La pandemia del coronavirus es grave y los que la niegan no ayudan en nada
Esto no es como un huracán.
El nuevo coronavirus no arrollará, no destruirá y no nos abandonará en cuestión de horas para que reconstruyamos.
Esto exigirá más sensatez y aguante de nuestra parte, más planificación estratégica para evitar el caos; distanciamiento social para mitigar la propagación y paciencia para sobrevivir a los tiempos.
Sin embargo, de alguna manera sí es como un huracán; a todos nos afecta.
No olvidemos que lo que hacemos, o dejamos de hacer, afecta no solo nuestra salud, sino también la de los que nos rodean.
Quienes niegan la situación ponen en peligro a los demás.
Tampoco ayudan los histéricos que acumulan más provisiones de lo que necesitan, que abruman las oficinas de los médicos sin tener citas, que discuten posiciones políticas durante una emergencia de salud y convierten una mala situación en una peor.
Para ver un ejemplo de esto último, no hay que buscar más allá de los congresistas republicanos que cuestionan la experiencia del Dr. Anthony Fauci, experto de fama mundial, quien ha trabajado con seis presidentes y rindió testimonio el 11 de marzo ante una audiencia del Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara.
Su testimonio sobre la gravedad del brote contradijo públicamente el peligroso optimismo que emana de una Casa Blanca en plena campaña política, testimonio que los logró exasperar.
“Veremos más casos y las cosas empeorarán con respecto a lo que sucede ahora”, dijo Fauci. “Cuánto más empeoraremos dependerá de nuestra capacidad para hacer dos cosas: contener la afluencia de personas infectadas que vienen del exterior y nuestra capacidad de contener y mitigar la propagación dentro de nuestro propio país. En pocas palabras, esto va a empeorar”.
No me da vergüenza admitir que sus palabras, aunque necesarias, me asustaron y me estresaron.
Más todavía cuando tuve que salir corriendo al CVS de mi vecindario para buscar Tylenol para mi hija que estaba de visita —es lo único que puede tomar para aliviar la fiebre— y encontré los estantes del pasillo “alivio para el resfriado”, casi vacíos.
Tomé el último frasco con solo 20 pastillas.
Pero no había necesidad de preocuparse tanto.
Al día siguiente encontré tiendas surtidas.
Aprendí la lección de que encuentro tranquilidad en la preparación serena, en la ciencia, y para orientación, en los datos. Y me he estado preparando para una posible cuarentena desde que los expertos nos dijeron por primera vez que lo hiciéramos. Y he tomado medidas preventivas, como se recomienda.
Soy periodista y me gano la vida hablando con la gente, pero he cancelado las reuniones cara a cara con personas que han viajado recientemente.
No es seguro. En la era de la tecnología, hay otras opciones para comunicarse.
Alcade de Miami y coronavirus
Para ver qué puede suceder cuando no se toman precauciones con los visitantes extranjeros, consulte con el alcalde de Miami, Francis Suárez, con el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, y con el senador federal Rick Scott.
Ellos se han auto aislado y trabajan desde casa después de participar en una reunión en el sur de la Florida a la que asistieron el presidente brasileño y su secretario de prensa, que dio positivo para el COVID-19. Los periodistas que cubrieron el evento también se vieron afectados.
Suárez dio positivo, ahora tiene la enfermedad.
¿Qué tan desdeñosos de la ciencia podrían ser?
Brasil es un sitio álgido para el coronavirus; el país tiene el mayor número de infectados en América Latina.
No se puede negar que la situación no es la misma de siempre.
Después de más de 4,700 muertes atribuidas a COVID-19, la Organización Mundial de la Salud ha declarado que el nuevo coronavirus es una pandemia.
Pero podemos hacer mucho para mitigarla, aplicando la ciencia y protocolos, dice la OMS.
“No podemos decir esto lo suficientemente fuerte o claramente, o con la suficiente frecuencia: todos los países todavía pueden cambiar el curso de esta pandemia”, dijo el director de la OMS, Tedros Adhanom, ampliando su declaración.
“Si los países detectan, prueban, tratan, aíslan, rastrean y movilizan a su gente como respuesta, aquellos con un puñado de casos pueden evitar que esos casos se conviertan en grupos, y que esos grupos se conviertan en transmisión comunitaria. Incluso aquellos países con transmisión comunitaria o con grandes grupos pueden cambiar el rumbo de este virus”.
ESTADO DE EMERGENCIA EN LA FLORIDA
El estado de la Florida, ya con 155 casos de infecciones y cuatro muertes, opera en estado de emergencia. Treinta y ocho de estos casos se encuentran en Broward y 23 en Miami-Dade.
Miami-Dade ha confirmado su primer caso, y finalmente ahora nosotros también nos enfrentamos a la realidad de que el COVID-19 está aquí.
No, rezarles a los santos y a los orishas no nos salvó, y el optimismo solo llega hasta cierto punto. Los eventos musicales y deportivos, los festivales y cruceros se cancelan. Incluso Walt Disney World está cerrado durante todo marzo.
Las cancelaciones no son una exageración, como dicen algunos. Es lo que se debe hacer. Así es como paramos la transmisión comunitaria.
Pero hay mucho margen para mejorar.
Poca información de casos
Todo lo que sabemos sobre el primer caso de Miami es que el paciente es un hombre de 56 años que viajó al extranjero.
Da miedo no saber y que no se nos diga nada más de este y otros casos.
¿Por qué?
Por las leyes de privacidad, afirman los funcionarios del gobierno, pero solo se esconden tras políticas diseñadas para protegernos en nuestros tratos cotidianos con la industria de la salud. Cuando alguien muere en un crimen o en un accidente, se convierte en noticia y el público tiene acceso a los detalles.
Con el coronavirus, no necesitamos nombres.
Pero sí necesitamos información básica que nos permita a los demás determinar nuestro nivel de exposición, y excluir o incluir las categorías de riesgo donde nos ubicamos. Asuntos como los sitios públicos que frecuentaba la persona infectada, por ejemplo — al menos el lugar donde acudió a una farmacia cuando se sintió enfermo — y cómo pudo haberse infectado, todo esto es importante.
No necesitamos saber QUIÉN, pero sí necesitamos conocer el DÓNDE, el POR QUÉ y el CÓMO.
El conocimiento es poder contra la propagación del virus.
Saber nos permite contribuir con nuestra parte para enfrentar la crisis.
El humor puede ayudarnos a mantener el equilibrio mental.
Si le ayuda a sobrellevar mejor la situación, llámela huracán Corona.
Tranque la lima, déjese de toqueteo y besuqueo, y pase el Purell.
Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de marzo de 2020, 2:54 p. m..