Es inexplicable que una juez avergüence a una víctima de abuso doméstico
Se podría pensar que un juez, una mujer, nada menos, que preside un caso judicial en la era de mayor iluminación #MeToo sobre el abuso sexual, debería demostrar más sabiduría.
Pero la juez del condado Monroe, Peary S. Fowler, reprobó grotescamente a una mujer de Key West que acusó a su ex novio de agresión. En una orden emitida antes de escuchar su historia, el juez recurrió a la treta más antigua del manual: avergonzar a la víctima.
Yendo más allá de lo que el abogado defensor del caso le había pedido durante los procedimientos previos al juicio, Fowler le ordenó a Joann Scurfield que produjera una lista de las personas con las cuales había salido en la última década —y la forma de contactarlos.
Si ella no cumple, advirtió Fowler, Scurfield tendrá que presentar otra declaración jurada.
Y con ello, Fowler dio el absurdo paso de volver a victimizar a Scurfield al hacer el trabajo sucio de ayudar a la defensa a investigar el pasado de la víctima para avergonzarla y hacerla retirar la acusación.
Es reprochable.
¿En qué estaba pensando?
Si este caso ha llegado donde ha llegado, es porque la policía y la Oficina del Fiscal del Estado encontraron que la historia de Scurfield era creíble.
En 2018, acusó al ex novio, Bradley Thomas McBride de atacarla sujetándola contra su voluntad y mordiéndole el cuello.
La acusación que enfrenta es un delito menor de violencia doméstica.
Según la orden de captura, cuando los agentes llegaron a la casa de Scurfield en Old Town Key West en la madrugada, la encontraron “visiblemente alterada y llorando”, con marcas de dientes en el lado izquierdo de su cuello rodeadas por una señal roja del tamaño de la boca de una persona.
La pareja había estado unida durante dos años, pero se había separado un mes antes, cuando McBride apareció en la casa y la atacó, dijo Scurfield. Solo se quitó de encima de ella cuando ella amenazó con llamar a la policía, dijo.
¿Sabe lo difícil que es para las mujeres en esta situación presentarse y formular estas acusaciones? Con frecuencia están tan atemorizadas que las autoridades tienen que trabajar arduamente para convencerlas de que prosigan con su caso.
El pasado romántico de una víctima es irrelevante.
Scurfield tuvo razón al negarse a responder preguntas al respecto durante una declaración tomada por el abogado defensor Hal Schuhmacher. Como le dijo a una reportera de Florida Keys News, si este quiere saber si Scurfield ha sido condenada por falso testimonio, esa información pertenece al registro público y él puede encontrarla personalmente.
¿Y qué tiene que ver que ella haya tenido otras parejas?
Según las estadísticas, no es inusitado que las víctimas de abuso doméstico hayan sido víctimas de más de una persona, más frecuentemente entre mujeres que entre hombres.
Una de cada siete mujeres y uno de cada 18 hombres “han sido acosados por un compañero íntimo durante su vida hasta el punto en que se han sentido muy temerosos o han creído que ellos o alguien cercano a ellos sería perjudicado o asesinado”, informa la Coalición Nacional contra Violencia Doméstica.
Una de cada tres mujeres ha experimentado algún tipo de violencia física por parte de una pareja íntima, informa NCADV. Esto incluye una variedad de comportamientos como bofetear, empujar—y sí, sujetar y morder también. Y una de cada siete mujeres, en comparación con uno de cada 25 hombres, ha resultado lesionada por una pareja.
Si se permite que el fallo de Fowler se mantenga, se sienta un precedente peligroso que podría retrasar los progresos logrados en materia de derechos de las mujeres y las víctimas. A la juez le vendría bien una revisión del libro Florida’s Sexual Violence Benchbook.
¿La justicia de Fowler es el tipo que las víctimas pueden esperar, incluso en una sociedad más consciente?
Este es el segundo caso que sale a la luz en el sur de la Florida en el que un miembro clave del sistema de justicia les falla a las víctimas. En el caso de un policía de Hialeah acusado por cuatro mujeres y niñas de abuso y acoso sexual, la fiscal estatal no entrevistó a tres de las víctimas y desestimó a la primera como una fugitiva bipolar.
Acertadamente, la Oficina del Fiscal del Estado del Condado Monroe está apelando el fallo de Fowler ante el Tribunal 16 del Circuito Judicial, argumentando que Scurfield y las víctimas como ella tienen el derecho constitucional de “estar libres de intimidación, acoso y abuso”.
“Es importante proteger a todas las víctimas de abuso doméstico de una mayor victimización durante los procedimientos previos al juicio”, dijo el fiscal estatal adjunto Cristy Spottswood en un comunicado. “No queremos retroceder”.
Amén.
Fowler no solo le falló a una víctima en los Cayos de la Florida.
Le falló a todas las mujeres víctimas de una situación de violencia doméstica que temen por sus vidas.
Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2019, 1:19 p. m..