Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Fabiola Santiago

Trump y Pence prometen una ‘Cuba libre’ pero solo buscan el voto hispano | Opinión

Los republicanos conocen bien el camino trillado.

No hay elección presidencial sin el viaje de rigueur a Miami para prometerle a los fieles votantes cubanoamericanos una Cuba libre. Es vital ganar el estado de la Florida, donde frecuentemente solo se triunfa por pequeñísimos márgenes.

No hay este año la tradicional parada del candidato a tomarse un cafecito en Versailles por el contagioso coronavirus, pero las palabras que despiertan el anhelo de la gente por la patria que han dejado atrás siguen siendo el andamiaje electoral preferido.

Las palabras no cuestan nada, excepto quizás para la gente aislada y reprimida de Cuba.

Y armados de promesas, el presidente Donald Trump, que se dice recuperado del COVID-19, y el vicepresidente Mike Pence, descendieron sobre Miami el jueves pasado.

Sorprendentemente, no hubo una sola pregunta sobre Cuba dirigida a Trump durante el foro de ayuntamiento de la NBC en el centro de Miami que reemplazó su debate con el demócrata Joe Biden. Pero en una presentación al principio del día, Pence lo compensó con creces.

Utilizó el estereotipo de lo que los votantes cubanoamericanos quieren escuchar, en el momento justo.

El vicepresidente no es ningún Ronald Reagan, rey del “Cuba sí, Castro no”.

Reagan tenía el “glasnost” y la “perestroika” en la Unión Soviética, lo que le daba cierta credibilidad. Fue fácil aplaudir y guardar esperanza.

Pence solo tenía a Trump a cuestas.

Pero cuatro años después de las sanciones económicas de Trump a Cuba, el presidente no ha movido la aguja hacia la democratización, no importa cuántas veces visite Miami y alabe a los veteranos de la Bahía de Cochinos.

En Cuba, no solo están reprimiendo a los cubanos con más dureza, sino que se ha perdido la influencia estadounidense ganada en los años del presidente Barack Obama.

¿Y los actores que se han beneficiado? Rusia, China e Irán.

Sin embargo, Pence sacó de su bolsillo la tarjeta de política del deshielo de Obama y de pie, frente a un monumento a las víctimas del régimen de Castro, lanzó falsedades, con una frescura como el clima de Indiana.

“Cuando el último presidente visitó a Cuba, literalmente estuvo mano a mano con Raúl Castro”, dijo Pence, rodeado de personas que vestían las camisetas rojas de “cubanos por Trump”, un conservador colombiano que le trajo a Pence un sombrero “vueltiao” tradicional y momentáneamente se robó la atención de los medios.

“Cuatro años más de Donald Trump en la Casa Blanca significa ‘que viva Cuba libre’ ”, agregó Pence.

¡Aplausos!

Felicitaciones para la persona que entrenó al vicepresidente sobre el uso de la gramática adecuada al combinar el inglés y el español.

Pero el contenido de lo que dijo es una fabricación acomodada en época de elecciones.

Obama, más astuto que los Castro

El presidente Obama ha sido el único presidente estadounidense que ha sido más astuto que los Castro.

Invadió Cuba sin disparar un solo tiro ni enviar a los Marines, solo cruceros.

Durante su histórica visita a la isla llevó a persistentes periodistas estadounidenses que interrogaron a Raúl Castro en una conferencia de prensa ampliamente televisada como nadie había visto antes.

Las preguntas sobre los presos políticos en las cárceles cubanas y la represión a los disidentes avergonzaron al líder cubano y lo pusieron contra la pared. Estaba visiblemente enojado. Y cuando trató de salvar las apariencias y tomó el brazo de Obama en una torpe demostración de triunfo inmerecido, Obama dejó caer la mano.

Raúl Castro intenta hacer el saludo “revolucionario” con el expresidente Barack Obama, durante su viaje a La Habana, Cuba, el 21 de marzo del 2016.
Raúl Castro intenta hacer el saludo “revolucionario” con el expresidente Barack Obama, durante su viaje a La Habana, Cuba, el 21 de marzo del 2016. AL DIAZ adiaz@miamiherald.com

Se convirtió en una de las fotos más emblemáticas de la visita, y un presagio de lo que vino después.

Obama pronunció uno de los mejores discursos de su presidencia pidiendo la democratización de Cuba con extraordinaria agilidad; palabras significativas y utilitarias pronunciadas, no en Miami para congraciarse con los votantes, sino en vivo, desde el Gran Teatro de La Habana, por la televisión nacional cubana.

Los hermanos Castro estaban enfurecidos.

A los cubanos que más importan, los que permanecen en la isla y los que tienen lazos familiares en Miami, Obama les llenó los corazones de esperanzas de reconciliación.

No, Obama no apoyó a Castro, como afirmó Pence.

Estuvo del lado de las gentes separadas en dos orillas y lideró un esfuerzo diplomático muy arriesgado para restituir la influencia democrática estadounidense a la isla.

No fue un truco electoral. Fue un estadista haciendo su labor.

TRUMP TRAS VOTO CUBANOAMERICANO

Trump y Pence, por otro lado, solo buscan el voto cubanoamericano y, en general, el voto hispano. También prometieron democracia para Venezuela y Nicaragua, como si fueran fichas en un juego de dominó.

“El presidente Donald Trump solo estará mano a mano con ustedes”, aseguró Pence a la multitud adoradora.

Pero la Organización Trump ha intentado hacer negocios con Cuba desde 1997. Trump recurrió a cortejar a los exiliados cubanos solamente cuando eso no funcionó. Y, aun así, incluso mientras lanzaba su diatriba anticastrista de dientes para afuera a los cubanoamericanos, continuaba tratando de penetrar en el mercado inmobiliario de Cuba en violación del embargo estadounidense.

“¡Cuatro años más!” gritaba Pence en español a la multitud, una y otra vez mientras prometía restaurar la democracia a Venezuela —lo que Trump tampoco ha logrado— y llevar a cabo elecciones libres y justas en Nicaragua.

Cuatro años más de Trump en la Casa Blanca no significan nada para el gobierno cubano, una de las dictaduras más duraderas del mundo. Los líderes cubanos ya han demostrado que pueden soportar la presión.

Después de todo, con Trump, la línea dura en Cuba obtuvo lo que quería, desde el día en que escucharon a Obama hablar en La Habana: sacar fuera de Cuba a esos estadounidenses que trafican con la democracia.

Trump y Pence prometen a Miami una Cuba libre, lo que no han cumplido, y no pueden cumplir.

Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.

Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA