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Fabiola Santiago

El alcalde de Miami no está por encima de las leyes éticas. Pague y explíquese, Sr. Suárez | Opinión

De izquierda a derecha, Gloria Suárez, el alcalde de Miami, Francis Suárez, Emelio Estefan y Gloria Estefan posan juntos durante las carreras de Fórmula Uno.
De izquierda a derecha, Gloria Suárez, el alcalde de Miami, Francis Suárez, Emelio Estefan y Gloria Estefan posan juntos durante las carreras de Fórmula Uno. Instagram

El alcalde de Miami, Francis Suárez –elegido y reelegido por una súper mayoría de electores y con la vista puesta en la Casa Blanca– estuvo de fiesta con los ricos y famosos como si no fuera asunto de nadie.

Pero para alguien que ocupa un cargo electivo tan poderoso e influyente como el suyo, sí es asunto público.

Sin duda, las personas en cargos de elección asisten a eventos en la ciudad todo el tiempo y, o bien se les escolta para que hagan acto de presencia, o bien se les da una entrada gratis. Pero Suárez, tan ausente en estos días de los actos comunitarios típicos de un alcalde, no parece perderse los lujos actos deportivos ni las fiestas.

Y no responde a una pregunta básica: ¿Quién pagó la cuenta?

Los escandalosamente costosos regalos que la gente le prodiga, especialmente los cabilderos y los vendedores -que tienen mucho que ganar con el acceso al Ayuntamiento-, plantean un enorme conflicto de intereses para el alcalde.

La periodista de investigación del Miami Herald, Sarah Blaskey, quien ha dado seguimiento a sus salidas, estimó el valor de su fin de semana de diversión privilegiada en $30,000.

Es mucho dinero para mantenerlo en secreto.

Lo más destacado de su circuito de fiestas: Le regalaron pases de $14,000 para la suite más lujosa de la Fórmula Uno. Asistió a fiestas posteriores repletas de estrellas como los Estefan organizadas por personas vinculadas a cabilderos locales que no aplicaron los elevados precios de entrada a los funcionarios electos. Charló con el grupo hotelero Gr8 Experience en una cena de $6,000 por persona organizada por Once Upon a Kitchen.

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Y llevó a su esposa, Gloria, a algunos de los eventos del Gran Premio de Miami de Fórmula Uno.

Precioso y controvertido

Es mucho más que solo mala óptica, aunque sí se vea mal.

Las carreras suenan divertidas, pero son controvertidas. Nadie las quiere en su patio trasero, lo que plantea problemas de tráfico de influencias.

Los operadores de la Fórmula 1 tienen un historial de ser operadores astutos.

El grupo internacional que aspiraba a traer esa forma de competencia automovilística a Miami-Dade, y que al principio intentó celebrar carreras en las instalaciones de PortMiami cuando Carlos Giménez era alcalde, tenía en nómina al hijo cabildero de este, C.J.

Después de que los elegantes residentes del downtown de Miami rechazaran en voz alta la locura adicional en su zona, la Fórmula Uno se fue de compras a Miami Gardens. Por mucho que la gente que puede permitírselo ahora parezca disfrutar de las carreras, muchos residentes de Miami Gardens, predominantemente negros y de clase media y obrera, se opusieron y siguen molestos.

Lucharon contra el ruido, el tráfico y las multitudes en sus patios traseros, y perdieron.

No pueden permitirse entradas de lujo, pero el alcalde Suárez lo disfruta... ¿gratis?

LEA MÁS: El gran fin de semana VIP del alcalde de Miami Suárez costó $30,000. Y todavía no dice quién pagó

¿Lo está cargando a su cuenta de gastos del Ayuntamiento? Si lo hace, habría malgastado su estipendio de unos $33,000 en un fin de semana.

¿Está pagando con el sueldo del Ayuntamiento que él convierte de $97,000 al año a $96,000 en Bitcoin?

¿O quien pagó fue su despacho de abogados?

El “criptoalcalde de Estados Unidos” se niega a decirlo a los medios, o al público.

Al menos debería hacer las declaraciones apropiadas. No ha hecho ninguna, como exige la ley a cualquier funcionario público que reciba entradas gratuitas o entradas de cortesía de cualquier persona ajena a su familia inmediata.

Suárez, abogado corporativo, tampoco declaró sus regalos durante su experiencia en la Fórmula Uno el año pasado. Carrera de alto nivel, fiestas y eventos caros similares.

No solo su falta de divulgación es una posible infracción de las leyes de ética de la Florida, sino que le debe esa información a los electores de Miami que depositaron su confianza en él para ser un mejor líder.

Otro conflicto de intereses para Suárez

La experiencia de sus compañeros republicanos debería haberle enseñado que no está por encima de la ley.

Salir con su esposa por la ciudad con el lujoso dinero de otro no es el único conflicto sobre el cual el alcalde guarda silencio.

Como revela una demanda contra un urbanizador, según informan Joey Flechas y Jay Weaver del Herald, Suárez también tiene conflictos de intereses entre su trabajo privado y público.

Suárez trabajó discretamente como consultor para un urbanizador de edificios de condominios de lujo de Coconut Grove, que tiene negocios ante el Ayuntamiento.

Se le pagaron $10,000 al mes durante al menos ocho meses desde agosto de 2022 hasta marzo de 2023 por el trabajo no revelado para un afiliado de Location Ventures, ahora demandado.

La no divulgación es una mala costumbre suya.

Durante sus dos mandatos como alcalde, se ha negado a decir al público quiénes son sus clientes privados. Peor aún, no cree que tenga que dar explicaciones.

LEA MÁS: Demanda contra un urbanizador revela un trabajo paralelo no declarado del alcalde de Miami, Francis Suárez

Suárez, sin comentarios

Le envié a Suárez un mensaje de texto a su teléfono celular pidiéndole que opinara sobre ambos artículos del Herald.

“Sr. Alcalde, estoy escribiendo una columna sobre el conflicto de intereses entre su trabajo como consultor y su cargo político, y las costosas salidas sin una explicación sobre quién las financia”, le escribí, invitándole a hablar conmigo, o al menos a comentar.

No respondió, una rareza (al menos para mí).

Solía ser un alcalde accesible, deseoso de hablar de temas espinosos, ya fuera para defender el estadio de fútbol o presentar a su nuevo jefe de policía. Es un gran comunicador cuando quiere.

Una declaración enviada por su oficina al Herald dice que las salidas costosas vienen con el título del empleo.

No, no es como si el amable propietario del bar de su barrio le hubiera invitado a una cerveza, y Suárez lo sabe.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2023, 3:25 p. m..

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Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
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