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Gina Montaner

Alexandria Ocasio-Cortez le da una estocada a la misoginia

El pasado jueves la congresista demócrata por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) dio una lección magistral en el hemiciclo.

En esta ocasión no sacó los cartuchos de su retórica progresista (que por momentos colinda con el populismo), sino que se centró en poner en su sitio a su homólogo republicano por la Florida, Ted Yoho. Y lo hizo con un elocuente discurso de 10 minutos que dejó al descubierto la misoginia rampante de muchos políticos.

Unos días antes de la ya memorable intervención de AOC, Yoho, que milita en el ala más conservadora del Partido Republicano, aparentemente había desatado su ira contra la joven congresista latina en las escalinatas del Capitolio. Contrariado por el discurso de su adversaria política sobre la desigualdad económica y la necesidad de una reforma del sistema penal, AOC sostiene que la llamó “repugnante” (disgusting), antes de, según ha afirmado un periodista que estaba presente, insultarla con el epíteto de “puta zorra” (fucking bitch).

Un día antes del lúcido rapapolvo del que ha sido objeto, Yoho se defendió frente a sus colegas asegurando que no había proferido el susodicho insulto. Además, tirando de una soflama patriotera, no podía disculparse por haberse dejado llevar por “mi pasión, mi amor por Dios, mi familia y mi país.” Lo que al parecer se trataba de un ataque machista, de pronto se convertía en una invocación a los valores sacrosantos de quienes se creen los centinelas de la grandeza de Estados Unidos de América.

AOC, que está más que habituada a que sus enemigos políticos pretendan declararla persona non grata y en sus tiempos de camarera conoció de cerca los excesos de tipos impresentables que había que sacar del establecimiento, a estas alturas tiene la piel curtida. De hecho, comenzó su alegato afirmando que no tenía pensado darle mayor importancia a las soeces expresiones de Yoho.

Pero precisamente fue el discurso maniqueo del republicano, invocando a Dios, la familia y la patria para justificar su supuesto agravio, lo que la obligó a denunciar públicamente ante sus colegas una cultura sistemáticamente misógina que pretende estigmatizar a toda mujer que plante cara al status quo.

Yoho consideró que con decir que es un amante esposo y padre de dos hijas eso lo exime a él —o a cualquier hombre— de ser un misógino que, ante una mujer que lo trata de igual a igual y lo cuestiona, le coloca la letra escarlata. Por cierto, lo de “repugnante” ya lo profería el presidente Donald Trump contra su rival Hillary Clinton en la campaña electoral de 2016. A ella se refería como “disgusting” en aquellos mítines en los que sus seguidores coreaban a gritos que la encerraran tras las rejas.

Poco y mal se defendió Hillary Clinton de aquellas vejaciones, pobremente aconsejada por quienes le dijeron que a toda costa debía evitar ser percibida como una “bitch”, cuando en realidad nunca pudo escapar de un adjetivo hecho a conciencia para denigrar a las mujeres que socavan el persistente arraigo del machismo. Siempre estuvo atrapada, incluso como cómplice de otro impenitente machista: su propio esposo.

El no haberse liberado a tiempo de un hombre dispuesto a abusar de su poder seduciendo a una becaria en la Casa Blanca, la llevó hasta las fauces de quien ganó la presidencia a pesar de haberse jactado de “agarrar por sus partes” (by the pussy) a las mujeres valiéndose de ser un hombre “poderoso”.

Pero AOC es una milénica de 30 años. Mientras las mujeres de la generación de Hillary Clinton todavía luchaban por la emancipación arrastrando rémoras del pasado, para una joven de esta época hombres como Yoho pertenecen al parque jurásico.

Le bastó una oratoria mesurada, tono neutral y palabras afiladas para desmontar el anacronismo: “Tener una hija no te hace un hombre decente. Tener esposa no te hace un hombre decente. Tratar a las personas con dignidad y respeto es lo que hace a un hombre decente”. “Yo también soy la hija de alguien”, apostilló la congresista en nombre de todas las mujeres que tarde o temprano se enfrentan al sexismo.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define al misógino como alguien que “odia a las mujeres, manifiesta aversión hacia ellas o rehúye de su trato.” Alexandria Ocasio-Cortez le ha propinado una certera estocada a un toro que boquea.

Twitter: @ginamontaner. ©FIRMAS PRESS

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de julio de 2020, 3:17 p. m..

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