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Opinión Sobre Cuba

La fiesta cubana con Washington duró poco

El mandatario cubano Raúl Castro (derecha) y presidente Barack Obama asisten a un juego de béisbol entre los Rays de Tampa Bay Rays y el equipo nacional antillano, en La Habana, el 22 de marzo del 2016.
El mandatario cubano Raúl Castro (derecha) y presidente Barack Obama asisten a un juego de béisbol entre los Rays de Tampa Bay Rays y el equipo nacional antillano, en La Habana, el 22 de marzo del 2016. AP

En los días de mayores privaciones, que son en Cuba casi todos, ya se va perdiendo la esperanza que generó la apertura diplomática del presidente Obama con la dictadura militar de Cuba. El controversial “deshielo” que potenciaría la economía se hunde en el recurrente fracaso del “socialismo irreversible”, una especie de parásito ideológico, condenado a generar miseria.

Poco duró el espejismo de la llegada de los inversionistas, que se pueden contar con los dedos de la mano. Para la familia Castro, aferrada a la sucesión dinástica, la ausencia de inversionistas sumado al desplome del enorme subsidio de Venezuela es catastrófica.

De acuerdo con un estudio del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos (ICCAS), de la Universidad de Miami, la ayuda económica de Venezuela a Cuba se calcula en cerca de $10 mil millones anuales. Esta cifra incluía los $3,500 millones de petróleo (115,000 barriles diarios). Alrededor de $5,860 millones del programa de salud conocido como Barrio Adentro y otros proyectos de infraestructura. Se sabe que la subvención de Venezuela a Cuba ha caído en más de un 50%.

La economía de Cuba es tan pobre que su Producto Interno Bruto (PIB) de aproximadamente $6500 millones es la tercera parte de la arruinada economía de Grecia. Es obvio que la pérdida de la ayuda de Venezuela está teniendo un devastador impacto en la isla. Ya se analiza la posibilidad de que Cuba enfrente un segundo Período Especial, parecido al que sufrió cuando se desplomó la Unión Soviética.

Dicen que el general Raúl Castro se ha preparado para la eventual caída de la ayuda de Venezuela. Falso. Él se ha reunido con los nigerianos, rusos e iraníes en busca de petróleo sin resultados tangibles. La economía socialista de Cuba es un parásito incapaz de producir las necesidades básicas de la población.

Cuba tiene que importar más del 70% de los alimentos que consume el pueblo a un costo que supera $2,000 millones. Los salarios de la burocracia del estado (80% de la población laboral), retiros y seguridad social suman aproximadamente $3,500 millones adicionales. Estas son cifras estimadas por veteranos economistas y no incluyen los gastos de educación, salud, transporte y reparaciones de la infraestructura del país. Cuba es un país en ruinas y la situación es cada día peor.

La vida en la isla es desesperada y la represión contra los que luchan por sus derechos ciudadanos y libertades individuales es salvajemente cruel. Para la gerontocracia aferrada al poder, el apoyo de Obama al cambio-fraude dio aliento a la desgastada imagen internacional del esperpento comunista de Cuba. Pero la intransigencia de la dictadura militar los tiene en un callejón sin salida porque el sistema comunista no es reformable y es incosteable.

Ahora cifran sus esperanzas en que Obama puede levantar el embargo. Josefina Vidal, directora para EEUU de la cancillería cubana, comentó en su cuenta de Twitter que “los vuelos regulares desde Estados Unidos alcanzarán su real potencial cuando termine la prohibición de viajes a Cuba, vigente por el bloqueo”. Hasta el momento, los aviones comerciales no llevan el número de pasajeros que se esperaba. El servicio que se ofrece en muchos hoteles es de baja calidad y la mayoría de los visitantes no regresan, con la detestable excepción de los que buscan sexo barato. El burdel del “socialismo irreversible” está abierto las 24 horas del día.

La dura realidad nos dice que a Obama no le queda tiempo en la Casa Blanca, ni cuenta con los votos en el Congreso para cancelar el embargo. A menos de 46 días para las elecciones nacionales, nadie en Washington va a mover un dedo para levantar el embargo. Después vendrá la investidura del nuevo presidente y la lenta evaluación de su política exterior. No olvidemos que la burocracia tiene dos velocidades: o se mueve despacio o tranquilamente no se mueve.

La fiesta del abrazo con Washington duró poco. El desastre económico de la caída del subsidio de Venezuela es evidente y el 2016 está terminando como uno de los años más difíciles para la dictadura militar de los hermanos Castro con la certeza de que el 2017 será peor.

Investigador senior del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS) de la Universidad de Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de septiembre de 2016, 6:43 a. m. with the headline "La fiesta cubana con Washington duró poco."

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