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Fabiola Santiago

Senador estatal quiere oscurecer el proceso de selección del presidente de MDC

El senador estatal Manny Díaz Jr. en una foto de archivo.
El senador estatal Manny Díaz Jr. en una foto de archivo. Archivo/el Nuevo Herald

Una vez más, el senador republicano Manny Díaz Jr. utiliza su poderoso cargo en la Legislatura de la Florida para influir de manera inapropiada en la selección del presidente para el Miami Dade College.

Díaz, que representa una franja de comunidades de Miami Springs hasta Miami Lakes y se rumora que es uno de los políticos que quiere el cargo bien remunerado y prestigioso, patrocina legislación que legalizaría llevar a cabo un proceso de selección en la oscuridad.

El proyecto de ley SB 774 que presentó el martes, eliminaría las ampliamente respetadas Leyes de Florida Sunshine, protecciones que responsabilizan al gobierno al garantizar el acceso del público a los registros, votos, deliberaciones y reuniones.

Las leyes Sunshine le otorgan a usted, el público, un puesto privilegiado para vigilar la acción del gobierno, y se aplican también al sistema de universidades del estado. Son esenciales para mantener bajo control a políticos, a titulares de cargos y burócratas. Se supone que deben evitar el abuso de poder.

Nuestras leyes Sunshine son ejemplo de democracia en su máxima expresión. Otros estados nos envidian por ellas.

Pero Díaz, que preside el Comité de Educación del Senado, quiere sacar de los registros públicos “cualquier información de identificación personal de un solicitante a la presidencia de una universidad estatal o institución del sistema universitario de Florida”, dice su proyecto de ley.

Como si mantener en secreto a quién se está considerando para el cargo no fuera lo suficientemente atroz, Díaz también quiere retirar de los requisitos de la reunión pública “cualquier reunión que se celebre con el propósito de identificar o examinar a los solicitantes para la presidencia de una universidad estatal o institución del Sistema Universitario de la Florida y cualquier parte de una reunión celebrada con el propósito de establecer calificaciones o cualquier marco de compensación que se ofrezca a dichos solicitantes potenciales que pudiera revelar información sobre la identificación personal de un solicitante o posible solicitante”.

¿Ve lo oscuro que se volvería el controvertido proceso de selección del sustituto del veterano presidente del MDC, Eduardo Padrón, un demócrata que rara vez ostentaba su política y buscaba alianzas bipartidistas?

En esencia, Díaz quiere cerrar la búsqueda, obstaculizando la capacidad de los periodistas, miembros de la facultad, estudiantes y otros interesados de responsabilizar a quienes toman las decisiones.

Lo que está haciendo solo arroja más incertidumbre sobre un proceso que ya ha sido sospechoso y ha estado contaminado por las preferencias políticas y los tratos ocultos (en probable violación de las Leyes de Sunshine).

Su implacable deseo de secretismo ilustra su intención.

Es una confirmación más de que los políticos estatales están tratando de organizar una toma de posesión ideológica de corte republicano de la universidad, una de las más grandes y prestigiosas del país.

Díaz, quien también actúa en subcomités de apropiaciones, ética y elecciones, ha tratado de ocultar la búsqueda del público durante algún tiempo. Esta no es la primera vez que presenta este proyecto de ley, que cerraría futuras búsquedas presidenciales en todo el estado, no solo para MDC.

Sus colegas más sabios rechazaron el proyecto de ley. Esperamos que lo hagan nuevamente en esta sesión.

“La conclusión es que no hay evidencia de que cerrar la búsqueda produzca mejores presidentes”, me dijo Frank LoMonte, director del Centro Brechner de la Universidad de Florida.

En un estudio sobre búsquedas presidenciales recientes, cerradas y abiertas, en Georgia, Florida y Tennessee, sucede lo contrario con las búsquedas cerradas, encontraron LoMonte y los investigadores del centro.

“El resultado es que el presidente no es una buena opción para la institución y entra rodeado de una nube de desconfianza y mala voluntad”, dijo.

Traté de compartir esa información y obtener respuestas de Díaz y su personal.

Pero a pesar de las afirmaciones de su oficina en Tallahassee de que Daniel Martínez, asistente legislativo que trabajó en el proyecto de ley, me llamaría para discutirlo, nadie lo hizo, excepto para confirmar mi nombre.

Evitar preguntas incómodas es un modus operandi de los políticos.

Sin embargo, Díaz debería responder las más obvias: ¿por qué está tan decidido a mantener en secreto la búsqueda de MDC? ¿Es para atender los intereses comerciales de las empresas de cazatalentos que se benefician de un proceso confidencial y son tan frecuentes en la contratación de hoy? ¿El senador está interesado en el cargo para sí mismo o está actuando en nombre de amigos políticos?

Cualesquiera que sean las respuestas, su proyecto de ley es un intento deplorable de entrometerse en la selección presidencial del MDC y, en el proceso, eliminar el derecho del público a la información sobre una institución vital para el condado Miami-Dade. La universidad, finalmente va mucho más allá de sus campus como sede de eventos culturales característicos como la próxima Feria del Libro de Miami.

Este es el segundo intento de búsqueda presidencial.

Los juegos políticos feos y sucios enlodaron el primer intento, que terminó con la Junta de Fideicomisarios del MDC designada por el gobernador descartando la búsqueda, que había incluido a un gran número de interesados de la comunidad a quienes se les pidió que dieran su opinión.

Mucha gente se sintió traicionada cuando la junta —todos menos dos miembros nombrados por el gobernador Ron DeSantis y elegidos por los políticos locales y la vicegobernadora Jeanette Nuñez— se negó a votar.

El comité de búsqueda había reducido una larga lista de candidatos de 49 a cuatro con la rectora del MDC y vicepresidente ejecutivo Lenore Rodicio surgiendo como favorita.

En lugar de votar, la junta nombró al ex rector y administrador Rolando Montoya como presidente interino y comenzó la búsqueda desde cero.

La comunidad de MDC —estudiantes, profesores, personal y benefactores de la universidad que protestaron— están cansados de tantas jugarretas. Estas incluyeron intentos de la junta de eliminar el requisito de que los candidatos tuvieran al menos un título terminal, el más alto en su campo.

El legado y la credibilidad de la universidad como institución independiente están en juego en esta nueva búsqueda.

También lo está la santidad de las leyes de Florida Sunshine.

Sería una farsa si ambas fueran víctimas de prevaricación política.

Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.

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Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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