No podemos confiar en el buen juicio de la gente en Miami durante el coronavirus
Ay, Miami.
Un reciente domingo por la tarde así estaban las calles de Miami: Desde Biscayne Boulevard, por el centro de Miami, a lo largo de Brickell Avenue, y cruzando la Calzada de Rickenbacker hacia Key Biscayne, se vieron multitudes de miamenses reuniéndose, la mayoría de ellos sin tapabocas o mascarillas. Había corredores y ciclistas que compartían las aceras con caminantes y padres con niños en cochecitos, todos ellos resoplando, sin mascarillas.
Gente congregada en los semáforos y las esquinas de las calles esperaba cruzar la intersección en grupos de más de las 10 personas recomendadas. Y, frente a la Torre de la Libertad, unas 50 personas del movimiento Reopen Florida organizaron una manifestación con pancartas y posaron para una foto de grupo, hombro con hombro.
Ni una sola máscara a la vista en ese grupo.
La escena de la muchedumbre en Rickenbacker Causeway no fue diferente a la de South Pointe Park en Miami Beach, que tuvo que ser cerrado debido a las flagrantes violaciones persistentes de las medidas de seguridad de distanciamiento social por el coronavirus y el uso de elementos protectores.
¿Quién le dijo a toda esta gente que se podían congregar de repente en Miami y decidir actuar como si no hubiera una política de quedarse en casa en esta ciudad que tiene el mayor número de infecciones por COVID-19 en la Florida?
Parece que apenas el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez anunció la apertura de los parques, puertos deportivos y campos de golf del condado, los miamenses se encargaron de declarar que todo estaba bien en su ciudad.
Comprendo el deseo de salir en un hermoso día, pero acciones irresponsables ponen en peligro sus vidas y las de los demás.
¿No han oído hablar de los infectados pero asintomáticos?
Hay razones de peso por las cuales la ciudad de Miami no ha comenzado a abrirse como lo ha hecho el condado Miami-Dade.
El alcalde de Miami, Francis Suárez, salvó innumerables vidas cuando tomó la controvertida decisión de clausurar los festivales Ultra Music y Calle Ocho en marzo, una semana antes de que se informara un solo caso del nuevo coronavirus.
Y lo hace de nuevo, esta vez resistiendo las presiones para abrir la ciudad de Miami demasiado pronto para el bien del público. Recordemos que la ciudad es el epicentro de la pandemia en el sur de la Florida, que a su vez es el punto más crítico del coronavirus en el estado.
“No quiero detener la ciudad, la economía o los parques más de lo que sea necesario, pero quiero tomar una decisión responsable”, me dijo Suárez hace una semana. “No he escuchado que hayamos cumplido con los criterios para la Fase 1 de la apertura”.
Suárez fue el segundo residente de Miami-Dade en la lista de casos de COVID-19 de la Florida. Solo sufrió síntomas leves y terminó su cuarentena el 30 de marzo.
Miami, ciudad más infectada
El condado Miami-Dade, con 14,167 casos confirmados de COVID-19 y 490 muertes hasta el lunes, lidera el estado en infecciones y fallecimientos.
Según el Departamento de Salud de la Florida (DOH por sus siglas en inglés), 8,275 de los diagnosticados con COVID-19 viven en la ciudad de Miami. El DOH no cuenta las muertes por ciudad, solo por condado.
Eso significa que el 62.57% de los infectados del condado viven en la ciudad de Miami.
Y ese número no incluye las pruebas privadas de médicos y clínicas, dijo Suárez. Los no residentes que fueron diagnosticados o aislados en el estado tampoco se incluirían en estos datos del DOH.
Pero no se sabría el alcance de la infección a juzgar por el comportamiento de algunos residentes.
El código de conducta “Yo te protejo, tú me proteges” de usar la mascarilla que todavía está vigente en todo el condado, a pesar de algunas aperturas, y que continuará durante la pandemia, se ha venido abajo.
Al igual que sucedió el 18 de abril, cuando más de 200 personas se reunieron cerca de One Miami Condo en 325 S. Biscayne Blvd. para escuchar el programa de dos horas de David Guetta para recaudar dinero para el alivio del coronavirus. La policía de Miami dispersó a esa multitud.
“La gente clama por salir”, dijo Suárez, “pero ¿tenemos los recursos como ciudad para vigilar eso? No. En lugar de gastar dinero en guardias de seguridad para vigilar nuestros parques, gastamos el dinero en un programa de asistencia de alquileres, un programa de préstamos no reembolsables para pequeñas empresas y un programa de microcréditos para cerrar la brecha de quienes están sufriendo desde ahora hasta cuando la economía se abra con seguridad”.
Él, los comisionados y los administradores están “trabajando fuertemente” para evaluar el riesgo inclusive de una apertura suave, “pero los datos están por todas partes”, dijo. Están consultando a epidemiólogos de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y en la Universidad de Miami (UM), así como en el DOH, y ahora, también a un bioestadístico.
“Me encantaría poder decir que con suerte pronto habremos cumplido con los criterios o habremos establecido un criterio que indique que estamos a salvo”, dijo Suárez.
Pero el aumento de las posibilidades de contaminación no ayudará a lograr ese objetivo.
Reglas de mascarillas y distanciamiento
Los niños también están rompiendo las reglas de llevar mascarilla y de distanciamiento.
Un grupo grande de niños y adolescentes, sin mascarillas se trasladaba en bicicleta desde Overtown hasta Venetian Causeway el sábado, como muestra un video que me mandaron.
Detenidos cuando el puente subió se bajaban de sus bicicletas y daban vueltas tocándose y empujándose unos con otros.
Todos esos niños podrían regresar a casa e infectar a los mayores. Y también podrían correr un gran riesgo ellos, ya que las autoridades de salud de Nueva York informaron sobre un síndrome relacionado con el coronavirus que ha llevado a 93 niños a cuidados intensivos. Tres han muerto.
Para ser justos, no se trata solo de que Miami esté pasando por alto los protocolos de coronavirus.
Otros periodistas y yo hemos visto a mucha gente salir afuera en otros municipios de Miami-Dade y Broward.
Las rampas para embarcaciones en ambos condados estaban llenas. Las tiendas de mejoras para el hogar también.
Pero esto parece aún más imprudente en una ciudad internacional de alta densidad que lidera a la Florida en el número de infecciones — y por mucho.
La transgresión de las reglas de llevar mascarilla y de distanciamiento social solo retrasará una real apertura sustancial en Miami, apertura que necesitamos para que las personas regresen a sus trabajos de manera segura.
Los residentes irresponsables lo arruinan para todos.
Han demostrado que no se puede confiar en que los miamenses obedecerán las reglas de seguridad del coronavirus.
Y le están dando al alcalde mayor razón para no abrir Miami.
Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de mayo de 2020, 2:30 p. m..