No se deben abrir escuelas de Florida con miles de niños infectados de coronavirus
En una respuesta franca manifestada en medio de la nueva crisis de coronavirus que se extiende por la Florida, el Superintendente de Escuelas de Miami-Dade confesó que no puede “garantizar” el distanciamiento social cuando las escuelas abran en el otoño.
Claro que no.
Los niños siempre serán niños, y el distrito escolar de Miami-Dade es el cuarto más grande del país. Esa es una combinación letal para la propagación del coronavirus.
Corredores llenos de estudiantes. Aulas abarrotadas. Cafeterías repletas.
“Parte del plan [de reapertura] se basa en un mayor distanciamiento social, pero no podemos garantizar seis pies de distancia”, señaló Alberto Carvalho durante una reunión virtual de la Junta Escolar para votar sobre un plan de apertura para el otoño que, afortunadamente, ofrece opciones a los padres.
Porque la época no es apta en absoluto para el regreso físico al colegio.
Se suponía que los calurosos meses de verano traerían menos infección por coronavirus, pero sucedió todo lo contrario. Florida está viendo un número récord de casos de coronavirus, y no solo en el grupo de edad de 18-34 años de súper contagiantes asintomáticos, sino también entre niños y adolescentes.
“Nuestro plan incluye la posibilidad de pasar rápidamente a un modelo de aprendizaje en línea o a distancia en caso de que las condiciones empeoren significativamente”, dijo Carvalho.
Pero, ¿qué tan peor tiene que ser la situación frente a lo que estamos experimentando ahora?
Si las escuelas no se consideraban seguras cuando el nuevo coronavirus se dio a conocer a principios de marzo, ciertamente no lo están ahora cuando estamos viendo números estratosféricos de infecciones por COVID-19 en la Florida
El sábado, el estado reportó otro récord de un solo día con 11,458 casos nuevos desde que la crisis comenzó en marzo, y los residentes de Miami-Dade se encuentran los sitios de prueba copados.
Más de 7,000 niños han dado resultados positivos por coronavirus en la Florida, y 12 padecen un síndrome de enfermedad inflamatoria rara, conocida como MIS-C, relacionada con COVID-19, según el informe COVID-19 pediátrico del estado.
La mayoría se encuentra en el sur de la Florida, y en Miami-Dade en particular, el epicentro del virus en el estado.
De hecho, la expectativa de que más niños contraigan MIS-C ha llevado al Hospital Infantil Nicklaus a establecer una unidad especializada para tratar el trastorno dentro de su reconocida Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. Y algunos hospitales, como Jackson y el Sistema Memorial, nuevamente han interrumpido las cirugías electivas en preparación para el nuevo ataque de coronavirus.
Aún más aterrador es que tres niños ya han muerto por la enfermedad relacionada con COVID-19 en la Florida.
La víctima más joven: un niño de 11 años en Miami-Dade. Las otras dos muertes fueron una chica de 16 años en el condado Lee y un chico de 17 años en el condado Pasco.
Plan de reapertura escolar COVID-19
Sin embargo, el mandato en Florida — y en voto unánime de la Junta Escolar de Miami-Dade —es que volveremos a la escuela, con algunas condiciones.
Los padres pueden enviar a sus hijos a la escuela cinco días a la semana, o dejarlos en casa para el aprendizaje virtual a larga distancia o elegir uno de los dos modelos híbridos que disminuyen la exposición al virus con dos días de horario en bloque en la escuela y dos días en casa.
Tienen hasta el 10 de julio para elegir.
Uso obligatorio de máscaras
La opción de regreso a la escuela requiere el uso obligatorio de máscaras, lo cual es genial, pero ni Carvalho ni los maestros podrán obligar a todos los niños a usar la máscara todo el día, independientemente de que se mantengan alejados el uno del otro.
Indudablemente, no será posible que los niños asmáticos, que ya tienen problemas respiratorios, puedan resistir la máscara, o que los más pequeños que comienzan en el jardín de infantes, o incluso en el primer grado, comprendan el peligro de contaminación.
En cuanto al distanciamiento social, ir a la escuela es un deporte de contacto por derecho propio.
Por incómodo que parezca y se vea en los dibujos, me alegra que el plan requiere la instalación de plexiglás para proteger a los maestros y estudiantes. Pero eso no disminuye la oportunidad de contaminación de niño a niño.
Y, con lo físico que es el trabajo de un maestro, es difícil imaginar cómo pueda funcionar la barrera de manera efectiva. No se trata del cajero en el supermercado.
Ya me han dicho varios padres que no quieren enviar a sus hijos a la escuela en agosto.
“No quiero decir, ‘bueno, los enviaremos a la escuela durante la pandemia porque es más difícil estar seguro’ ”, me dijo una madre de dos hijos que trabaja. “No me siento tranquila en mi corazón enviando a mis hijos a un virus repetitivo mutante o enfermando a otras personas. Simplemente no está bien, y preferiría estar en bancarrota y centrarme en su educación”.
Pero también entiendo a los padres que no están dispuestos a enseñar a sus hijos matemáticas básicas de sexto grado.
En un estado en recuperación, todos los distritos escolares de la Florida deben proporcionar opciones para los padres.
Pero si las tasas de infección siguen aumentando, es una tontería abrir escuelas.
No se puede volver a abrir las escuelas de la Florida cuando miles de niños están infectados con COVID-19.
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