Es absurdo que DeSantis culpe a Biden e inmigrantes del aumento de COVID en Florida | Opinión
El gobernador de la Florida, Ron DeSantis, no ha protegido a los floridanos del COVID-19.
Ese hecho por sí solo es motivo de reprobación, pero la semana pasada agregó un poco de xenofobia para lograr sus propósitos políticos.
En lugar de apoyar medidas de salud pública de sentido común, guiadas por expertos para lidiar con variantes enormemente transmisibles en la Florida, el gobernador apostó por la basura retórica de marca republicana sobre la “libertad de escoger” con respecto a las máscaras y vacunas que salvan vidas.
Y perdimos.
Florida continúa liderando al país en casos de COVID y hospitalizaciones, rompiendo la mayoría de los récords estadísticos de coronavirus que narran la enfermedad y el sufrimiento de los residentes que lo padecieron, y lo siguen padeciendo. No hay nada más desgarrador y exasperante que ver casos de niños infectados con la mortal variante delta en los hospitales de la Florida, más que en cualquier otro estado.
Una vez más, la Florida es ejemplo del manejo incompetente de la pandemia, y el gobernador no ofrece más que excusas y temas políticos de conversación absurdos para disimular su incumplimiento del deber.
DeSantis señala a Biden, inmigrantes
Luchando por obtener credibilidad mientras COVID asota el estado, DeSantis, quien busca la reelección el próximo año y también tiene el ojo puesto en la presidencia, ha presentado una nueva ronda de chivos expiatorios a quienes culpar por sus fracasos: el presidente Joe Biden, los inmigrantes en la frontera y lo que el llama la “histeria” de los medios.
Hablando el pasado miércoles desde la Ciudad de Panamá, una ciudad políticamente roja con muchos votantes influidos por su tipo de mentiras, DeSantis acusó a Biden de ser el facilitador de la pandemia al mantener lo que DeSantis afirma es una frontera insegura con México.
El gobernador dice que son los inmigrantes que cruzan la frontera, y no los floridanos a quienes él ha alentado a comportarse de manera irresponsable, los no vacunados o los sin máscara, quienes están propagando las variantes.
“Él no está trancando el virus”, dijo DeSantis sobre Biden. “Está ayudando a promoverlo”.
Veamos cómo lo prueba DeSantis.
¿Dónde está el rastreo de contactos de los casos que vinculan a los inmigrantes recién llegados a Florida?
No existe, ¿verdad?
Lo real es esto: a DeSantis no le importan ni un ápice todos los floridanos; solo le importa excitar su base para distraerla de su fracaso.
“Fomentar el peligroso tema nativista de los inmigrantes como amenaza para la salud pública”, así criticó la retórica de chivo expiatorio de DeSantis America’s Voice, un grupo pro-reforma de la inmigración.
En lugar de gobernar para detener la infección permitiendo que los funcionarios locales emitan mandatos de utilizar máscaras y vacunas cuando sea apropiado, el ambicioso clon de Trump está más interesado en jugar a la política partidaria.
“¿Por qué no aseguran esta frontera?”, DeSantis arremetió contra Biden. “Hasta que no hagan eso, no quiero oír hablar de COVID”.
Irrespetuoso. Falso. Engañoso.
Y por supuesto no viene a Miami con su ataque anti-inmigrante, solo a buscar votos congraciándose con los cubanos con el tema de Cuba, por el cual tampoco hace realmente nada.
Debe ser duro enfrentarse a un presidente competente y decente que no monta un reality show para dividir a la nación todos los días y, como dije antes, a quien si le importa la salud de los floridanos, un presidente que quiere que se vacunen y, cuando sea necesario, también utilicen las máscaras
En cuanto a Biden, a quien se le pidió responder al ataque de DeSantis el jueves en un evento de prensa abierta en el jardín sur, el presidente dijo: “¿Gobernador quién?”
Luego, sonrió y siguió adelante.
No es la primera vez que DeSantis juega la carta étnica para distraernos de su mal manejo del virus.
En junio de 2020, después de reabrir el estado demasiado apresuradamente, culpó del previsible y alarmante aumento diario de infecciones a la agricultura y los jornaleros “en su mayoría hispanos”.
DeSantis tampoco esa vez tenía pruebas ni datos de rastreo de contactos para respaldar su afirmación xenófoba, pero señalar, desde su poderosa sede en Tallahassee, a una de las poblaciones más humildes y vulnerables de la Florida funcionó para confundir a la gente.
Proteger a los floridanos
Hay tanto que el gobernador podría haber hecho para proteger a los floridanos. Todavía hay mucho que puede hacer, empezando por poner fin a su infame politización del virus.
Pero él no lidera con sabiduría, corazón y conciencia.
No utilizó, y aún no lo hace, su oficina para persuadir a las personas de que usen tapabocas y se vacunen, descartando el hecho elemental de que la pandemia, una emergencia mundial de salud pública, amerita medidas de seguridad.
Ha silenciado y amordazado a gobiernos locales, amenazando a funcionarios públicos con retener fondos si instituyen mandatos de utilizar máscaras. La última víctima de este proceder de intimidación es la Junta Escolar del Condado Broward.
También ha paralizado a los dueños de negocios con una orden ejecutiva que les prohíbe exigir a los clientes que muestren pruebas de que han sido vacunados contra COVID-19.
Apodado en las redes sociales como #DeathSantis (#DemuerteSantis) por el creciente recuento de cadáveres, DeSantis está cosechando los frutos podridos que sembraron sus malas políticas: un resurgimiento de casos récord de contagios de COVID en Florida, 23,903 el viernes y más enfermos que nunca en el hospital desde que comenzó la pandemia el año pasado.
Y los índices de aprobación del gobernador ruedan por el suelo.
Culpar a los inmigrantes en lugar de reconocer sus errores es un teatro político heredado.
Pero es normal para un gobernador bullanguero cuya máxima prioridad no es COVID, sino sumar puntos en la campaña electoral usando a los xenófobos.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de agosto de 2021, 3:23 p. m..