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Fabiola Santiago

En Hialeah, abuso sexual no es suficiente para que te boten de la policía

¿Qué hace que despidan a un policía de la fuerza policial de Hialeah?

Aparentemente, no es asalto sexual, ni el abuso y ni el acoso.

O el sargento Jesús “Jesse” Menocal Jr. todavía no continuaría en la lista y en la nómina del departamento de policía en lugar de donde probablemente pertenezca: en las listas de los sitios web de delincuentes y depredadores sexuales.

Pero casi todos, desde el jefe de policía hasta la fiscal asignada para revisar las acusaciones contra él en la Oficina del Fiscal del Estado, manejaron con guantes blancos las graves denuncias de cuatro mujeres y niñas que declararon que Menocal las había agredido sexualmente en su camioneta, abusó de ellas en las habitaciones sin vigilancia de la estación de policía, y las presionó para tener relaciones sexuales con él.

Jesús Menocal Jr., del Departamento de Policía de Hialeah, fue acusado de abuso sexual por al menos dos mujeres y dos menores de edad. La Oficina del Fiscal Estatal de Miami-Dade dijo que no había suficiente evidencia para llevar el caso a juicio, pero el Departamento de Justicia está en la actualidad investigando las acusaciones.
Jesús Menocal Jr., del Departamento de Policía de Hialeah, fue acusado de abuso sexual por al menos dos mujeres y dos menores de edad. La Oficina del Fiscal Estatal de Miami-Dade dijo que no había suficiente evidencia para llevar el caso a juicio, pero el Departamento de Justicia está en la actualidad investigando las acusaciones. Miami

Una niña tenía 14 años; todavía no estaba en la escuela secundaria; otra tenía 17 años. La actividad sexual ilegal con menores es un delito grave de segundo grado.

Podría haber más mujeres involucradas, pero aún no lo sabemos.

Los investigadores desenterraron un video que muestra a Menocal llevando a otras ocho mujeres y niñas a una estación de policía. Él no presentó informes sobre nada de eso, así que las mujeres son difíciles de identificar.

Agregando aún más preguntas, la trabajadora sexual Suzy Betancourt, de 30 años, cuyo relato de abuso por parte de Menocal salió a la luz en 2015, está muerta. Se dice que se cayó de un automóvil en movimiento, un “accidente” que sus amigos y familiares encuentran sospechoso.

En cada paso de este caso, desde que surgió la primera acusación en 2015, el jefe de Menocal y los fiscales han estado dispuestos a brindarle al ex miembro del equipo SWAT y oficial de patrulla condecorado el beneficio de la duda.

¡Si hasta el jefe incluso le dio un aumento salarial del 4.5% en medio de las investigaciones!

Después de todo, es hijo de un jefe de policía local, y se sospechaba que sus acusadoras eran trabajadoras sexuales, algunas de buena gana y otras traficadas. Menocal Jr. es hijo de Jesús Menocal Sr., ex jefe de policía de Sweetwater, otro departamento contaminado por el escándalo.

Menocal Jr. también tiene muy buena opinión de sí mismo como se ve en el pie de foto que publicó de sí mismo en las redes sociales.

“Carácter: es lo que haces cuando la gente no te está mirando. Es como actúas cuando estás oculto a la vista pública”.

Solo hay dos puntos que arrojan luz en esta historia.

Uno es que el FBI ha intervenido.

El otro es que los investigadores de asuntos internos del departamento no tomaron las acusaciones a la ligera e investigaron a profundidad. Las acusaciones contra Menocal figuran en cientos de páginas de registros públicos policiales obtenidos por el Miami Herald.

Los investigadores de asuntos internos proporcionaron suficiente evidencia contra Menocal al jefe Sergio Velázquez y a la fiscal estatal adjunta, Johnette Hardiman, que muestra claramente que algo andaba muy mal.

Pero ninguno actuó para castigar a Menocal, según hallazgos de una investigación del Miami Herald, y él sigue en la fuerza policial.

El jefe niega haber actuado de manera inapropiada, pero su falta de acción es reprochable.

Un depredador sexual rara vez actúa solo.

Hay muchos facilitadores, y Velázquez, que no lo despidió, y Hardiman, que no dio a las víctimas su oportunidad ante los tribunales, se convirtieron en facilitadores de Menocal, voluntariamente o no.

La fiscal concluyó que “ninguna [de las mujeres] denunció el uso de fuerza o amenaza directa, solo presión autorizada” de Menocal

Desestimó el testimonio de la niña de 14 años tildándola de bipolar y fugitiva.

¿Cuánta fuerza o qué grado de amenaza tiene que ejercer un oficial de policía armado cuando está solo con una mujer, para cumplir con los criterios procesales? La agresión sexual no se trata del acto sino de la necesidad enfermiza de dominar a otro ser humano. Los hombres que prestan servicio en equipos de élite como SWAT no están exentos.

La agresión sexual, el abuso y el acoso son crímenes que cruzan las culturas, el estatus económico y el rango. Todos los hombres poderosos con problemas legales en Estados Unidos ya deberían haber resuelto ese problema.

La prostituta contra el policía no debería alterar el peso de la credibilidad.

La única esperanza para obtener alguna justicia recae en el FBI y en la Oficina del Fiscal de Estados Unidos en Miami, que investigan si al detener ilegalmente a mujeres y niñas menores y presionándolas para que tengan relaciones sexuales, Menocal cometió una violación criminal de los derechos civiles de las víctimas, dijeron fuentes al Herald.

Un gran jurado federal emitió citaciones para obtener los registros y testigos de la policía de Hialeah, incluidos los oficiales de policía de Hialeah que están familiarizados con la presunta mala conducta de Menocal, dijeron las fuentes.

Con suerte, más de las mujeres que trataron con Menocal escucharán sobre la investigación del FBI y se harán presentes.

La investigación del FBI podría arrojar la luz necesaria y hacer que se haga la justicia hasta ahora denegada.

También debería profundizar en la cultura policial de Hialeah que permitió que Menocal quedara impune.

Ya es hora.

Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.

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Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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