Un millón de dólares en mediocres estatuas de perros y gatos no van a ayudar a Miami | Opinión
Dios sabe que necesitamos, más que nunca, el esplendor del arte público para levantarnos el ánimo.
Pero el comisionado de la ciudad de Miami, Joe Carollo, como árbitro de lo que es un proyecto artístico valioso en una ciudad cosmopolita como la nuestra, es una idea que ni siquiera es apta para los perros.
O los gatos del desfile que cuesta casi un millón de dolares en esculturas chabacanas de mascotas de gran tamaño que Carollo quiere instalar, con el dinero de los contribuyentes, en el parque Maurice A. Ferré frente a la bahía.
Porque nada dice “charro” mejor que un montón de estatuas de aluminio prefabricado de tres, seis y 12 pies que se apoderan de todo el espacio verde junto a la espléndida arquitectura del Pérez Art Museum Miami y el Frost Museum of Science.
Y no, el proyecto no tiene más sentido cuando me dicen que las esculturas serían pintadas por artistas locales según su propio estilo. Piense en los gallos de La Pequeña Habana y las vacas de Miami Lakes, pintorescos y folclóricos, pero no artes plásticas de alta calidad.
Chifladura de Carollo
Este despilfarro es otra chifladura de Carollo, inspirada, dice, en un parque en Colombia con arte canino que le gusta a su esposa. Si se trata de los dos parques de Cali con un número selecto de piezas de perros y gatos en el Internet, es una broma.
Si Miami va a emular a una ciudad artística, debe ensayar con la impresionante Barcelona con su envidiable colección de obras modernas de arte público colocadas en sus calles de Viejo Mundo e instaladas en barrios que respetan la arquitectura histórica.
Sin embargo, Carollo está promoviendo “El Paseo de los Perros y Gatos” como un gran atractivo turístico.
“Miami será conocida por su ‘Paseo de perros y gatos’ ”, predice.
Seamos realistas.
¿Quién se apresurará a reservar un boleto de avión, clamando: “¡No veo el momento de ver todos esos perros de metal en Miami!”?
Miami ya está en el mapa del arte mundial, no por lo kitsch, sino por las colecciones de arte privadas de clase mundial a la vista del público, por los extravagantes murales de Wynwood Walls, por su alineación estelar de artistas serios y profesionales. Y por su importante museo de arte, PAMM.
Si Carollo logra lo que desea, lo que logrará es que la ciudad sea denigrada en el próximo Art Basel, por la rapidez y la imprudencia con que Miami puede descender a la mediocridad.
“Es un concepto perezoso y mal concebido”, me dice Cristina Palomo, miembro de la junta directiva de Bayfront Park Management Trust, que renunció en protesta por el proyecto.
“El mayor problema para mí”, agrega, “es que esta no es la primera vez en los tres años que llevo en la junta que me sorprenden con un tema inesperado, de un costo de varios millones de dólares que no se divulga correctamente en una agenda [hasta que es un hecho cumplido] “.
Carollo preside el Trust, y la junta aprobó el proyecto de perros y gatos con poca discusión y sin licitación competitiva, otorgando el contrato de $896,000 para diseñar, fundir e instalar las estatuas a la fundición local Art and Sculpture Unlimited, Inc.
Insulto a la comunidad artística
La maniobra del comisionado para que esto suceda sin consultar a expertos en arte público o incluso sin hacer una llamada telefónica al director de PAMM es un insulto a la comunidad artística de Miami.
Socavó los esfuerzos de los profesionales del arte que en las últimas dos décadas han convertido a Miami en un destino serio del arte contemporáneo.
Las representaciones del proyecto muestran un hermoso espacio verde invadido por gigantescas estatuas plateadas de perros y gatos jugando, solos y entre ellos.
Para empezar, hay demasiado desorden en el espacio.
Me recuerda a los patios delanteros de mal gusto en todo Miami-Dade, llenos de malas imitaciones de esculturas italianas, leones y doncellas posando con ropa holgada, como si los propietarios fueran a Italia y quisieran traer de vuelta el Renacimiento a la ciudad de flamencos.
Quizás, estoy siendo demasiado severa y un desfile sinuoso de perros y gatos retozones que se llevan bien podría ser una metáfora apropiada para las ilusiones en el Miami tribal.
Pero eso le da demasiado crédito a Carollo por pensar — aunque, en la reunión del Trust del martes 23 de marzo de 2021, sacó el tema de la agenda.
Si la ciudad tiene casi $1 millón para gastar en arte público, debería invertirlo en el estilizado Jardín de Esculturas que a PAMM le ha faltado durante años. O debería invertir el dinero en arreglar la entrada vergonzosamente abandonada de los dos museos e instalar señalización adecuada.
En cuanto al entusiasta canino Carollo, tal vez debería dedicar sus energías a liderar una campaña de servicio público pidiendo a los miamenses que recojan los excrementos de sus perros.
Eso sería mucho más útil.
En una ciudad poblada por personas que rara vez cumplen con las reglas, pocos piensan en el hecho de que las heces de los perros que dejan en el suelo o jardines de otros se convierten en el problema maloliente de otra persona.
Deje la adquisición de arte y la curaduría a los profesionales, comisionado, y la próxima vez, votantes de Miami, eliminen a Carollo de la Comisión de la Ciudad.
Un millón de dólares en estatuas de perros y gatos no arreglarán lo que realmente aflige a Miami: el mal gusto escogiendo políticos.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de marzo de 2021, 7:00 a. m..