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Fabiola Santiago

Encuesta muestra como Trump y los republicanos han radicalizado a los cubanos en Florida | Opinión

El factor más revelador de una nueva encuesta de votantes cubanoamericanos en la Florida no es el rechazo bipartidista a la normalización de las relaciones con Cuba bajo el presidente Joe Biden.

Esa es una reacción comprensible, incluso instintiva.

Una nueva generación de cubanos clama por un cambio y exige libertades básicas, —y el régimen cubano responde, abierta y públicamente, con una represión brutal e inquebrantable.

Pero lo más sorprendente de la encuesta es que el 40% de los 400 votantes cubanoamericanos encuestados por Bendixen & Amandi International se niegan a aceptar los resultados de las elecciones presidenciales aquí mismo, en Estados Unidos.

“Es mucho más que inquietante y raya en lo incomprensible que el 40% de los votantes cubanoamericanos, cuya gran mayoría llegó a Estados Unidos huyendo de la autocracia para vivir en una sociedad democrática y libre, rechace el resultado del aspecto más sagrado de esta democracia estadounidense —una elección presidencial”, dijo el encuestador Fernand Amandi.

Esto, “al mismo tiempo que aceptaban la ‘Gran Mentira’, carente de evidencia, de un aspirante a autócrata que dijo que la elección fue manipulada”, agregó.

En serio.

La imagen de los cubanoamericanos de la Florida que surge de la encuesta revela una comunidad en un momento de regresión política, radicalizada por la retórica del ex presidente Donald Trump, el Partido Republicano de la Florida y la aceptación de las conspiraciones de QAnon difundidas en las redes sociales, en publicaciones de derecha, y en entrevistas de radio y televisión.

La ignorancia es portentosa y tendrá profundas consecuencias, no solo para la política de Biden hacia Cuba, —¿quién tiene en cuenta a personas delirantes? — sino también para la Florida.

Indiscutiblemente, se necesita un estudio más profundo y matizado del estado de nuestra comunidad, pero la encuesta confirma hallazgos similares de encuestas políticas recientes realizadas por la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Votantes cubanoamericanos

¿Por qué importa la mentalidad de los votantes cubanoamericanos?

Fiable cuándo y dónde importa, en las urnas los cubanoamericanos votan en mayor número que otros hispanos en cada elección. Han jugado, y probablemente volverán a jugar, un papel clave en elecciones de alto perfil como la contienda por la gobernación de 2022.

El perfil del votante que surge de esta encuesta significa que el gobernador Ron DeSantis, un discípulo de Trump, tiene una gran parte del voto cubanoamericano en su bolsillo electoral.

Se calcula que 1.5 millones de cubanos viven en la Florida, lo que los convierte en el grupo electoral hispano más grande del estado. En segundo lugar, el grupo más grande que le siguen, los puertorriqueños, considerados en 2016 como el “arma secreta” de los demócratas, no han estado a la altura del nombre. De hecho, una mayor cantidad de latinos, incluyendo a los puertorriqueños y a otras nacionalidades, votó por los republicanos en 2020 que en las elecciones presidenciales anteriores.

Trump, Biden y Cuba

Sobre el tema de Cuba, Biden no puede permitirse ignorar que, según la encuesta, el 66% de los cubanoamericanos, todos los cuales votaron en las elecciones de 2020 en las que Biden tuvo un desempeño inferior, dijeron que se oponen a la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Es un gran cambio con respecto a los avances que lograron los demócratas durante los años de Obama, cuando hubo un fuerte apoyo bipartidista de los cubanoamericanos a su política de participación. Una encuesta de Bendixen & Amandi en ese momento incluso midió el apoyo de la mayoría para poner fin al embargo.

Ahora, el presidente centrista demócrata y su administración, con más experiencia en política exterior que el ex presidente Obama y con muchísima más capacidad que Trump, están observando a Cuba y escuchando mientras revisan la política de línea dura de Trump.

Está resultando no ser tarea fácil, dado el constante hostigamiento y los arrestos de artistas disidentes y periodistas independientes, y las sentencias de cárcel impuestas por cargos falsos, todo ello violaciones de derechos humanos que la administración Biden ha denunciado.

La semana pasada, Biden envió un mensaje claro a Cuba.

“Un cambio en la política de Cuba [de las sanciones del presidente Trump] no se encuentra actualmente entre las principales prioridades del presidente Biden”, dijo la secretaria de prensa Jen Psaki.

Claramente, Biden debe hallar una manera de responsabilizar a Cuba por las violaciones de derechos humanos, pero también debe ser consciente de la necesidad de la presencia de Estados Unidos en la isla.

La cifra de 66% debería preocuparle, pero no paralizarlo.

Los cubanoamericanos pueden entorpecer la definición de la nueva política exterior de Biden o, por otro lado, si son cortejados y enganchados adecuadamente, pueden convertirse en elementos instrumentales involucrados en el éxito de una política innovadora.

Y eso es lo que se necesita, un cambio total con Cuba.

Pequeños pasos, fundamentados en datos para medir la efectividad de las sanciones, y programados al conjunto de mejoras por el lado de Cuba.

Reabrir las operaciones consulares, restablecer remesas que vayan directamente a las familias y a empresarios incipientes, y levantar algunas restricciones de viaje son medidas que pueden beneficiar al pueblo cubano en ambas costas.

Hay un tercer camino concienzudo por recorrer, uno que no cede ante Cuba, pero tampoco ante la política de república bananera del 40% de la muchedumbre de Trump.

Biden debe encontrarlo.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de marzo de 2021, 10:37 a. m..

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Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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