Opinión Sobre Venezuela

¿Enfrenta Estados Unidos un dilema ante las sanciones a Venezuela?

Venezuela está sumergida en una de las peores crisis de índole político, económico y social que haya experimentado país alguno en el mundo en ausencia de conflicto bélico. Más aún, es la peor que haya sufrido algún país en América Latina y solo es comparable con países como Siria, Sudán del Sur o Zimbabue.

Según los datos oficiales del Banco Central de Venezuela, el producto interno bruto ha caído, al menos, 52% desde que Maduro está en el poder. Para este año 2019, el Fondo Monetario Internacional estima una caída de 35%. La inflación oficial en 2018 fue de 130,000%, aunque otros indicadores alternativos como el Índice de Precios al Consumidor de la Asamblea Nacional, estimaciones del Fondo Monetario Internacional y de la firma de consultoría Ecoanalítica señalan valores entre 1.7 millones % y 2 millones %.

La industria petrolera, otrora gallina de los huevos de oro, también se ha desplomado como consecuencia de la falta de inversión, las fallas de energía eléctrica, el deterioro de la infraestructura, así como la migración de recursos humanos calificados tanto a nivel de producción como de gerencia. De una producción superior a los 3 millones de barriles diarios a mediados de la década del 2000, apenas pudo superar el millón de barriles diarios en 2018 y actualmente está cerca de los 700,000 (según las fuentes secundarias de la OPEP), principalmente por las fallas constantes de electricidad.

Todo esto ha ocurrido aún sin contar el potencial impacto de las sanciones impuestas por parte del gobierno de Estados Unidos, cuyo objetivo estratégico es presionar a Nicolás Maduro para alcanzar una salida negociada del poder. En vista de que aún no se alcanza algún acuerdo, Estados Unidos ha decidido aumentar la presión con nuevas sanciones que impiden prácticamente cualquier tipo de transacción que oxigene financieramente al régimen de Nicolás Maduro.

Como resultado, India, un aliado clave, suspendió sus compras de crudo a Venezuela hace unos meses atrás. Por otra parte, la principal compañía petrolera China, CNPC, que además llegó a ser la principal compradora de crudo venezolano, ha suspendido las cargas de petróleo en Venezuela desde agosto. Aunque se presume que la razón es evitar ser objeto de las sanciones impuestas por Estados Unidos, también se cree que el crudo venezolano podría seguir llegando a China por la vía de la empresa rusa Rosneft, que se ha convertido en el mayor comercializador de petróleo venezolano.

El gobierno de Estados Unidos ha otorgado algunas licencias a empresas petroleras como Chevron, Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford. El 25 de octubre es el plazo para renovar o no las mismas. La mayor operación por parte de empresas estadounidenses existente en la actualidad es Petropiar, que produce unos 200,000 barriles diarios, de los cuales solo 40,000 quedan en manos del operador Chevron y 160,000 son PDVSA, basado en las proporciones de la joint venture.


Pero no podemos dar por sentado que una eventual cancelación de licencias afectará directamente la producción de petróleo. Ya varias veces el mundo se ha sorprendido ante la enorme capacidad de supervivencia que ha tenido Maduro ante las presiones políticas y financieras. Parte de esta supervivencia se debe justamente al apoyo económico que Maduro ha recibido por parte de Rusia, China y Turquía así como el apoyo político por parte de Cuba.

En este sentido, cabe preguntarse si las empresas estadounidenses que operan en la industria petrolera venezolana podrían ser inmediatamente reemplazadas por empresas rusas o chinas. Dada la experiencia reciente con la CNPC, no queda claro que sean las empresas chinas las que ocupen ese lugar. Rusia, en cambio, ha mostrado tener un compromiso político mucho más sólido con Venezuela. Algunos expertos petroleros piensan que Rosneft podría tomar control de estas operaciones en un período de uno a dos meses. Rosneft no solo ha mostrado interés en estas operaciones, sino que ha notificado a través de una nota de prensa que está dispuesta a defender sus operaciones en Venezuela, alegando que todas las operaciones fueron acordadas antes de las sanciones.

El total de inversiones y activos de Rosneft (incluyendo el saldo de deuda venezolana por cobrar) se estima entre el 1% y el 2% del total de sus activos. Algunos proyectos como Petroperijá y Boquerón han arrojado pérdidas por el orden de los $152 millones y otros como Mejillones y Patao han sido retrasados a pesar de tener licencia para exportar el 100% del gas natural extraído. Sin embargo, esto no ha detenido el apoyo de Rusia hacia Nicolás Maduro, manifestado en apoyo político, ventas de armas y asistencia técnica militar.

Más aún, ahora con el control de las exportaciones de crudo venezolano, a Rosneft se le ha facilitado cobrarse directamente y amortizar más rápidamente la deuda de Venezuela, reduciendo su exposición al riesgo económico, lo cual puede incrementar el apetito por tomar mayor control sin tener que hacer una gran apuesta económica.


Este podría ser el gran dilema para Estados Unidos de no renovar las licencias: si el conflicto en Venezuela no se soluciona en corto plazo, Rusia continuará oxigenando a Maduro a cambio del desplazamiento de empresas estadounidenses, algunas de las cuales operan en Venezuela desde hace más de 100 años. Con mayor control de la industria petrolera, los rusos serán aun más relevantes como actores en una eventual negociación y si dan la luz verde a la transición, pedirán a cambio mantener el control de sus proyectos, dejando por fuera a empresas petroleras internacionales que podrían participar en nuevas concesiones y ayudar a relanzar la economía.

Al mismo tiempo, Maduro sigue gozando de algunas ventanas para eludir las sanciones, principalmente en Europa. En algunos medios se ha mencionado que el Banco Central de Venezuela podría estar usando al Banco de España para movilizar sus fondos y de ahí la insistencia reciente de representante especial para Venezuela, del Departamento de Estado, Elliot Abrams, de que la Unión Europea también comience a imponer sanciones a Maduro y sus aliados.

En todo caso, tanto para Estados Unidos como para los venezolanos, lo ideal sería que se pueda negociar una salida lo más pronto posible, se convoquen elecciones libres y se puedan levantar las sanciones, para que Venezuela retome su senda democrática y se enrumbe hacia la estabilidad y la prosperidad. Pero requiere acciones coordinadas con el Grupo de Lima y la Unión Europea que puedan complementar las ya emprendidas por Estados Unidos.

Profesor adjunto de la Graduate School of Political Management, George Washington University y candidato a Ph.D. en economía en American University. Twitter: @gusrojasmatute.

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