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Opinión Sobre Cuba

Cubano, nunca te alegres de la desdicha ajena

Emigrantes cubanos se reúnen en el exterior de un albergue en Panamá, el 12 de enero, cuando el presidente Barack Obama anunció el fin de la política de pies secos, pies mojados.
Emigrantes cubanos se reúnen en el exterior de un albergue en Panamá, el 12 de enero, cuando el presidente Barack Obama anunció el fin de la política de pies secos, pies mojados. AP

“No hay peor astilla que la del mismo palo”. Así reza un antiguo dicho. Se aplica perfectamente a la penosa situación de los cubanos varados en otros países con intenciones de llegar a EEUU.

Muchos, luego de atravesar 12 países, enfrentarse con cuatreros de oficio, asaltantes de caminos, autoridades delincuentes, amén de los animales salvajes y carencia hasta de lo más elemental para sobrevivir en la selva, han logrado llegar hasta puntos fronterizos en México, los que han corrido con suerte.

A otros, en sus travesías marítimas, les ha tocado luchar con mares bravíos, enfrentarse con tiburones hambrientos, padecer por agua y alimentos, para finalmente arribar a las Bahamas u otras islas, todo con la intención de entrar a EEUU.

Pero lamentable y vergonzosamente, se han encontrado con una pared construida por sus propios paisanos; así es, buena parte de los cubanos en Miami se oponen a recibir a sus compatriotas que vienen huyendo de un régimen opresor, que los persigue y encarcela. Hasta se han alegrado porque recientemente se eliminó un apéndice de la Ley de Ajuste conocida como “pies secos, pies mojados”.

Resulta inconcebible que un sector de cubanos se alegren por lo malo que le ocurre a otros cubanos, máxime cuando ellos en su oportunidad disfrutaron de las leyes que ahora niegan a sus compatiotras.

Ya previamente, el 17 de enero del 2016, habíamos escrito sobre esta problemática en el Nuevo Herald, a raíz de los cubanos varados en Costa Rica y otros países (véase “Los refugiados cubanos y el tablero de ajedrez”).

Sin embargo, hay que estar claros, no todos los cubanos vienen en busca de libertad ni todos vienen huyendo de la represión comunista. Hay muchos que intentan escapar de la asfixia económica a que los ha sometido ese inoperante sistema que impera en la isla y que evidentemente es el culpable de todos los males que aquejan a las últimas tres generaciones de cubanos.

Cuba, antes de la llegada de los hermanos Castro, fue un ejemplo económico a imitar por la mayoría de los países latinoamericanos.

Un seguro social con cobertura médica de calidad accesible para todos, unas elegantes tiendas por departamentos con un estilo inconfundible de ventas, un sistema de arrendamiento con opción a compra para cultivar tierras ociosas, un programa de créditos hipotecarios para la adquisición de viviendas, un estilo propio en la comercialización de producciones de radio y televisión, especialmente novelas y noticieros, una cobertura oportuna y amplia difusión internacional de sucesos a través de los periódicos y revistas, todo esto, e incluso una igualdad en salarios hombre/mujer disfrutaba Cuba en su etapa democrática.

Lamentablemente, Cuba también fue una pauta a seguir en otros aspectos, como el político, por ejemplo. Tras la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba, otras dictaduras latinoamericanas le siguieron, como fueron la de Alfredo Stroessner en Paraguay, Marcos Pérez Jiménez en Venezuela, Anastasio Somoza en Nicaragua, Gustavo Rojas Pinilla en Colombia, Juan Domingo Perón en Argentina y Oscar Osorio en El Salvador.

Al caer la dictadura batistiana en Cuba, la dictadura castrista arribó al poder y nuevamente ha sido imitada por otros países con resultados funestos en la vida cotidiana de esas naciones.

Inestabilidad social, alto costo de la vida, protestas a granel, delincuencia desbordada y pobreza generalizada han sido manifiestas en regímenes adeptos al llamado socialismo del siglo XXI, entre las que se destacan Bolivia, Ecuador y particularmente Venezuela, que, disfrazada de democracia, ha puesto en vigencia las doctrinas castristas, sumiendo al país en una de las más abyectas miserias y convirtiéndolo en uno de los países más peligrosos del mundo.

Es así como la presente generación de cubanos intenta escapar de un destino incierto, con una educación mediatizada, una miseria sofocante y una persecución implacable si se osa retar a su carcelero.

Los cubanos han sido primerizos en muchos aspectos buenos o malos y como tales han sido imitados por muchos años. Bueno sería que también fueran imitados por su cubanía, como hacen otras naciones cuando se ayudan como hermanos, sin importar el gobierno de turno.

Por eso, si eres cubano, latino o norteamericano, que te condueles del dolor humano, y de aquellos seres que están sufriendo una tiranía de 58 años, este es el momento de demostrarlo.

Al menos, empieza por no alegrarte de la desdicha de otros que lo han perdido todo por alcanzar un sueño.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2017, 0:58 p. m. with the headline "Cubano, nunca te alegres de la desdicha ajena."

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