Proyecto de ley anti protesta en la Florida es perjudicial, inconstitucional y racista | Opinión
Tenían que ser los republicanos de la Florida los que aprueban en la Cámara un proyecto de ley que se enfoca en los manifestantes negros al mismo tiempo que está siendo juzgado el oficial de policía acusado del asesinato de George Floyd.
¿Están desorientados estos legisladores, o francamente, son racistas?
Dados los hechos y la historia, lo más probable es que sea lo último.
El instigador del llamado proyecto de ley “antidisturbios” de la Florida es el gobernador Ron DeSantis, un abogado educado en Yale y Harvard. Y el patrocinador es otro abogado, el representante republicano de Miami, Juan Fernández-Barquin, quien dice que se ofreció como voluntario para el trabajo para ayudar a DeSantis, en mi opinión, en su proyecto fascista.
Fernández-Barquin solía ser un asistente del defensor público en Palm Beach, pero supongo que ahora juega para el otro equipo.
Tomando en cuenta el que supuestamente son personas inteligentes, es difícil argumentar una motivación despistada para apoyar este proyecto.
Ellos saben exactamente lo que están haciendo.
Ley con intenciones racistas
La controvertida medida ha estado cargada de intenciones racistas desde que DeSantis dejó en claro en noviembre que tomaría medidas enérgicas contra lo que llamó “disturbios”, pero que, de hecho, fueron en gran parte protestas pacíficas del movimiento Black Lives Matter en Miami, Tampa y Jacksonville.
La quema de algunos autos de la policía de Miami, el saqueo de algunas tiendas en Bayside Market Place y el vandalismo de estatuas en Bayfront Park fueron actos de unos pocos. Asimismo ocurrió en las otras dos ciudades de la Florida. Los involucrados fueron arrestados y acusados de delitos porque las leyes contra la actividad delictiva que ya existen y se están implementando. No hacen falta otras.
Lo que DeSantis y su elenco de legisladores republicanos están haciendo con HB1 es perpetuar un sistema de doble rasero basado en la raza.
Cuando un policía actúa ilegalmente, cuando mata, mutila o viola los derechos civiles, se nos dice que es un caso de “una manzana podrida” entre un montón de buenos servidores públicos. Pero cuando los afroamericanos y latinos protestan, y algunos oportunistas, o algunos exaltados entre la multitud, hacen daño, la reacción instintiva es anular el derecho sagrado que tienen las personas a protestar en una democracia.
Es un pensamiento incorrecto y con motivaciones raciales, y de eso se trata este proyecto de ley, la necesidad de controlar al hombre negro, la necesidad de criminalizar su comportamiento con una legislación al estilo de Jim Crow, ya sea evitando que la gente proteste con amenazas de arresto o haciéndoles más difícil votar.
Es por eso que estos legisladores no pueden reunir un ápice de sensibilidad en este momento conmovedor de juicio de Floyd.
“La violencia desacredita la causa de las protestas”, dijo Fernández-Barquin durante los últimos segundos de su aparición en el programa dominical “This Week in South Florida” con Michael Putney y Glenna Milberg durante una discusión sobre el proyecto de ley.
No, no es así.
La causa de la justicia racial tan esperada en este país, y el hecho de que la policía deba detener el asesinato de negros desarmados por parte de la policía, es mayor que el comportamiento de unos pocos malhechores.
El hecho de que Fernández-Barquin utilizara sus últimos preciosos minutos de tiempo en el aire para decir esto lo dice todo. Apuesto a que no se sentiría de la misma manera si los cubanos quemaran La Habana para protestar contra el régimen de Castro.
Entonces, el jubiloso aplauso sacudiría a Miami con la fuerza de un terremoto.
Los manifestantes en la Florida merecen que comprendan su propia ira.
Una aprobación rápida
El juicio de Derek Chauvin en Minnesota es un momento decisivo, y mientras se seleccionaba el jurado, este proyecto de ley en la Florida que apunta a protestas legítimamente airadas contra el asesinato de Floyd y el de tantos otros afroamericanos, se aprobó rápidamente a través de los comités. Fue aprobada por el pleno de la Cámara el 26 de marzo en una votación que siguió líneas partidistas, y ahora está en el Senado.
El demócrata de Miami-Dade Jason Pizzo, que preside el Comité de Justicia Penal del Senado, dice que no dará audiencia al proyecto de ley. Pero también dice que los republicanos ya están maniobrando para sortearlo, y lo más probable es que tengan éxito porque dominan cómodamente ambas cámaras legislativas.
Me comuniqué con Fernández-Barquin para pedirle una explicación, pero un portavoz dijo que el legislador tiene el tiempo “completamente reservado para las próximas semanas”.
Al mismo tiempo que escuchamos en el juicio el testimonio dramático de algunos testigos, que son tan jóvenes que no pueden ser mostrados en cámara, los republicanos en la Legislatura de la Florida están empeñados en aprobar este proyecto de ley que es solo una excusa para intimidar a los jóvenes y evitar que ejerzan su derecho constitucional a protestar.
También es un proyecto de ley que evitaría que una persona arrestada por robo pueda salir de la cárcel si el condado donde se comete el delito se encuentra en estado de emergencia. Así que aquí, en un país supuestamente libre, se legisla para suspender el derecho constitucional al debido proceso como si la Florida fuera un país del Tercer Mundo.
Proyecto de ley motivado por racismo
Esta página vergonzosa en la historia de la Legislatura de Florida no es más que un prejuicio arraigado, motivado por el miedo a la ira de las personas de color, que están cansadas de ver a la policía matar a sus seres queridos, usar fuerza excesiva, y salirse con la suya la mayor parte del tiempo.
Si la policía matara a personas blancas al mismo ritmo, a la vista del público y quedando grabadas en video, nadie aprobaría leyes contra la ira legítima que motiva las protestas.
El proyecto de ley es perjudicial, inconstitucional y racista.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de abril de 2021, 11:00 a. m..