Mandar policías de Florida a la frontera es un truco político de DeSantis | Opinión
Si el gobernador Ron DeSantis realmente se preocupara por el problema de la adicción a la metanfetamina en la Florida, no estaría buscando soluciones entre los inmigrantes de las fronteras de Texas o Arizona, donde no tiene jurisdicción para hacer cumplir la ley de inmigración o ejecutar operaciones encubiertas por drogas.
Pero el demagogo DeSantis logró otra ronda de titulares que llamaron la atención cuando se comprometió a enviar fuerzas de seguridad locales y estatales a Texas y Arizona para ayudar a vigilar la frontera del sur. Poco importó que todos supieran que la inmigración y la seguridad fronteriza son asuntos del gobierno federal.
El despliegue se llevaría a cabo a expensas de los contribuyentes de la Florida y, hasta el momento, DeSantis parece no tener un plan concreto para sus agentes aparte de, quizás, ¿hacer que vean una serie de informes irreflexivos de Fox News sobre la frontera entre Estados Unidos y México?
Después de todo, este es el lugar donde DeSantis y sus devotos obtienen su visión distorsionada del mundo.
Las arengas diarias más recientes, transmitidas como “alertas de noticias”, son del tipo en el que tanto el presentador como el reportero editorializan y agitan —”¡La locura!”, “¡Guau!” “Pesadilla”— para hacer que las imágenes de gentes que no conocen acurrucadas o que huyen parezcan más dramáticas de lo que son.
Señalando a unos 20 inmigrantes sentados pacíficamente al borde de la carretera, el reportero de Los Ángeles, Bill Melugin, dice, corto de aliento, que salieron de los arbustos y están esperando que llegue la Patrulla Fronteriza. Comenta que están agotados y sedientos, pero no les da agua. Luego aprovecha el momento para argumentar que la Patrulla Fronteriza está estresada y escasa de personal.
Lo que no dice es que a la mayoría de los migrantes los enviarán rápidamente de regreso a sus países, a menos que puedan comprobar un temor personal creíble y documentado de que están siendo perseguidos, lo cual es muy difícil de lograr.
Esta misma política de inmigración se aplica durante cualquier gobierno que esté en el poder, incluido el del presidente Joe Biden, quien también está repatriando a los cubanos interceptados en el mar.
SIN EMERGENCIA FRONTERIZA
Dado que nadie ha declarado un estado federal de emergencia en la frontera con México, no habría reembolso de gastos para las agencias que se envían fuera del estado, incluida la Patrulla de Carreteras de la Florida (dejando nuestras carreteras libres para los conductores de alta velocidad), la Comisión de la Florida de Conservación de Pesca y Vida Silvestre (esto es una broma, ¿verdad? ¿O van a hacer rafting en el Río Grande?) y los agentes de las policías condales de los mismos condados rojos, aquellos que flanquearon a DeSantis cuando firmó su proyecto de ley contra las protestas.
Una vez más, DeSantis se proyecta como grandilocuente y alarmante, dos cosas que hace realmente bien y que los votantes confunden con liderazgo. Aunque cumpliera con mandar el contingente de las fuerzas del orden, su impacto sería nulo para lograr algún arreglo en la frontera, y mucho menos en cuanto al tráfico de drogas y personas.
Pero este truco político pretende superar al reciente viaje de la vicepresidenta Kamala Harris a Centroamérica para mostrar la voluntad de Estados Unidos de ayudar a resolver problemas regionales complejos en una región mucho más asediada por el tráfico de drogas y las masas, que la situación actual en la la frontera de Estados Unidos, y ciertamente, que lo que está pasando en la lejana Florida.
Cuando se le preguntó en conferencia de prensa sobre si esta inversión de recursos en los asuntos de otros estados tenía como fin el mejor interés de los floridanos, DeSantis no tuvo dudas.
“Si esa frontera estuviera controlada, tendríamos menos metanfetamina en las comunidades de la Florida”, dijo, lanzando una referencia local que no existe pero —como buen imitador de Donald Trump que es— da justo en el blanco en su intención de vincular la inmigración con el delito y el comportamiento delictivo.
RECURSOS NECESARIOS EN FLORIDA
Al igual que sus homólogos estadounidenses, los cárteles de la droga mexicanos fabrican metanfetamina debido a la gran demanda de los consumidores estadounidenses.
Si el gobernador realmente estuviera interesado en la prevención e intervención del abuso de drogas, hay mucho por hacer en la Florida, donde DeSantis ha demostrado una habilidad extraordinaria para convencer a una parte de la población de que sus instintos fascistas están en lo cierto.
Podría hacer un gran esfuerzo por convencer a los residentes blancos de la Florida, que están tan enamorados de él, de que tomen en cuenta el abuso desenfrenado de metanfetamina entre ellos, de la misma manera que lo hizo para promover iniciativas contra manifestantes negros, niñas transgénero y las minorías votantes en esta sesión legislativa.
Florida ocupa el puesto número 10 en incautaciones de laboratorios de metanfetamina, equipos químicos, cristalería y vertederos. DeSantis podría usar todo ese poder policial aquí mismo en casa. Y podría gastar mejor el dinero que botará en la frontera para pagar un tratamiento eficaz contra el abuso de drogas, que a menudo solo está disponible para familias ricas mientras los pobres se pudren y mueren por sobredosis.
Pero no lo hace porque los adictos a las drogas no son votantes o donantes a su campaña.
No obstante, es fácil y provechoso para DeSantis convencer a los demás que el problema está en otra parte y la culpa es de malas personas de otros países.
Y helo aquí, un falso El Cid, o, más cerca a casa, internacionalista a lo Castro mandando tropas a incursiones absurdas por conveniencia política.
Truco de campaña
Este truco de campaña orquestado debería ser obvio, pero DeSantis sabe cómo pinchar los puntos neurálgicos de su base en la Florida.
La llamada de los gobernadores republicanos de Texas y Arizona, Greg Abbott y Doug Ducey respectivamente, a que les enviaran ayuda para lidiar con la interdicción de inmigrantes, le cayó a DeSantis del cielo.
Es la clase de oportunidad que los políticos que aspiran a la reelección como él, saben cómo aprovechar.
“La Florida responderá a la llamada. La Florida te respalda”, dijo DeSantis desde Pensacola, nutriendo el extasiado placer de los espectadores de Fox News.
Esto podría señalarse como su momento más patriotero, pero el camino hacia el 2022 es largo, e incluso más largo hasta el 2024.
Las aspiraciones de DeSantis son aumentar su influencia y poder más allá de las fronteras estatales de Florida.
Está elaborando una plataforma nacional a expensas de los inmigrantes, una artimaña utilizada en exceso, pero eficaz, con cierto tipo de votantes.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de junio de 2021, 3:28 p. m..