiende lo que está pasando.

Cuando el juez Timothy Cole le dio asilo, Valdés emitió un comunicado a través de Blade.

“Estoy muy feliz y enormemente agradecido con este país por darme la oportunidad de vivir en total libertad, lejos de la persecución de la que fui víctima en Cuba debido a mi trabajo como periodista independiente”, dijo.

La segunda vez que nuestra conversación se interrumpió el jueves, estábamos a punto de despedirnos.

Uno pensaría que un hombre en prisión estaría ahorrando sus centavos. Pero él volvió a llamar, gastando más tiempo de la tarjeta de llamadas telefónicas que había comprado.

Pensé que había olvidado algo importante.

“Solo quería expresarte mi gratitud”, dijo.

No había hecho nada más que escuchar su historia y tratarlo con el respeto que se merece.

Pero ese es el tipo de persona que es Yariel Valdés González.

ICE debería liberarlo sin más excusas.

A menos que ahora estemos actuando como el régimen cubano.

Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.

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